La devaluación del real bate récords y Paulo Guedes desata una polémica

Marcelo Silva de Sousa

RÍO DE JANEIRO.- Con una justificación poco académica sobre las ventajas de un dólar alto para la economía de Brasil, el ministro de Economía, Paulo Guedes, encendió una polémica.

Cuando el dólar alcanzó los 4,35 reales el miércoles, el mayor valor nominal de su historia hasta ese día -ayer tocó los 4,38 reales por la mañana-, Guedes dijo que una moneda americana alta es "buena para todo el mundo" y apeló a un ejemplo que le valió muchas críticas.

"El cambio no está nervioso, cambió. No hay asunto de cambio a 1,80 reales. Exportás menos, todo el mundo yendo para Disneylandia, empleadas domésticas yendo para Disneylandia, una fiesta extraordinaria", dijo el ministro durante un evento en Brasilia.

Al dar el ejemplo de las trabajadoras domésticas, Guedes intentó explicar que en el pasado, un real fortalecido les permitía a las clases más bajas poder viajar al exterior.

Luego de la referencia a las trabajadoras arreciaron los cuestionamientos, entre ellos, el de una entidad que representa a las trabajadoras y del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien le endilgó al ministro un supuesto prejuicio de clase.

Lula dijo que el ministro demostró que "no soporta el ascenso social de los más pobres ni el desarrollo soberano de Brasil".

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, Brasil tiene unos seis millones de trabajadoras domésticos. El piso salarial, según datos oficiales, es de 1045 reales (unos 243 dólares).

El sector, uno de los más precarizados dentro del mercado laboral, consiguió en los últimos años, durante el gobierno del Partido de los Trabajadores (2003-2016), algunos beneficios, como la reglamentación de las horas extras y el derecho a vacaciones y a aguinaldo.

"Antes de que digan que el ministro dice que las empleadas domésticas estaban yendo para Disney. No, el ministro está diciendo que el cambio estaba tan barato que todo el mundo está yendo para Disney", siguió Guedes.

El funcionario, un liberal formado en la Universidad de Chicago, sugirió a los brasileños que aprovechen el dólar alto para hacer turismo interno.

"Vaya a pasear allá por Foz do Iguaçu, vaya a conocer donde nació Roberto Carlos, vaya a pasear por Brasil. Está lleno de cosas bonitas para ver".

En medio de la polémica, una más con Guedes como protagonista, el presidente Jair Bolsonaro se desentendió de la frase.

Consultado por periodistas en Brasilia, dijo ayer que el "autor de la frase" era quien debía ser consultado por los dichos. Y opinó también sobre la cotización del dólar.

"Ustedes saben que yo no sé nada de economía. Yo, como ciudadano, creo que está un poquito alto el dólar", aseguró Bolsonaro.

El superministro de Bolsonaro, así llamado por sus amplias atribuciones, destacó un supuesto viraje en el modelo económico brasileño. Contrapuso los años de tasas de interés altas y dólar barato, que según él desindustrializaba el país, a un presente de tasas bajas y dólar alto.

Antecedentes

Guedes ya había manifestado no estar preocupado por la depreciación del real. Algunos analistas evalúan que la tendencia se originó como resultado de la reducción de la tasa de interés efectuada por el Banco Central -que alcanzó un mínimo histórico-, sumado al impacto del brote de coronavirus en China, principal destino de las exportaciones brasileñas.

Cada vez que habla, el ministro de Economía parece coquetear con la polémica.

En poco más de un año al frente del Ministerio de Economía, Guedes ya colecciona varias declaraciones ofensivas que generaron reacciones de la sociedad y acabaron, en su mayoría, en retrocesos y pedidos de disculpas.

En septiembre había dicho que Brigitte Macron, la mujer de Emmanuel Macron, es "realmente fea", luego de que Bolsonaro apoyara un comentario ofensivo contra la primera dama de Francia.

La semana pasada, frente a una platea amistosa en la Fundación Getulio Vargas, el ministro brasileño había calificado a los empleados públicos de "parásitos".

Esta vez, el impacto político fue mayor. Además de que Guedes se vio forzado a pedir disculpas públicamente, sus declaraciones obligaron al gobierno de Bolsonaro a postergar el envío al Congreso de un proyecto de reforma administrativa, que apunta a eliminar privilegios de los empleados públicos.