Reducción de la movilidad sigue enfrentando al Gobierno y a la oposición uruguaya

Montevideo, 2 jun (EFE).- El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, mantuvo este miércoles una reunión con la comisión del Senado creada para el seguimiento de la pandemia en el país suramericano, al término de la cual quedaron evidenciadas las diferencias entre oficialismo y oposición por la reducción de la movilidad.

A la salida de la Torre Ejecutiva, los legisladores del Frente Amplio (coalición de izquierdas que gobernó Uruguay de 2005 a 2020 y hoy en la oposición nacional) explicaron que el mandatario aceptó algunas de las medidas que propusieron ante la gravedad de la situación, vinculadas a lo laboral, lo económico y al cuidado de las embarazadas.

Sin embargo, insistieron en que el país debe bajar su movilidad, algo que, explicaron, no es compartido por el mandatario.

Gustavo Penadés, del oficialista Partido Nacional, mostró su preocupación por la pérdida en el seguimiento de casos positivos, aunque subrayó que los resultados de la inoculación son "bastante auspiciosos".

En cuanto al asunto de la movilidad, dijo: "El gobierno entiende que no están dadas las condiciones para lo que solicita la oposición".

Por su parte, el frenteamplista Óscar Andrade resaltó que la situación que atraviesa el país sudamericano es "grave" y dijo que hay que escuchar a la comunidad científica.

"El grado de circulación del virus es cuatro veces mayor al máximo que establece la Organización Mundial de la Salud como franja roja. Esto puede generar que surjan variantes de la cepa que compliquen y afectan el proceso de vacunación", añadió.

De acuerdo con esto, puntualizó que es momento de reducir la movilidad para bajar los contagios, los ingresos a cuidados intensivos y las muertes.

Para Andrade, es de "abrumador sentido común" que se deben tomar medidas similares a las adoptadas en marzo de 2020 cuando se decretó la emergencia sanitaria ante la aparición de los primeros casos de coronavirus SARS-CoV-2, aunque dijo que Lacalle Pou no hará eso.

En aquel momento se exhortó -pero no se obligó- a la población a quedarse en casa y hubo cierre generalizado de bares, restaurantes y comercios durante tres semanas, en las que, incluso, se impidió el acceso a las playas para no estimular el desplazamiento en Semana de Turismo (o Santa).

"El presidente tiene una mirada distinta, tanto que supone que la restricción de actividades no generaría menos movilidad y no generaría descenso de la curva de contagios, porque los uruguayos no responderían a esta convocatoria. Ahí tenemos una diferencia que es imposible de desandar", concluyó.

Desde que se decretó la emergencia sanitaria el 13 de marzo de 2020, Uruguay suma 301.524 casos de covid-19, de los que 37.171 son personas que se encuentran cursando la enfermedad, 555 de estas ingresadas en centros de tratamientos intensivos, y 4.394 muertes.

(c) Agencia EFE

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