La "reanimación" de cerdos muertos, promesa de progreso y fuente de interrogantes

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© AFP, Olli Geibel

A principios de mes, científicos lograron restablecer la circulación sanguínea y la función de las células del cuerpo de cerdos muertos durante unas horas. Esta hazaña médica promete grandes avances en el frente quirúrgico. Aunque la ciencia nunca ha resucitado cerdos, un fenómeno observado durante el experimento deja la puerta abierta a un potencial vertiginoso.

El pasado miércoles 3 de agosto, investigadores estadounidenses devolvieron cerdos, que estaban fríos como la nieve, a una forma de vida, con sus funciones orgánicas restauradas.

Ya en 2019, estos mismos científicos habían asombrado al mundo de la medicina al conseguir restaurar la función celular en el cerebro de los cerdos, unas horas después de su decapitación.

En su última investigación, publicada en la revista 'Nature', el equipo fue aún más lejos, extendiendo la técnica a todo el cuerpo del animal. Los científicos indujeron un ataque cardíaco en cerdos anestesiados, lo que impidió la circulación de la sangre y privó a sus células de oxígeno. Sin oxígeno, las células de los mamíferos mueren.

Al cabo de una hora, a los cuerpos les inyectaron un líquido que contenía la sangre de los cerdos (extraída mientras estaban vivos) y una forma sintética de hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos. Así como medicamentos que protegen las células y evitan la formación de coágulos sanguíneos.

La sangre empezó a circular de nuevo y muchas células volvieron a funcionar, incluso en órganos vitales como el corazón, el hígado y los riñones, durante las seis horas siguientes.

Enriquecer el banco de órganos trasplantables

Esto es una buena noticia para la medicina: los órganos vitales podrían ser "reanimados" para ser trasplantados. Porque hasta ahora, tras unos minutos de paro circulatorio, los órganos ya no son aptos para ser trasplantados, explica el doctor Jean-Etienne Bazin, jefe de la unidad de medicina perioperatoria del Hospital Universitario de Clermont-Ferrand.

"Sin embargo, las células de los cerdos funcionaban horas más tarde, cuando no deberían haberlo hecho", dijo Nenad Sestan, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Yale, en una rueda de prensa.

OrganEx, el nombre de esta técnica, "podría permitirnos enriquecer el banco de órganos trasplantables", afirma Jean-Etienne Bazin. Esto podría salvar la vida de las personas que están a la espera de un trasplante.

¿Qué es la muerte?

Para Sam Parnia, del departamento de medicina de la misma universidad, este estudio "verdaderamente remarcable" demuestra también que "la muerte es un proceso biológico tratable y reversible horas después".

Tanto así que podría ser necesario actualizar la definición médica de la muerte, según Benjamin Curtis, filósofo especializado en ética de la Universidad británica de Nottingham Trent.

"Teniendo en cuenta este estudio, muchos procesos que creíamos irreversibles pueden no serlo", afirmó a la AFP.

"Y, según la definición médica actual de la muerte, una persona puede no estar verdaderamente muerta durante horas", ya que algunos procesos continúan durante algún tiempo más allá del cese de las funciones corporales.

A Philippe Bizouarn, anestesista y reanimador del Hospital Universitario de Nantes, esto no lo sorprende en absoluto: "La muerte de una persona no es la muerte de sus células”.

Digamos más bien que logramos restaurar sus órganos a sus funciones

En los Montes de Arrée, donde este bretón se encontraba durante los incendios que asolaron los bosques de su infancia, "apareció una hierba verde bajo las cenizas". Al igual que las células de un cuerpo inanimado, las semillas volvieron a la vida bajo los restos de la vegetación completamente quemada", explica el doctor en un esfuerzo por divulgar el tema.

¿Demasiado pronto para la filosofía?

Sin embargo, el doctor Bizouarn advierte que hay que tener "cuidado con las fantasías", para él estos cerdos no fueron "devueltos a la vida". "Digamos más bien que logramos restaurar sus órganos a sus funciones”. En resumen, para el anestesista, la ciencia no resucita a los muertos.

Pero "como de costumbre, este experimento será cuestionado por grupos transhumanistas como Google X Lab", suspira Philippe Bizouarn.

De hecho, tan pronto como fue revelado al público, el experimento planteó una serie de dilemas éticos e incluso filosóficos.

Aunque la ciencia ficción ayuda "a plantearnos las preguntas bioéticas adecuadas", estas no tienen cabida para el médico en este caso: entre los que alimentan estas polémicas, muchos no tienen, según él, "idea alguna de lo que ocurre en la realidad médica".

"Extraordinario"

No obstante, lejos del sensacionalismo, una de las reacciones observadas durante el experimento con cerdos plantea más preguntas que respuestas: la gran mayoría de los animales realizaron fuertes movimientos con la cabeza y el cuello, según Stephen Latham, uno de los autores del estudio. "Fue bastante sorprendente para las personas que estaban en la sala", comentó a los periodistas.

Aunque el origen de estos movimientos sigue siendo desconocido, el científico aseguró que en ningún momento se registró actividad eléctrica en el cerebro de los cerdos, lo que descarta, en principio, el recobro de la conciencia.

Estos movimientos de la cabeza son, sin embargo, "una gran preocupación", dice Benjamin Curtis, ya que recientes investigaciones neurocientíficas han sugerido que "la experiencia consciente puede continuar incluso cuando no se puede medir la actividad eléctrica en el cerebro".

El Dr. Jean-Etienne Bazin explica otra variable: durante el experimento, la anestesia o la hipotermia de los animales podría haber inhibido la actividad eléctrica y, por tanto, alterar el diagnóstico.

Esto plantea una cuestión no resuelta, continúa el doctor-profesor: ¿cómo interpretar los movimientos de estos cerdos? ¿Fue "simplemente" el resultado de los estímulos motores que la médula espinal envía "automáticamente", o fueron las órdenes conscientes de sus cerebros, que se habrían despertado? Para este científico, no poder invalidar absolutamente esta última posibilidad es "extraordinario".

Su colega, Philippe Bizouarn, entiende las esperanzas que puede generar una potencialidad semejante, pero "en el fondo, es bueno que la muerte sea parte de la vida, si no, no sabríamos vivir", filosofa el médico.

¿Renacer o no renacer? Tal vez esa no sea la cuestión.

Este artículo fue adaptado de su original en francés