Rebeldes yemenís califican la tregua de "decepción" que "no se puede repetir"

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Saná, 16 jul (EFE).- Los líderes del grupo rebelde hutí del Yemen se mostraron hoy contrarios a ampliar la tregua en la guerra civil que sufre este país, en vigor desde abril, al calificarla de una "decepción" que "no se puede repetir", en una reacción al apoyo a esta manifestado por el presidente estadounidense, Joe Biiden.

"El Consejo Supremo Político lamentó en un comunicado que se hable sobre entendimientos y negociaciones para extender la tregua, asegurando que esta, en la que el enemigo no se comprometió con la implementación de los acuerdos, es considerada una decepción y no se puede repetir en el futuro", informó la agencia de noticias Saba, controlada por los insurgentes.

El comunicado fue emitido por el comité ejecutivo político hutí tras la celebración de una cumbre en la ciudad saudí de Yeda entre Biden y los líderes de la mayoría de los países árabes de Oriente Medio.

En la declaración final de dicho encuentro se celebra la tregua, que expira a principios de agosto, y se hace un llamamiento a todas las partes a sentarse a negociar una solución política al conflicto armado bajo los auspicios de la ONU.

El Consejo Supremo de los rebeldes rechazó en su nota cualquier "resultado de la visita del presidente estadounidense Biden a la región que afecte a la soberanía, la seguridad y la estabilidad en Yemen", según Saba.

Horas antes, el liderazgo hutí había condenado en otro comunicado la gira de cuatro días de Biden por la región, especialmente su visita a Israel y le acusó de amenazar la estabilidad de la región.

A pesar de que los hutíes acusan a las otras partes, en referencia principalmente a la coalición militar encabezada por Arabia Saudí en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente, de no cumplir con lo acordado en la tregua, sí se han cumplido los puntos más importantes que venían reclamando desde hace años.

Además del cese de los bombardeos de la aviación saudí contra posiciones hutíes, se levantó el bloqueo petrolero de los puertos controlados por los insurgentes y se permitieron por primera vez en casi seis años vuelos comerciales en el aeropuerto internacional de la capital yemení, Saná, también bajo su control.

Por el contrario, los rebeldes son acusados de no haber cumplido con su principal compromiso, el desbloqueo de los accesos a la provincia suroccidental de Taíz, cuya capital homónima tienen asediada desde 2015.

La tregua que entró vigor en abril y que se renovó por otros dos meses en junio ha supuesto el alivio más largo para un país en guerra desde que en 2014 los hutíes ocuparon amplios territorios del país, incluida la capital, y un año después intervino la coalición militar agravando el conflicto.

Este conflicto es considerado por la ONU como la mayor catástrofe humanitaria del planeta, con el 80 % de su población necesitada de algún tipo de asistencia.

(c) Agencia EFE

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