Policías de Los Ángeles se van a jugar Pokémon Go en lugar de responder a un robo

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A la hora de responder al llamado del deber contra el crimen, dos policías de Los Ángeles prefirieron irse a buscar un Pokémon.

El 15 de abril de 2017, relata The Washington Post, los oficiales Louis Lozano y Eric Mitchell, del Departamento de Policía de Los Ángeles, escucharon un llamado para ayudar a atender un caso de robo con múltiples sospechosos en una tienda departamental Macy’s cercana a donde ellos se encontraban.

Una persona juega en su celular Pokémon Go en Palm Springs, California. (Reuters)
Una persona juega en su celular Pokémon Go en Palm Springs, California. (Reuters)

Pero en vez de responder a ese llamado para detener un crimen en marcha, Lozano y Mitchell estaban inmersos en otra persecución y estaban a punto de capturar a su presa.

“Esto está sacándome lo peor de mí”, dijo uno. “Todos van a estar tan celosos”, dijeron también.

Al parecer habían capturado a su objetivo, pero no se trataba de delincuentes sino del personaje llamado Snorlax, del juego Pokémon Go.

Los oficiales dedicaron cerca de 20 minutos a jugar Pokémon Go, que entonces causaba furor y consiste en que, usando teléfonos celulares, personajes del mundo de Pokémon “aparecen” virtualmente en lugares públicos y los contendientes han de salir a buscarlos y capturarlos.

“Tengo un nuevo Pokémon hoy”, dijo uno de esos oficiales, relató el Post.

Como era de esperar, ambos oficiales fueron despedidos, pues resultó censurable que ignoraran un llamado para actuar y omitieran su deber por andar apresando personajes de Pokémon en lugar de detener a sospechosos de delitos.

Los oficiales despedidos apelaron esa decisión, lo que fue rechazado el pasado viernes en una corte de apelaciones. El Post cita al abogado de los policías, Greg Yacobian, quien alegó que el Departamento de Policía de Los Ángeles falló al no notificarles oportunamente a sus clientes de que se les investigaba de conducta impropia y que el video de la cámara de su auto patrulla no podía ser usado como evidencia porque contenía “comunicaciones personales”.

Pero, según reportes oficiales, en realidad cuando los dos oficiales escucharon el llamado de un colega pidiendo apoyo en el citado caso de robo, Lozano dijo, según se constata en el video de la cámara de su auto, “yo no quiero ser quien lo ayude” y ambos oficiales prefirieron irse a capturar al raro y codiciado Pokémon Snorlax.

Luego, tras capturar el Snorlax, Lozano y Mitchell llegaron a una tienda 7-Eleven y se encontraron allí con el sargento José Gómez, quien era su supervisor. Gómez les preguntó, indica el Post, sobre el citado robo en el Macy’s pero ellos le dijeron, de acuerdo a The Verge, que habían estado en una zona muy ruidosa y por ello no habían escuchado la llamada de apoyo al respecto, lo que conforme a lo que se ve en el video era mentira, y le respondieron que estaban atendiendo otro caso.

Gómez sospechó, revisó el video de la patrulla de Lozano y Mitchell y se dio cuenta de todo. El sargento presentó un reporte de esos hechos lo que culminó en el despido de los dos oficiales.

Lozano y Mitchell trataron con todo de revertir su despido, pero la corte de apelaciones rechazó los argumentos de los policías, que buscaban invalidar su despido vía cuestiones procedimentales, pero no abordaban el centro del asunto: ¿deben seguir en el cargo de policía personas que en vez de responder al llamado del deber se dedican a practicar un entretenimiento?

Ahora, los oficiales consideran si recurren a la Corte Suprema de California en su afán de revertir su despido. Pero ser reinstalados parece incluso más difícil que capturar al más el fantástico y elusivo de todos los pokemones.

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