Recuerdan accidente ferroviario en Argentina

BUENOS AIRES (AP) — Una multitud acompañó el viernes a los familiares de las 51 víctimas y a sobrevivientes del choque de un tren que hace un año dejó en evidencia la corrupción y las fallas en el control del sistema ferroviario argentino para exigir justicia frente a la Casa de Gobierno.

Bajo la consigna "Ju5t1cia (justicia) para las víctimas de Once", grupos de familiares subieron al escenario emplazado en la Plaza de Mayo y advirtieron que sus muertos no descansarán en paz hasta que sean condenados los imputados por la tragedia, entre ellos dos ex funcionarios del área de transporte del gobierno de Cristina Fernández.

"La justicia no se pide, se exige porque es un derecho de todos, acá estamos todos juntos para que esto no se repita", expresó Vanesa Toledo, hija de Graciela Díaz, una de las víctimas.

Las pericias determinaron que el accidente fue causado por una combinación de frenos averiados, equipos anticuados y mantenimiento insuficiente de los vagones, que se aplastaron entre sí cuando el convoy embistió el parachoques de la estación de Once a una velocidad de apenas 20 kilómetros por hora.

Además del medio centenar de muertos, hubo 800 heridos, muchos de los cuales todavía están en rehabilitación.

Personalidades de la cultura y dirigentes sociales se solidarizaron con los familiares, como el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien afirmó que "lo ocurrido en Once era una tragedia anunciada".

"Las vidas no van a volver, pero sí tenemos que trabajar para que esto no vuelva a ocurrir nunca más", sostuvo.

Los familiares de víctimas y sobrevivientes dijeron que su manifestación no tenía fines políticos, pero la presidenta Fernández fue blanco de críticas luego de que no ofreció disculpas por el deterioro del sistema ferroviario durante su gobierno. Dos ex secretarios de transporte y los dueños de la empresa que tenían la concesión del servicio figuran entre los 28 acusados por el accidente y probablemente antes de fin de año serán sometidos a juicio oral.

"Hoy luchamos para que esa impunidad se termine. Los empresarios y funcionarios corruptos mataron a nuestros seres queridos", dijeron los familiares en un documento. "Los muertos son víctimas de este gobierno que debió haber trabajado para evitarnos este dolor".

La tragedia planteó un desafío político para Fernández, que jamás se disculpó por ninguna falla de su gobierno pese a un informe del auditor general de la nación que detalló una corrupción sistemática en el sistema ferroviario. El jueves por la noche ofreció "un abrazo de solidaridad a las familias".

El gesto fue desestimado por las familias y muchos gritaron improperios cuando se invocó el nombre de la presidenta.

"No necesitamos más condolencias. Necesitamos que este gobierno asuma finalmente sus responsabilidades", afirmó Paolo Menghini, cuyo hijo Lucas fue la última víctima en ser extraída de entre los restos del tren.

Fernández ha prometido nuevos trenes de fabricación china con televisores y aire acondicionado. Pero Menghini replicó que "la línea de Sarmiento tiene que llegar segura, a tiempo, sin pasajeros muertos. Cuando esto se cumpla podremos decir que el gobierno está cumpliendo con sus responsabilidades".

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