Con los recambios, la Justicia Electoral ya le da buenas señales al Gobierno

Candela Ini
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Con los recambios, la Justicia lectoral ya le da buenas señales al Gobierno
Con los recambios, la Justicia lectoral ya le da buenas señales al Gobierno

El juez federal Alejo Ramos Padilla asumió hace un mes como titular de un juzgado caliente que es clave por el control sobre las elecciones en el territorio bonaerense. Apenas diez días después de haber jurado, el ex juez federal de Dolores, aclamado por el kirchnerismo por la instrucción del “Caso D’Alessio”, rechazó una medida cautelar para suspender las elecciones del Partido Justicialista bonaerense, en las que se prevé que Máximo Kirchner será elegido como presidente.

Ese fallo de Ramos Padilla, que respondió a una demanda presentada por el intendente de esteban Echeverría Fernando Gray, fue confirmado el martes pasado por la Cámara Nacional Electoral, con las firmas de los jueces Santiago Corcuera y el flamante camarista Daniel Bejas. Una buena señal para el Gobierno en un año electoral. El juez Alberto Dalla Vía votó en disidencia.

El juez Bejas recibió criticas pero igual su pliego avanza en el Senado
El juez Bejas recibió criticas pero igual su pliego avanza en el Senado


El juez Bejas recibió criticas pero igual su pliego avanza en el Senado

Ambos fallos (el de primera instancia y el de la Cámara) fueron dictados sobre la medida cautelar. Ahora Ramos Padilla debe resolver sobre la cuestión de fondo. Es decir que debe determinar si hace lugar al planteo de Gray para que las elecciones no se hagan.

Desde la jura de Daniel Bejas en diciembre del año pasado, el máximo tribunal electoral del país quedó completo después de casi cinco años. Y con la llegada de Ramos Padilla al juzgado de primera instancia con competencia electoral, se delineó el eje “Ramos Padilla - Bejas - Corcuera”, definido por un importante referente legislativo de la oposición como “la mayoría automática PJ”. A ese eje se suma la histórica jueza federal, con competencia electoral, María Servini.

Tanto Ramos Padilla como Bejas fueron promovidos por el oficialismo y sortearon la resistencia de la oposición. Ramos Padilla tendrá una fuerte intervención en los asuntos que eventualmente puedan surgir en las elecciones legislativas, desde la presentación de las listas, las impugnaciones y la aprobación del financiamiento de los partidos, hasta las denuncias que puedan presentarse por fraude y eventuales cuestionamientos a los resultados electorales. Y es en la Provincia de Buenos Aires donde el kirchnerismo tiene la mirada fija para estas elecciones legislativas.

Ramos Padilla recibió una buena noticia del Consejo de la Magistratura
Ramos Padilla recibió una buena noticia del Consejo de la Magistratura


Apenas diez días después de haber jurado, Alejo Ramos Padilla rechazó una medida cautelar para suspender las elecciones del Partido Justicialista bonaerense, en las que se prevé que Máximo Kirchner será elegido como presidente.

A Corcuera, que ocupa el cargo desde 2001, le atribuyen cercanía con el peronismo. El pliego de Bejas había sido rechazado por el bloque de Juntos por el Cambio, por sus vínculos con el peronismo: fue apoderado del Partido Justicialista tucumano.

“La búsqueda del Frente de Todos en poner rápidamente a jueces militantes en los tribunales electorales va de la mano de incidir en las decisiones al interior de los partidos políticos y en las elecciones”, dijo la diputada de la Coalición Cívica Paula Oliveto a LA NACION.

“En la oposición tenemos que estar muy atentos para que se respete y no se burle la voluntad popular y para que no se manipule el sistema democrático”, agregó Oliveto. La Coalición Cívica había impugnado el pliego de Ramos Padilla en diciembre del año pasado por considerar que se trataba de una “devolución de gentilezas” del kirchnerismo por el caso D’Alessio.

Un referente legislativo radical que tiene fuerte peso en las decisiones del interbloque de Juntos por el Cambio en diputados también advirtió cierta preocupación por la “mayoría automática” del PJ en el fuero electoral.

El tema reaviva cierto malestar en la oposición, que mientras fue gobierno no pudo ocupar la estratégica vacante en la Cámara Nacional Electoral. La radical Alejandra Lázzaro había quedado primera en orden de mérito, y era la candidata que el radicalismo le había pedido a Mauricio Macri que designe cuando era presidente. El expresidente había elegido a Hernán Gonçalves Figueredo, a quien promovía el exseandora Miguel Pichetto. Ahora, elegida por el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, encabezará el Instituto de Gestión Electoral de la Ciudad de Buenos Aires.