Reelecciones: el debate “incómodo” que abrió una grieta entre los “halcones” de Pro y puso a prueba a Patricia Bullrich

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Patricia Bullrich y Mauricio Macri
Patricia Bullrich y Mauricio Macri

En una de las últimas reuniones de la cúpula de Pro, Patricia Bullrich le reprochó a María Eugenia Vidal el decreto reglamentario de la ley que limitaba a dos mandatos consecutivos las reelecciones de intendentes en la provincia de Buenos Aires. “¿Qué quisieron hacer con esto? Explícame”, le espetó la exministra, quien había sido alertada por referentes bonaerenses del espacio de que el texto dejaba un resquicio para que los intendentes abandonen sus cargos para saltear la prohibición. Bullrich coincidía con los jefes municipales de Pro en que había que bloquear la “trampa”, en plena catarata de pedidos de licencia de caciques del PJ del conurbano, un artilugio para volver a postularse en 2023. Sin consenso interno, los jerarcas del partido definieron ese día postergar el debate hasta marzo, sin embargo, la seguidilla de resoluciones judiciales a favor de las reelecciones indefinidas aceleró los tiempos políticos.

El debate por la reforma de la ley sancionada durante el gobierno de Vidal que ponía fin a las reelecciones indefinidas de intendentes abrió una grieta interna en el seno de Pro, sobre todo, en el ala más dura del macrismo. Y puso a prueba el liderazgo de Bullrich, quien rechaza las reelecciones eternas, pero hizo equilibrio para buscar una salida política al conflicto, en los sectores más extremistas del partido fundado por Mauricio Macri. “Patricia estaba incómoda”, señala uno de los alfiles del expresidente. Tras fijar su postura públicamente, la titular de Pro intentó advertir a sus laderos en que había que frenar el “mecanismo perverso” que había encontrado los “barones” del peronismo para sortear la prohibición. “Esto no va contra los principios. Ojo, hay una trampa”, avisó. La polémica la obligó a maniobrar para ordenar la tropa. “Era muy difícil de explicar e incómodo, pero ya pasó por debajo del agua”, apunta uno de los estrategas de la exministra. En cambio, otros allegados a Bullrich aventuran que la polémica podría escalar.

Es que la negociación que abrieron jefes municipales, diputados y senadores de Juntos, como se denomina la coalición opositora en Buenos Aires, con el kirchnerismo en el Legislatura provincial para modificar -y flexibilizar- la normativa aprobada en 2016, con el objetivo de que los intendentes queden habilitados a ir por una nueva reelección en 2023, generó una ola de indignación y bronca en las filas de los “halcones”. Desde Hernán Lombardi, Fernando Iglesias, Waldo Wolff o Esteban Bullrich hasta o Jimena de la Torre y Jorge Enriquez arremetieron contra los legisladores de Pro y la UCR que votaron junto al Frente de Todos para cambiar la ley. Algunos los trataron de “sinvergüenzas” y los acusaron de “traicionar el mandato” de los votantes de JxC. Por fuera del ecosistema macrista, Ricardo López Murphy (Republicanos Unidos) o Luis Juez (Frente Cívico) también lanzaron duras críticas contra sus socios por la maniobra.

Con la modificación aprobada en un trámite exprés, los jefes comunales podrán competir dentro de dos años, ya que se contabiliza como primer período de mandato al 2019 y no al 2015, como establecía la norma de Vidal. Además, se bloqueó la chance de que puedan salir para volver al cargo: el segundo mandato se contará como total más allá de ser cumplido parcialmente.

Bullrich dudaba de entrometerse en el conflicto bonaerense, sobre todo, luego de que Vidal había apurado un comunicado para rechazar la negociación entre macristas y radicales para cambiar la ley. Habituada a la alta exposición, la titular de Pro fijó posición el domingo en el canal Todo Noticias. A diferencia de Macri y el jefe porteño, Horacio Rodríguez Larreta, Bullrich habló antes de que la Legislatura bonaerense aprobara la modificación y estallara el escándalo. Ese día la exministra puso el foco el decreto reglamentario: “No puede ser que hecha la ley, hecha la trampa. Si esa ley sigue vigente, van a seguir usando el túnel para escaparse y tener reelecciones eternas”, planteó. “La ley de 2016 decía que eran dos mandatos consecutivos. Eso es razonable. Luego, en 2019, se planteó que se renunciabas o pedías una licencia dos años antes, no se tomaba como mandato. La reglamentación dio lugar a esa trampa”, dijo. En privado, la exministra apunta contra Vidal por ese decreto. Sospecha de que se haya demorado tres años en reglamentar la ley y, sobre todo, de un presunto acuerdo con Martín Insaurralde, quien dejó la intendencia de Lomas de Zamora para asumir como jefe de Gabinete de Axel Kicillof. “¿Quién hizo eso? Ahí hubo un negocio”, comentan cerca de Bullrich. Hubo contactos de bullrichistas con Sergio Massa, uno de los impulsores del límite a las reelecciones indefinidas.

