Miss Terrible: un rayo mortal cambió el curso de su vida y se convirtió en una yegua ilustre con un récord mundial

Carlos Delfino
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En Palermo, Miss Terrible camino a la pista para correr la Polla de Potrancas (G1) de 2002, el año de su consagración.
Carlos Lares / LA NACION

La madrugada otoñal en Sierra de los Padres había sido impiadosa desde lo climático. Una tormenta feroz había pasado por la zona en la que se extienden las praderas que conforman el haras Firmamento, en las afueras de Mar del Plata, y un rayo desató la tragedia. La descarga fue directamente a la porción de campo denominada “piquete” en la que estaba un lote de potrancas que la cabaña se había reservado para cuando estuvieran en edad de correr. La naturaleza se había ensañado con una de las más valoradas, que cayó muerta tras la descarga en la tierra.

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Por la mañana, tras la inspección de los veterinarios, había que comunicarle la mala noticia a su propietario, Juan Carlos Bagó. El dolor era inmenso, la pérdida excedía lo monetario y golpeaba sobre todo al espíritu del personal. La reacción del dueño, no obstante, los dejó a todos paralizados. Fue casi una enseñanza para no rendirse ante la adversidad, con la crisis del 2001 en el horizonte, sin que nadie todavía pudiera saberlo. “¿Se nos murió una? Entonces, nos vamos a quedar con dos más”, sentenció, apenas un puñado de segundos después de escuchar lo que había sucedido de boca de Marcos Nicolai, y eso implicaba elegir al par que saldría del listado entre las decenas que estarían a la venta y se sumarían al lote de las reservadas.

Allá fueron, a tomar la decisión. Como es habitual, se mira la conformación física, el pedigree o la combinación de ambos factores pensando en un posible vientre en el futuro. Coco Valle, jefe de veterinarios del haras, aportó una sugerencia: “Guardemos a la hermana de Miss Tita, que ganó un par de clásicos”. La referencia era hacia Miss Terrible, una zaina con nacimiento en octubre, algo tardío para los caballos de carrera, y que no daba señales de sobresalir entre la manada por ningún motivo, pero su misma combinación genética había dado buenos resultados en las pistas un puñado de semanas antes. Juan Carlos aceptó la propuesta y, meses más tarde, la llevaron al stud en San Isidro para que la inexperta comenzara la preparación.

Miss Terrible (der.) venciendo en la Polla de Potrancas de 2002, mientras Meguial (muserola) avanza hasta el segundio lugar, en Palermo.
Carlos Lares / LA NACION


Miss Terrible (der.) venciendo en la Polla de Potrancas de 2002, mientras Meguial (muserola) avanza hasta el segundio lugar, en Palermo. (Carlos Lares / LA NACION/)

Desde que llegó a su box en la villa hípica en la primavera hasta que debutó en febrero de 2002, la Argentina había tenido seis presidentes distintos. Ajena a todo eso, Miss Terrible comenzaba a construir su leyenda. En nueve meses, ganó ocho de las nueve pruebas que disputó, incluyendo siete grandes premios internacionales en continuado, una serie que no había alcanzado ninguna yegua en el mundo y sólo tenía un antecedente, el del caballo británico Rock of Gibraltar, propiedad del entrenador de fútbol Alex Ferguson, logrado ese mismo año.

El primer éxito de Grupo 1 de Miss Terrible

“Parecía la crack de la recta y ya ganó siete Grupos 1 seguidos, incluso en 2000 metros”, exteriorizó Bagó, al final de la seguidilla. “Llegó a la carrera sin haber ejercitado en la distancia, pero lo hizo bien vareada y demostró que corre en cualquier tiro sin problemas; es la mejor yegua que cuidé en mi vida”, comentó por entonces y emocionado el ya fallecido Miguel García, su único preparador en la Argentina. Aquella potranca que no estaba en los planes reservarla e iba a llegar a manos del mejor postor en el remate que se le asignara, se inició con éxito en 1000 metros y había eclipsado a todas las demás, con apenas una derrota, un segundo puesto en doce cuadras en su debut clásico, siempre con el jockey Edgardo Gramática en sus riendas. Tamaña campaña hizo que llovieran ofertas, hasta que una fue irresistible. La venta, aunque dolorosa en lo sentimental, aseguraba que en un año dramático para la sociedad argentina, ningún puesto de trabajo estuviera en duda.

La última victoria de Miss Terrible en la Argentina

Miss Terrible viajó a Estados Unidos. Toda una paradoja: su primera competencia había sido el 16 de febrero, el día que desde ese país se había comunicado que los argentinos volverían a necesitar tramitar una visa para entrar a suelo norteamericano. A ella la recibieron a fin de ese año con una alfombra roja. Justo en el destino que se pensaba para ella como continuidad de su campaña con la chaquetilla que tiene el logo de una gaviota encontró a los nuevos propietarios, Carol y Charles Hammersmith, dueños de una empresa familiar relacionada a la construcción en la vía pública fundada en 1883 en Illinois.

La yegua fue llevada primero a California y luego, a Nueva York. En una y otra costa mostró velocidad pero no tuvo la resistencia conocida en una carrera en cada ciudad. Pasó por las manos de Christophe Clement y las de Wesley Ward antes de llegar a las de un cuarto entrenador en su vida, Bradley Ross, un herrero que mutó de oficio, la recuperó de una lesión que le habrían causado algunos cambios de herrajes con demasiada frecuencia antes de llegar a su cuidado y logró hacer que volviera a competir luego de 18 meses.

Juan Carlos Bagó llevará a Miss Terrible a California
Juan Carlos Bagó llevará a Miss Terrible a California


Juan Carlos Bagó disfrutó a Miss Terrible en la Argentina y pensaba llevarla a California, donde finalmente desembarcaría en nuevas manos.

A sus órdenes, al regresar a las pistas consiguió dos victorias consecutivas con una particularidad. “Antes de su primera carrera del año tuvo algo de tos y antes de la de Kentucky apareció con urticaria”, dijo Ross en mayo de 2005, queriendo aferrarse al sueño de la recuperación total de los dolores que habían obligado a tenerla en descanso en parte de 2003 y todo 2004. Ya no volvería a vencer, pero cerró su campaña con dos segundos en fila en pruebas clásicas y en los inicios de 2006 fue llevada al haras para la reproducción.

Genten fue su primer hijo en ganar, y lo hizo en Japón. Capernaum, una cría que tuvo con el también argentino Candy Ride, salió de perdedor en su tercera presentación en Estados Unidos. Oh So Terrible llegó al triunfo en tres oportunidades en ese mismo país. Firmamento intentó una y otra vez repatriarla, pero el matrimonio Hammersmith jamás quiso desprenderse de ella y sigue buscando en sus hijos una réplica de su calidad. “Es una yegua increíble. Nos gustaría que el mundo pudiera conocerla”, aseguran Carol, Charles y Bradley, a quien le llevan sus crías para que las entrene.

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Aunque pasa sus días en un campo de Kentucky, el nombre de Miss Terrible sigue siendo ilustre para todo el universo hípico: sólo la norteamericana Zenyatta, una superdotada que perdió sólo una de sus 20 carreras, pudo batir ese récord con nueve victorias de Grupo 1 en fila entre junio de 2009 y octubre de 2010.