Rector de UNACH ofrece disculpas a alumnas por falta de seguridad

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CIUDAD DE MÉXICO, marzo 27 (EL UNIVERSAL).- El rector de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), Carlos F. Natarén Nandaya, ofreció disculpas públicas en el contexto de la muerte de Mariana Sánchez Dávalos, al reconocer que no se han generado las condiciones efectivas de seguridad y protección, que lesiona a las universitarias, que en la búsqueda de sus metas, han sido violentadas, agredidas e ignoradas. Durante un acto realizado en la Biblioteca Central Universitaria, Natarén Nandayapa dijo que las dimensiones de "la tragedia"ocurrida a Mariana, hallada sin vida el 28 de enero en su cuarto de la clínica de Salud en Nueva Palestina, Ocosingo, cuando prestaba su servicio social, "es la cúspide de la violencia sistemática" que existe contra la mujer en la sociedad, de la que también forma parte la universidad.

Ante grupos feministas universitarias el rector reconoció que en sus 47 años de fundación, la UNACH "no ha ofrecido las garantías mínimas para un pleno desarrollo de las mujeres que integran nuestra comunidad". "La impunidad lleva una deuda histórica en esta institución, existiendo denuncias que no han sido atendidas de manera efectiva, generando que al paso de los años se repliquen esas violencias, Es por eso que esta administración está firmemente comprometida en erradicar esa impunidad", aseveró.

El rector Natarén Nandaya asentó que por ello, en el contexto del deceso de Mariana, ofrecía una disculpa pública," por no haber generado las condiciones efectivas de seguridad y protección a las universitarias, que en la búsqueda de sus sueños, han sido violentadas, agredidas e invisibilizadas". El compromiso y la convicción de la UNACH, afirmó Natarén Nandayapa, es erradicar la violencia cultural contra la mujer, para lo cual no habrá tolerancia a cualquier manifestación violenta contra "las y los integrantes de nuestra comunidad". Convocó a la comunidad universitaria a erradicar de sus espacios cualquier forma de violencia, acoso y hostigamiento.

Eliminemos todo abuso, rompamos la tradición patriarcal, destruyamos las estructuras jerárquicas que favorecen la exclusión de las mujeres; generemos una cultura de inclusión, tolerancia, respeto y armonía, les dijo. Planteó que esa transformación debe ser tan profunda que nada ni nadie pueda volver a los viejos y arcaicos sistemas patriarcales. Este tipo de transformaciones culturales profundas, sostuvo, requieren de voluntad, del esfuerzo, el trabajo, la capacitación, la sensibilización y de la convicción de la comunidad universitaria.

Para tales fines dijo que se generará un protocolo de protección contra la violencia para la comunidad estudiantil, que responderá a las necesidades del cuerpo universitario. Carlos F. Natarén admitió que frente a casos de violencia, el sistema de denuncia ha sido objeto de críticas "con mucha razón, ha sido obsoleto e ineficaz generando injusticia y revictimización". Ante esa realidad, señaló que propuso una reforma al sistema de atención a víctimas con la creación de un observatorio integrado por las colectivas y la comunidad universitaria.

"Nada ni nadie debe entorpecer el camino nuestras estudiantes, de nuestras profesoras y de nuestras compañeras administrativas", enfatizó. Puntualizó Natarén Nandayapa, que el sistema actual del servicio social adolece de la implementación de garantías mínimas, como alimentación, disponibilidad de recursos, protección, vivienda adecuada, comunicación y condiciones que garanticen la salud emocional física y sicológica.