Patricia Bullrich en la reunión de Juntos por el Cambio luego del resultado de las elecciones 2021
Tomás Cuesta


Patricia Bullrich en la reunión de Juntos por el Cambio luego del resultado de las elecciones 2021 (Tomás Cuesta/)

En el entorno de la exministra intuyen que Vidal se apuró a emitir un comunicado y levantar la bandera “simplificada” contra las reelecciones indefinidas para “tapar” el error del decreto reglamentario de 2019. Otros macristas lo leyeron como un lanzamiento del tándem Vidal-Cristian Ritondo. Una apuesta por retener el poder propio en Buenos Aires tras la mudanza y exhibir músculo ante Larreta. “Se dio cuenta que íbamos a tener que ir contra el decreto de ella, que era confuso y habilitaba un mecanismo perverso”, señalan allegados a la titular de Pro. Bullrich consideraba que Vidal, como exgobernadora, debía salir a dar explicaciones sobre las fallas en la reglamentación.

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Con el correr de las horas, Bullrich tomó distancia del tema. Si bien no se involucró en el proceso, comprendió que había que atender el reclamo de los intendentes de Pro y la UCR, quienes reclamaban una solución política al conflicto con miras a la contienda de 2023. Incluso, la diputada bonaerense Florencia Retamoso, pareja de Gerardo Milman, mano derecha de Bullrich, votó a favor de la modificación. ¿Lo sabían los “halcones” que trataron de “sinvergüenzas” a los legisladores de Juntos? Anoche, laderos de la exministra admitían que desconocían el dato. “Es un escándalo”, reconocieron dos dirigentes históricos de Pro. Es más, atribuían a la influencia de Milman el sorpresivo posicionamiento de Bullrich. En rigor, Retamoso argumentó que la modificación estaba en contra de sus convicciones, pero que acompañaba la decisión de su espacio de votar a favor de la reforma. Al Pro bonaerense lo preside Jorge Macri, flamante ministro de Larreta. Allegados a Milman no ocultaban su enojo con los vidalistas, como Alex Campbell, quienes salieron a repudiar la jugada de sus pares. “Hicieron campaña con esto. Que se armen el bloque de Ritondo y Vidal si no son de Pro”, bramaron. Para un armador de Bullrich, la titular de Pro no tenía margen para no acompañar la decisión que había adoptado el partido en Buenos Aires, es decir, el primo del expresidente y los intendentes amarillos más taquilleros del conurbano.

A otros macristas y vidalistas, en tanto, les indignó el voto de Martiniano Molina (Quilmes) o del vice de la Cámara baja bonaerense, Fabián Perechodnik, exfuncionario de Vidal y actual aliado de Julio Garro. A Daniel Lipovetzky, quien se abstuvo en la votación, pero habilitó el tratamiento del tema, también le pasaron factura.

Los detractores de Bullrich en Pro aprovecharon el traspié para lanzar dardos contra la exministra, quien ya teje su proyecto presidencial para 2023. “A Patricia la traicionaron en quince minutos. Esto marcó que tiene poca capacidad de construcción”, lanza una de las autoridades partidarias. En esa cuenta le ponen el frustrado intento por desplazar a Ritondo como jefe de la bancada de Pro en Diputados y su truncada cruzada por sancionar a Álvaro González, alfil de Larreta, y Gabriela Brouwer de Koning, quienes se ausentaron de la sesión en que se trató Bienes Personales. Bullrich intentó promover la sanción a los dos legisladores en la última reunión de la mesa nacional de JxC, pero cayó en la votación 14 a 1. “Perdí por robo”, bromeó la exministra tras el mitin. Pero el tema no está cerrado para muchos macristas.

