Esto es lo que le pasa a una isla amenazada cuando eliminas a las especies invasoras

Diferencia entre el aspecto que tenía la isla de Redonda antes (izqda) y después (dcha) de eliminar a las especies invasoras. (Crédito imagen: EAG Antigua).

En 1493, durante el segundo viaje a las indias del almirante Cristobal Colón, los españoles descubrimos una pequeña isla volcánica en el Caribe bautizada como Santa María la Redonda. De poco más de kilómetro y medio de largo y menos de 500 metros de ancho, la isla pertenece en la actualidad a Antigua y Barbuda.

Durante la mayor parte de su historia, la pequeña isla de Redonda (situada a 20 minutos de vuelo de la isla de Antigua) ha permanecido deshabitada salvo un breve periodo, desde finales del siglo XIX hasta 1929, en que fue explotada por mineros que extraían su guano y fosfatos, los cuales se empleaban como fertilizantes.

El motivo final por el que los últimos mineros (que en sus mejores tiempos llegaron al centenar) se retiraron de esta remota isla en 1929 fue por los estragos causados aquel año por un huracán, que destrozó las instalaciones mineras. Desde entonces, los humanos no han vuelto a habitar la isla, aunque dejaron tras de sí dos especies invasoras que literalmente destrozaron el paisaje de Redonda: se trataba de cabras y ratas.

Situación geográfica de la isla de Redonda, perteneciente a Antigua y Barbuda. (Crédito imagen: Wikipedia).

En 2016 un equipo de conservacionistas de todo el mundo, se propuso devolver a la isla su aspecto salvaje, aquel que tenía antes de que los humanos desembarcaran con sus mamíferos foráneos. La isla cuenta con especies autóctonas que ni siquiera han sido clasificadas, por lo que los científicos estaban muy interesados en que su flora y fauna no desapareciera.

Situando el centro de operaciones en Antigua, que se encuentra a 56 kilómetros de distancia, los ecólogos se propusieron capturar todas las cabras y trasladarlas en helicóptero hasta la isla base. Pese a que la astucia de las cabras hizo que la operación de “mudanza” fuera cualquier cosa salvo fácil, finalmente se consiguió su traslado (para lo que las que hubo que inmovilizar, protegiendo sus cuernos con gomaespuma). Eso sí para lograrlo hubo que superar varios intentos fracasados y echar mano de un aumento considerable de los voluntarios implicados en la captura de los rumiantes. Curiosamente, un estudio genético ha mostrado que son descendientes de una variedad africana procedente de Cabo Verde (y presente también en Cuba.

Al parecer las cabras de Redonda han sido bien aceptadas en Antigua por los ganaderos, que según puedo leer las aprecian por su extraordinaria resistencia a la sequía (de hecho nadie las ha visto beber aún), cualidad que se valora mucho con el cambio climático que viene.

Aspecto actual de los altos riscos en la isla de Redonda, en la que se aprecian varias aves anidando que retornaron tras la eliminación de ratas y cabras. (Crédito imagen: Redonda Restoration).

Con la población estimada de 6.000 ratas, grandes y voraces, hubo menos contemplaciones. Un equipo de montañeros británicos esparció veneno en las zonas de cría y en la actualidad creen haber acabado con el 100% de las mismas.

Antes de iniciar el proceso de reimplantación de especies botánicas perdidas, los investigadores decidieron darle una oportunidad a la naturaleza sin más intervención humana. La idea era que simplemente eliminando a las cabras (que en un estado famélico permanente devoraban cualquier brote verde que se atreviera a asomar del suelo) y a las ratas (que atacaban los nidos de las aves migratorias y devoraban reptiles autóctonos) la isla debía de dar señales de recuperación en un plazo breve.

¿Funcionó? Así es. Tal y como explica Shanna Challenger, coordinadora del proyecto: “se ha visto una recuperación milagrosa”. Tras retirar a las especies invasoras se vio que de las apenas 17 especies de vegetación que crecían en 2012, se subió a casi 90 en 2019. Y además en tres años se ha visto retornar a múltiples especies de aves, que han vuelto a anidar en la isla. Entre ellos se encuentran los piqueros (una especie de alcatraz) y las fragatas.

Dragón terrestre de Redonda. (Imagen publicada en Facebook por la asociación internacional encargada de la restauración de la isla, Redonda Restoration).

Además se ha observado también un aumento en las poblaciones de tres especies endémicas de geckos pigmeos y largartijas arborícolas. Otro de los beneficiados es la que probablemente sea la especie más emblemática de la isla, el dragón terrestre de Redonda, un extraño lagarto de 15 centímetros completamente negro.

Me enteré leyendo MSN

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