Rechazo al FMI en una masiva marcha opositora contra el rumbo económico del Gobierno

LA NACION

Bajo el lema "La Patria está en peligro", el rechazo al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) convocó ayer a una multitud a los pies del Obelisco. Gremios, artistas y organizaciones políticas vinculadas al kirchnerismo hicieron su aporte en la organización y sobre el escenario, pero sobre la avenida 9 de Julio predominaron los ciudadanos "de a pie": jóvenes, familias y jubilados que, más allá de las consignas contra el FMI y Cambiemos, coincidieron en un repertorio de reclamos ligados al bolsillo: la inflación y las tarifas fueron protagonistas.

El eje del encuentro fue la lectura de un documento titulado "Proclama Popular del 25 de Mayo : La Patria está en peligro", que atravesó tres momentos: el primero, destinado a rechazar el acuerdo con el FMI y las políticas de ajuste que encara el Gobierno; el segundo, que apuntó más allá de lo económico y, en particular, a las denuncias de casos de represión policial y persecución política contra Cambiemos; y un último conjunto de consignas menos partidarias, como #NiUnaMenos.

"Rechazamos los acuerdos de Mauricio Macri con el FMI, su modelo de dependencia política y económica con las grandes potencias extranjeras, que están reeditando en nuestro continente un plan sistemático que solo ofrece a las mayorías populares un destino de miseria planificada", arrancó el documento, para luego cuestionar "el libre mercado", la "destrucción de industrias", el "salvaje tarifazo" y la "amenaza" de la reforma laboral.

El discurso de los actores en el obelisco

Cada frase pronunciada por los actores Paola Barrientos y Osmar Núñez iba despertando aplausos en el público. Pero no mucho más, pese al sentimiento favorable a cada reclamo que se palpaba sobre el asfalto. De hecho, las mayores ovaciones siguieron a la mención del nombre de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, y al recuerdo de los desaparecidos que hicieron las Madres de Plaza de Mayo.

Pero el documento pareció esfumarse demasiado rápido. "¿Qué, ya terminó?", fue una pregunta repetida entre los asistentes apenas comenzó a tocar la Bersuit Vergarabat, uno de los shows que antecedieron al cierre, cuando se entonó el Himno.

Fue un episodio anecdótico frente a lo que ayer quedó en evidencia: la amplia convocatoria de una manifestación donde hubo columnas organizadas (con protagonismo de la CTA, Camioneros y La Bancaria, y algunas tribus kirchneristas como La Cámpora, Descamisados o la Tupac Amaru), pero el grueso de la asistencia corrió por cuenta de una clase media que se acercó por las suyas, pese al feriado de sol que se ofrecía ideal para otros fines.

Abundaban los carteles improvisados que igualaban al FMI con la "miseria" o a Macri con el "hambre". Otros parecían más sutiles: "Por favor no", decía el cartel que colgaba del cuello de Mónica, una docente que llegó a la marcha con su padre, Raúl, escultor. "Es un ruego, una súplica, por favor no otra vez, porque el FMI es sufrimiento. Es Grecia sin las playas", decía la maestra.

"Me indigna el sometimiento que trae el FMI, pero también la inflación que nos come", agregaba Gelen, de 70 años, que llegó con su hermana Nélida, su hija Elisa y su nieta de dos años. "Néstor Kirchner recibió algo peor y no le costó ordenarlo. El 25 de mayo de 2010 esto era una fiesta", agregaba Elisa. "Vamos a seguir participando de todas las marchas que se opongan a este gobierno", coincidieron.

La liturgia kirchnerista fue una constante de la jornada. En banderas, remeras y pines, pero también en los coros: "Vamos a volver" y el clásico tribunero "M.M.L.P.Q.T.P" se repitieron una y otra vez.

Políticos que estuvieron presentes en el acto en el Obelisco

Las figuras del último gobierno, de hecho, compitieron con los artistas a la hora de los pedidos de selfies y abrazos. El exministro de Economía Axel Kicillof y el actor Pablo Echarri fueron los más convocantes.

"No puedo no mirar el contraste: el Gobierno en el tedeum, solo y sin pueblo; y acá mucho pueblo, con alegría militante y sin el Gobierno", interpretó el exdiputado kirchnerista Héctor Recalde. "El temor a lo que se viene trajo mucha clase media al Obelisco. El Gobierno no ha hecho gradualismo, pero la idea de que ahora se viene un ajuste peor preocupa mucho", agregó el diputado Felipe Solá, uno de los tres massistas presentes, además de Facundo Moyano y Nito Artaza.

Máximo Kirchner se mostró junto a Hebe de Bonafini, pero al igual que en las últimas marchas se mantuvo lejos del escenario. El mismo bajo perfil eligieron Pablo Moyano y Sergio Palazzo (La Bancaria), dos de los impulsores de la protesta.

Cuando el Himno clausuraba la convocatoria, un grupo de manifestantes se dirigió hasta la Casa Rosada para repetir los insultos a Macri. Un sector menor derribó las vallas que protegen las obras en la Plaza de Mayo.

Manifestantes frente a Casa Rosada

Voces de una protesta con un blanco común

Pablo Moyano, sindicato de Camioneros: "Es un día de lucha. Todos los sectores que convocamos somos los que venimos batallando contra este modelo económico, contra los tarifazos, unas paritarias de 15%, los despidos y la reforma laboral. Se necesita urgente un paro general".Luis D´Elía, piquetero: "Esta es una película miserable que volvemos a ver. En 2001, estas recetas acabaron con 75 mil fábricas y nos llevaron al desastre. "Macri va a renunciar porque no va a saber cómo seguir administrando este desastre".Nito Artaza, dirigente radical: "La UCR tiene que volver al radicalismo, necesita tener un liderazgo propio. Nos costó mucho salir de [Domingo] Cavallo y ahora nos va a costar salir de Macri. La alianza fue un mazazo, si esto también fracasa, la UCR quedará al borde de la desaparición".Hugo Yasky, CTA: "El Fondo Monetario le está marcando el pulso al Gobierno. El Gobierno sabe que el 80% de los argentinos rechaza al FMI y que el 55% de sus votantes tampoco quieren volver a eso. Si Macri veta el freno al tarifazo, hay que ir a un paro general"