La titular de Pro, a quien le preocupan los eventuales costos de los recientes traspiés de JxC por “mala praxis” y falta de conducción, se cansó de aclarar por estas horas ante propios y extraños que está en contra de las reelecciones indefinidas. “Yo siempre estuve en contra de las reelecciones: no puede haber más de dos mandatos. Lo puse en la Constitución de la Ciudad, contra muchos que no creen en eso”, repitió Bullrich ante los suyos. También recordó que viajó a Santa Cruz en 1998 para enfrentar a Néstor Kirchner, quien buscaba que le habiliten una nueva reelección en el ocaso de su segundo mandato. “Yo jugué fuerte contra esto porque una vez que estos tipos se hacen dueños del territorio y agarran la manija no salen más. En definitiva, la re-re ahora se cerró. Son dos mandatos y punto, no van a poder pedir licencia”, transmitió Bullrich en la intimidad tras el escándalo bonaerense. Miguel Ángel Pichetto (Peronismo Republicano), quien orbita cerca de Macri, también avaló la maniobra: “Fue un sinceramiento político”, sostuvo en diálogo con CNN Radio.

La exministra se referenció en el discurso del diputado Juan Pablo Allan, quien apalancó junto con Joaquín de la Torre el proyecto para modificar la reglamentación y “enmendar el error” del decreto de 2019. De la Torre estaba en el Gobierno de Vidal en ese momento.

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Bullrich masculla bronca no solo por la actitud de Vidal, sino por la jugada de Larreta y Diego Santilli, el delfín del alcalde en Buenos Aires. Ambos, consideran en la cúpula de Pro, fueron ambiguos: se pronunciaron públicamente en contra de las reelecciones, pero habilitaron en privado la maniobra de los intendentes de Pro, aliados clave para el proyecto presidencial de Larreta y el armado de Santilli en Buenos Aires. “¿A qué juegan estos muchachos?”, lanzaron cerca de la exministra. El miércoles, mientras preparaba los anuncios vinculados al rebrote de la pandemia, Larreta seguía con atención los coletazos de la aprobación de la reforma de las reelecciones y monitoreaba la pulseada en el Senado por Bienes Personales -no salía de su asombro por el sorpresivo aporte de la riojana Clara Vega al quórum del kirchnerismo-. Junto a sus asesores, que habían definido que la mejor opción era no levantar la cabeza, decidió pronunciarse sobre el tema en la conferencia de prensa en que anunciaría medidas por el avance del coronavirus.

Después de que creciera la bronca y la indignación de los “halcones”, Bullrich participó en una reunión vía Zoom con dirigentes y representantes del ala dura. Estaban Iglesias, Lombardi, Diego Guelar, Enríquez, Paula Bertol o Silvana Giudici, entre otros. Hicieron un balance del 2021 y proyectaron la construcción del plan presidencial de Bullirch. Mientras algunos hablaron de la necesidad de “ordenar” la interna para evitar fisuras como las que exhibió el espacio durante los últimos días. Iglesias aclaró que no había tratado de “corruptos”, “idiotas” e “infiltrados” a sus pares en Buenos Aires. Y De la Torre, cuenta uno de los dirigentes que asistieron a la reunión, sugirió un arrepentimiento por haber subido el tono de las críticas a los legisladores bonaerenses.

Desde el Sur, donde descansa junto a su familia, Macri se mantuvo al margen del conflicto. Vociferó su rechazo a la reforma horas después de que se aprobaran las modificaciones en la Legislatura bonaerense. “Más allá de ese error que generaba injusticias, una vez más el peronismo ha logrado que igualemos para abajo, cuando había que elevarse”, evangelizó.

De inmediato, sus laderos se apresuraron a difundir las declaraciones del expresidente, ante la ola de repudio y críticas de influencers cambiemitas que inundaban las redes sociales. “Nos están matando. Esto es muy difícil de explicar”, lamentó uno de los interlocutores habituales de Macri.

Otras espadas legislativas de Macri muestran comprensión ante el reclamo de los intendentes por el “agujero” en la reglamentación de la ley, pero consideran que no había lugar para el pragmatismo. Es más, no podían digerir que se haya votado junto al kirchenrismo. “Es un asco”, admitió uno de los garantes del “cambio”. Los macristas de pura cepa intuyen que “la solución fue peor que el problema” y temen que JxC pague el costo de la jugada. “El remedio fue peor que la enfermedad. No se podía discutir en la trampa”, dice un exministro de Cambiemos.

Con el río aún revuelto, los laderos de Bullrich en Buenos Aires preparan una nueva estocada. Milman, Esteban Bullrich y Javier Iguacel preparan una lista para disputarle la presidencia de Pro a Jorge Macri, quien se mudó a la Capital para ser ministro de Larreta. “Vamos a pelear, con la figura de Patricia detrás nuestro”, avisan. La exministra intensificará sus bajadas al distrito más poblado del país durante el verano para fortalecer su proyecto nacional. Es más, en marzo le dedicará el 65% de su tiempo a recorrer Buenos Aires y el 35% a visitar el interior. La guerra de los “halcones” recién comienza.

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