Se reduce la brecha racial en la vacunación, pero sigue presente

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En la actualidad, las tasas de vacunaciones registradas de las personas hispanas, asiáticas, negras y los indígenas estadounidenses superan la vacunación per cápita de la gente blanca. Sin embargo, debido a que tienen meses de rezago, los estados todavía tienen mucho camino por recorrer.
En la actualidad, las tasas de vacunaciones registradas de las personas hispanas, asiáticas, negras y los indígenas estadounidenses superan la vacunación per cápita de la gente blanca. Sin embargo, debido a que tienen meses de rezago, los estados todavía tienen mucho camino por recorrer.

Hasta la fecha, la gente negra e hispana de todo Estados Unidos ha recibido una cantidad desproporcionadamente menor de vacunas, de acuerdo con un análisis que realizó The New York Times de información sobre raza e identidad étnica reportada por los estados. Además, las disparidades en cuanto a las vacunas han crecido en algunas de las zonas con mayor vulnerabilidad social de la nación, por lo que las tasas de vacunación de muchas comunidades de color y bajos ingresos son mucho más bajas que el promedio nacional.

Sin embargo, datos estatales y federales revelan que el país ha tenido avances en el tema de alcanzar la paridad en las vacunas.

Desde marzo, casi todos los estados que han registrado la raza y el origen étnico de la gente vacunada han visto un aumento en la proporción de gente negra respecto a la población total vacunada, y esta proporción se está acercando poco a poco a la de la gente negra dentro de la población general.

Por ejemplo, en Misisipi, donde la gente negra representa más o menos un 38 por ciento de la población general, la proporción de gente negra vacunada aumentó al 34 por ciento a principios de mayo, en comparación con el 26 por ciento a inicios de marzo.

“Es un gran ejemplo de lo que se puede lograr cuando escuchas a las comunidades y les permites liderar una iniciativa”, comentó Cameron Webb, alto asesor de la Casa Blanca sobre políticas para la equidad en el tema de la COVID-19, en referencia a las crecientes tasas de vacunación entre la gente de color en Misisipi.

“En realidad, se le atribuye al papel que han realizado tanto los líderes de la comunidad negra como sus proveedores de atención médica y líderes religiosos”, mencionó Webb. En semanas recientes, algunos miembros de esos grupos han organizado clínicas de vacunación en poblaciones del estado primordialmente negras, hispanas, vietnamitas y rurales, agregó Webb. También han colaborado con el estado para llevar más vacunas a doctores privados, una fuente de información sobre las vacunas en la que confía la población, quienes podrían responder preguntas y defender la vacunación.

Según autoridades estatales de todo el país, las recientes mejoras para lograr la equidad de vacunación se deben en parte al trabajo de sus socios comunitarios, quienes han montado clínicas en parques y lugares de trabajo y han ido a tocar puertas para responder preguntas y programar citas para los residentes.

En la actualidad, las tasas de vacunaciones registradas de las personas hispanas, asiáticas, negras y los indígenas estadounidenses superan la vacunación per cápita de la gente blanca. Sin embargo, debido a que tienen meses de rezago, los estados todavía tienen mucho camino por recorrer.
En la actualidad, las tasas de vacunaciones registradas de las personas hispanas, asiáticas, negras y los indígenas estadounidenses superan la vacunación per cápita de la gente blanca. Sin embargo, debido a que tienen meses de rezago, los estados todavía tienen mucho camino por recorrer.

Las autoridades sanitarias y los defensores comunitarios aseguran que estos esfuerzos han contribuido de manera significativa al aumento de la vacunación en las poblaciones hispanas. En los primeros días de mayo, en todos los estados que registran raza y origen étnico, los hispanos representaron una proporción mayor de la población total vacunada que en marzo.

Las encuestas también indican que los hispanos mantienen un interés marcado en vacunarse y que los bajos índices de vacunación se deben a la desinformación sobre los costos y el acceso, así como a la preocupación relacionada con asuntos laborales y migratorios. Según una encuesta que realizó hace poco la Fundación de la Familia Kaiser, uno de cada tres hispanos adultos no vacunados quiere inocularse lo más pronto posible, una proporción más grande que otros grupos raciales y étnicos.

“Tenemos una verdadera oportunidad de seguir avanzando”, opinó James Rudyk, director ejecutivo de Northwest Side Housing Center, en Chicago, que está a cargo de clínicas de vacunación en Belmont Cragin, un vecindario predominantemente hispano.

Las autoridades estatales y federales también ven una oportunidad para impulsar la vacunación en comunidades marginadas. El gobierno de Biden ha ofrecido créditos tributarios a los pequeños negocios para cubrir permisos con goce de sueldo para que los empleados se vacunen y planea gastar decenas de millones de dólares para contratar asistentes comunitarios que proporcionen servicios de transporte y guardería a quienes quieran vacunarse.

Los datos federales también revelan que la reciente ralentización de la vacunación no ha tenido la misma distribución en todas las razas. En los últimos días y semanas, las personas hispanas, asiáticas, negras y los indígenas estadounidenses han tenido tasas de vacunaciones registradas per cápita más altas que la población blanca.

Las autoridades y los expertos en salud pública también reconocen que parte de este cambio era inevitable debido a una campaña de vacunación que se dirigió a grupos etarios más jóvenes cuando aumentaron los suministros.

“Se esperaba que algo de esto sucediera solo al ampliar la elegibilidad, en especial porque muchas de nuestras poblaciones minoritarias son más jóvenes”, mencionó Kirsten Bibbins-Domingo, médica y profesora de epidemiología en la Universidad de California, campus San Francisco.

A pesar de las últimas mejoras en el tema de equidad, las autoridades y los trabajadores sanitarios en las comunidades aseguran que todavía falta trabajo por hacer a fin de garantizar que todas las comunidades tengan el mismo acceso a las vacunas.

“Por supuesto que ha sido un éxito, pero falta más por hacer”, comentó Bibbins-Domingo.

Algunos estados están recurriendo a datos a nivel de los vecindarios para identificar y apoyar a las comunidades de bajos ingresos con bajas tasas de vacunación y, a menudo, altas proporciones de residentes negros e hispanos. Por ejemplo, en Carolina del Norte, las autoridades han ubicado 100 secciones censales donde quieren aumentar los recursos para que la aplicación de las vacunas sea más práctica y accesible.

Sin embargo, ese trabajo tomará tiempo.

“Hay muchas personas por ahí que no se han vacunado, pero lo harán”, señaló Joseph Kanter, director sanitario del estado y director médico del Departamento de Salud de Luisiana. “Hay un proceso más lento y deliberado, pero cada una de las partes es importante”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company