Refugiado sirio busca una banca en el Parlamento alemán

KIRSTEN GRIESHABER
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Tareq Alaows hablando por teléfono durante una entrevista con la Associated Press en Berlín el 3 de febrero del 2021. Alaows llegó de Siria a Alemania hace cinco años como refugiado y hoy es candidato al Parlamento alemán. (AP Photo/Michael Sohn)

BERLÍN (AP) — Hace cinco años, Tareq Alaows cruzó el Mediterráneo en un bote de goma y luego atravesó los Balcanes a pie hasta llegar a Alemania, escapándole a la guerra civil en su país natal, Siria.

Desde entonces, este joven de 31 años aprendió a hablar alemán, consiguió un trabajo estable y acaba de lanzar su candidatura al Parlamento en las elecciones de septiembre.

“Me postulo al parlamento nacional como el primer refugiado de Siria”, expresó Alaows en tono suave a la Associated Press durante un acto de apoyo a personas que piden asilo frente al Parlamento. “Quiero darles una voz a los refugiados y migrantes de Alemania, y pelear por una sociedad más diversa y justa para todos”.

Alaows se unió al Partido Verde el año pasado y se postula a la banca de Oberhausen-Dinslaken, en el oeste de Alemania.

Con su barba y su largo cabello negro recogido en un rodete, tiene el típico aspecto informal de los políticos “verdes” y comparte su énfasis en los derechos humanos y la justicia social.

En Siria participó en protestas pacíficas contra el gobierno del presidente Bashar al-Assad al tiempo que estudiaba derecho en la Universidad de Alepo. Fue voluntario de la Media Luna Roja durante la guerra civil y ayudó a llevar la cuenta de los desplazados internos.

En el 2015, en medio de una guerra cada vez más brutal y con el servicio militar obligatorio por delante, Alaows decidió escaparse “a un sitio donde se pueda vivir con seguridad y dignidad”.

Después de llegar a Dortmund, al oeste de Alemania, el 3 de septiembre del 2015, reanudó su activismo al enfrentar un sistema desbordado por la llegada de más de un millón de migrantes el año pasado.

De entrada fue alojado en un gimnasio con otras 60 personas. “Nadie podía dormir de noche si un chico lloraba”, comentó. Participó en la organización de protestas por las condiciones del lugar.

Ahora trabaja como asesor legal de personas que buscan asilo en una organización no gubernamental de Berlín y divide su tiempo entre la capital y la ciudad de Oberhausen.

“Quiero ayudar a mejorar las condiciones de vida de los refugiados”, afirmó Alaows. “No está bien que languidezcan en las proximidades de la Unión Europea en condiciones precarias, que se ahoguen en el Mediterráneo y tengan que vivir en grandes campamentos en Alemania, mientras los ministros del interior europeos se reúnen para buscar formas de mantenerlos afuera (del bloque) o de deportarlos”.

A fines del 2020, 818.460 sirios vivían en Alemania. La mayoría de ellos todavía no solicitaron la ciudadanía alemana. Alaows es uno de los primeros que cumplieron todos los requisitos para pedir la ciudadanía, que confía sea aprobada antes de las elecciones del 26 de septiembre.

En total, 21,2 millones de los 83 millones de personas que viven en Alemania tienen raíces en el exterior, sobre todo en Turquía y también en los Balcanes, la antigua Unión Soviética y Polonia. Sirios, afganos, iraquíes y otros refugiados llegados en los últimos años suman 1,8 millones de personas.

Las personas de origen extranjero, no obstante, siguen teniendo muy poca representación en distintos sectores de la sociedad, incluido el Parlamento.

De los 709 legisladores que asumieron en las últimas elecciones nacionales, en el 2017, solo 58, o el 8,2%, son descendientes de inmigrantes, según Mediendienst Integration, organización que estudia la inmigración en Alemania.

Razón de más para que Alaows se haya sentido como en casa en el Partido Verde, que propugna mejores condiciones para la integración además de impulsar temas del medio ambiente. Casi el 15% de sus legisladores son de origen extranjero.

“Tareq es un candidato que quiere justicia social e igualdad para todos los seres humanos, y políticas inclusivas”, expresó Beate Stock-Schroer, portavoz de los Verdes en el distrito de Alaows, cuando el sirio lanzó su campaña la semana pasada.

Alemania tiene un complejo sistema electoral que da a cada ciudadano dos votos, uno para un delegado de su distrito y otro para una lista de un partido. Alaows tiene que remar contra la corriente para llegar al Parlamento, ya que normalmente los partidos grandes se llevan casi todas las bancas, pero podría lograr su propósito si consigue ubicarse bien en la lista regional de su partido.

Su campaña se enfoca en esa posibilidad.

Un puñado de voluntarios, mayormente jóvenes y entusiastas como él, responden preguntas de los medios de prensa, mantienen activas sus cuentas en las redes sociales y emiten videos y fotos.

El sábado Alaows participó en una manifestación contra la deportación de personas a las que les negaron asilo a sus países de origen.

“Nadie es ilegal”, decía un cartel y los disertantes pedían que los refugiados fuesen admitidos.

“Quiero impulsar un cambio político en el Parlamento”, declaró Alaows. “Quiero representar a gente en el Parlamento que no tiene representación aquí”.