Rechaza ACNUDH uso del ejército para mantener el orden en Colombia

Ginebra, 27 Feb (Notimex).- El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) rechazó que el Estado colombiano siga utilizando al ejército para mantener el orden público durante las protestas de la sociedad civil.

En la sesión 43 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el Alto Comisionado duda sobre si el gobierno colombiano ha prestado atención a los lineamientos establecidos en el uso de la policía, y no del ejército, en contextos de las movilizaciones políticas.

“El 30 de septiembre, en Barranquilla, el ejército intervino durante las protestas estudiantiles ocurridas en la Universidad del Atlántico, utilizando la fuerza letal sin que hubiera una amenaza inminente a la vida o a la integridad personal.

"Aunque en este hecho no se produjeron lesiones graves, el uso del ejército en estas circunstancias sienta un precedente preocupante”, señala el informe presentado el miércoles.

En el informe también se incluyen algunos casos de excombatientes que han sido asesinados por las Fuerzas Armadas.

Tal es el caso del asesinato de un exintegrante de las FARC-EP que se había desmovilizado y fue asesinado por orden de un coronel. Además, el cabo que cumplió con la orden, el coronel y otros soldados, intentaron desaparecer el cuerpo enterrándolo en una fosa clandestina.

“El 28 de mayo en San José del Guaviare, dos presuntos miembros de otros grupos violentos conformados por antiguos integrantes de las FARC-EP que no se acogieron al proceso de paz, habrían aparecido muertos después de haber sido capturados por la policía”, explica el informe.

Además, el ACNUDH también documentó tres casos de violencia sexual perpetrados por el Ejército en Arauca, Guaviare y Meta, a lo que se suman las denuncias por detenciones ilegales en Antioquia, Arauca y Guaviare. En algunos de estos últimos casos, se presentaron torturas y malos tratos a los detenidos.

Estos casos resultan particularmente graves en el contexto de la implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y las FARC-EP, quienes se convirtieron en partido político después del desarme voluntario.

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