Las razones detrás de la desescalada de la ofensiva del kirchnerismo contra Alberto Fernández

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Cristina Kirchner y Alberto Fernández no dialogan desde hace tres meses
AFP

A punto de que se cumplan tres meses de la última vez que Alberto Fernández y Cristina Kirchner dialogaron, la ofensiva del kirchnerismo contra el mandatario parece comenzar a enfriarse luego de que la Casa Rosada recepcionara algunos pedidos presentados por sus aliados en la coalición. Desde el kirchnerismo dan como ejemplos el adelantamiento de los aumentos del salario mínimo, impulsado por Máximo Kirchner en Diputados, y la suba del piso de Ganancias, que alentó el titular de la Cámara baja, Sergio Massa.

“Eso es lo que uno pide. Obviamente si hubiera un espacio de diálogo sería todo más expeditivo, para que la gestión sea más ágil. No se trata de quitarle poder a nadie”, sostienen en las filas del kirchnerismo duro, desde donde descartan completamente la idea de que se busque una “presidencia colegiada”. “Está claro que nadie busca eso, pero sí que haya participación de los espacios de la coalición”, agregan.

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En ese sentido creen que esa “mesa de diálogo” evitaría, entre otras cosas, “que se hable de presión en los medios”, escenarios que consideran que se dan por la falta de diálogo que aún hay en el espacio. Al tiempo que resaltan que ambas decisiones, provenían una del legislador santacruceño y otra del exintendente de Tigre, y ambas “terminaron siendo decisiones del presidente”.

El kirchnerismo apostó por una “agenda parlamentaria como agenda paralela” para conseguir una reacción de Fernández luego de “completar la etapa” de críticas a través de los medios que tuvo como principal referente al ministro bonaerense y secretario general de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque. Le siguieron los actos en los que hablaron Máximo y Cristina Kirchner y la posterior salida de Roberto Feletti de la secretaría de Comercio Interior. “No va a pasar más nada”, juran desde el kirchnerismo duro e insisten en la importancia de que se sigan concretando las políticas de corte económico.

“Son dos medidas conectadas con la gente”, ahondan desde La Cámpora, para recordar la máxima de que los salarios no pierdan frente a la inflación y que “la gente no siga perdiendo poder adquisitivo”. Se trata del eje central que abordó Cristina Kirchner en su visita a Chaco, a comienzos de este mes. Allí recordó lo que había dicho en La Plata, en diciembre de 2020: la necesidad de “alinear salarios y jubilaciones, precios sobre todo los de los alimentosy tarifas”.

Precisamente las tarifas aparecen como el epicentro de un inminente conflicto puertas adentro de la coalición gobernante. “El termómetro va a estar marcado por lo que pase ahí”, evaluó un hombre del Poder Ejecutivo. “No habrá ningún cambio más”, aseguran categóricos desde La Cámpora.

La contundencia de la respuesta es un respaldo al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, hombre de esa organización y de plena confianza de la exmandataria, ubicado en las antípodas del ministro Martín Guzmán, defendido por Fernández.

Desde La Cámpora descartan de plano que Basualdo vaya a seguir los pasos de Roberto Feletti, el renunciado secretario de Comercio Interior. “Lo de Feletti era lógico por la charla que tuvo con Guzmán”, explican en referencia a la disparidad de criterios entre ambos funcionarios y el rechazo que habría expresado el ministro a las políticas para combatir la inflación ideadas por Feletti, que hasta entonces reportaba en Desarrollo Productivo.

El escenario interno del Frente de Todos también se completa con interpretaciones, como la del nuevo eslogan “primero la gente” con el que buscan mostrar la gestión. “No quisieron entregar esa parte”, explica un funcionario harto de las internas en referencia a la idea presentada por el Poder Ejecutivo el 25 de Mayo. “Es un mensaje para la interna”, marca otro. “Recogieron el guante que tiró el kirchnerismo y que es que la gente si no queda de una vez primera no nos van a perdonar lo que están viviendo”, amplió un tercero.

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En las últimas horas, en ese escenario dinámico, se sumó también el hecho de que Fernández haya viajado a Chaco para el encuentro de “institucionalización” del Frente de Todos en esa provincia. “Hasta ahora la búsqueda de esa institucionalización a nivel nacional fue infructuosa, pero hay que ver si está vez avanza”, planteó un funcionario. “Paso a paso. Hay que ser pacientes. Lo lógico sería que siga. Además, ya está el antecedente de Buenos Aires”, reconoció uno de los hombres del ala dura del oficialismo.

La lógica, coincidió otro funcionario, indicaría que después de avalar la institucionalización del frente a nivel provincial, Fernández debería ir también por el plano nacional. “Ese es el camino: formar una mesa de diálogo de la que participen todos los sectores”, agregaron, y destacaron que muchos de los principales funcionarios de las filas de Fernández reclaman lo mismo.

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