Refugiados de Mianmar los más afectados por Trump

Por MARTHA MENDOZA y MEGHAN HOYER
Refugiados cristianos de Mianmar escuchan a un maestro de inglés voluntario en Kuala Lumpur, Malasia, el 11 de marzo del 2017. Un análisis de la AP indica que el país del que salen más refugiados no es ninguno de los seis incluidos en el veto de Donald Trump, sino Mianmar. (AP Photo/Joshua Paul)

KUALA LUMPUR, Malasia (AP) — Tin, su esposo y sus cinco hijos superaron años de obstáculos para venir a Estados Unidos: exámenes de sangre, entrevistas, ADN y huellas digitales, corroboración de antecedentes. Ella lleva consigo su posesión más preciada --una Biblia desgastada-- y tiene siempre el teléfono a mano por si llama la embajada estadounidense.

Las perspectivas de que eso suceda, no obstante, mermaron considerablemente en un abrir y cerrar de ojos.

Las restricciones del presidente Donald Trump al ingreso de personas "para que no vengan los malos" impiden la entrega de visas a ciudadanos de seis países predominantemente musulmanes y deja sin efecto el programa de refugiados de Estados Unidos hasta mediados de julio. Su decreto debía entrar en vigor el jueves, pero quedó en suspenso por orden de un juez.

La medida incluye una reducción del 55% en la cantidad de visas para refugiados, de 110.000 a 50.000, este año. Esto quiere decir que en algunos de los sitios donde rigen las condiciones más desesperantes, hay 60.000 visas para refugiados que ya no serán entregadas.

¿Quiénes son esas 60.000 personas que pueden haber perdido toda esperanza de radicarse en Estados Unidos para septiembre? Un análisis de la Associated Press de la información de refugiados de los diez últimos años indica que el país del que salen más refugiados no es ninguno de los seis incluidos en el veto de Trump, sino Mianmar, o Birmania. Miles de ellos, incluida Tin y su familia, son cristianos que han sido perseguidos en sus países natales.

La familia de Tin esperaba venir a Estados Unidos, un país que consideran como propio, antes de septiembre. Más de 160.000 birmanos se han radicado en Estados Unidos en la última década, más que de ningún otro grupo. Representan el 25% de los refugiados admitidos en Estados Unidos desde el 2007.

"Estados Unidos es en realidad nuestra madre patria en cuanto a la religión", dice Tin, quien tiene 38 años. "Enviaron sus misioneros y nos enseñaron a ser cristianos. Y ahora tenemos que escaparnos. Lo único que queremos es estar a salvo".

Los cristianos enfrentan una discriminación política y religiosa en Mianmar, un país mayormente budista. Su naciente democracia está muy influenciada por los militares que gobernaron durante medio siglo y sigue en guerra con varios grupos étnicos, algunos de los cuales son mayoritariamente cristianos.

Tin y su comunidad huyeron de la provincia de Chin, donde Human Rights Watch dice que más del 90% de sus residentes adherían a la Iglesia Bautista estadounidense en el 2009, a pesar de una campaña de los militares para elevar al budismo por sobre las otras religiones.

Tin y los demás afirman que cuando se reunían para las plegarias familiares, la gente les tiraba piedras. Los soldados interrumpían servicios religiosos. Las cosas llegaron a un punto tal que escondían sus Biblias por si alguien ingresaba a sus casas.

Sang, un maestro de escuela de 29 años que aprendió inglés como estudiante de teología, leyó cuidadosamente la orden de Trump de la semana pasada.

Dijo que le parecía bien que tratasen de cerrarles las puertas al terrorismo. Pero "nosotros no somos terroristas, somos cristianos", afirmó. "Nunca seremos un problema para Estados Unidos".

Tin y Sang son parte de los más de 100.000 refugiados birmanos cristianos que tuvieron que huir en años recientes. Todas sus pertenencias están en una maleta y viven en una absoluta pobreza en Malasia. Sus hijos no pueden ir a la escuela y corren peligro de ser deportados o detenidos si intentan denunciar algún delito.

Y no son solo los cristianos los que la pasan mal. Cientos de miles de musulmanes rohingya también tuvieron que escaparse de un país de 51 millones de habitantes, en el que los soldados le prendieron fuego a sus casas, violaron a sus mujeres y los asesinaron en incursiones que comenzaron en octubre.

La orden de Trump interrumpe el procesamiento de 110.000 pedidos de visa de refugiado que ya estaba en marcha, como parte de un esfuerzo por acomodar a los 65 millones de personas que piden refugio, asilo o han sido desplazadas en todo el mundo.

Fueron admitidas 38.000 personas y las otras 72.000 se preparaban para llegar antes de que finalice el año fiscal, en septiembre. La orden de Trump contempla la admisión de solo 12.000 personas más.

El análisis de AP comprobó que casi la mitad de los refugiados que llegaron en el año fiscal de 2017 provinieron de los siete países mencionados en la orden original de Trump, que también había sido rechazada por los tribunales.

La vez que más refugiados recibió Estados Unidos fue en 1980, cuando admitió 210.000, la mayoría de ellos de Vietnam y Camboya.

Después de los ataques del 11 de septiembre del 2001 se restringió mucho la admisión de refugiados, que llegó a ser de solo 30.000. Pero volvió a aumentar a partir del 2004 y llegó a 85.000 el año pasado.

El periplo de los refugiados birmanos comienza en algunos de los rincones más pobres de la Tierra, en aldeas remotas plagadas de conflictos. Pagan 500 dólares por un recorrido de dos semanas. Algunos terminan en Tailandia, donde se calcula que viven unos 100.000 birmanos en campamentos de refugiados "temporales". Las autoridades no permitieron una visita de periodistas de AP.

En Malasia hay unos 130.000 refugiados birmanos que esperan ser reubicados. Viven en los barrios más pobres de Kuala Lumpur, haciendo muchas subdivisiones y en un departamento de dos dormitorios llegan a vivir seis familias. Pueden permanecer aquí por años, con sus maletas siempre listas en la esperanza de recibir una llamada de las Naciones Unidas o la embajada de Estados Unidos.

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Hoyer informó desde Washington.

La reportera de la Associated Press Maureen Linke colaboró en este despacho desde Washington.