Él rastrea bots rusos en la red. Eso lo convierte en un objetivo.

Adam Satariano
Ben Nimmo, investigador líder sobre desinformación, en su casa en Escocia el 16 de enero de 2020. (Alexander Coggin/The New York Times)

HADDINGTON, Escocia— En agosto de 2017, Ben Nimmo fue declarado muerto por 13.000 bots rusos en Twitter.

“Nuestro querido amigo y colega Ben Nimmo falleció esta mañana”, decía el epitafio, el cual fue manipulado para lucir como si proviniera de la cuenta de Twitter de un compañero de trabajo. “Ben, nunca te olvidaremos”.

El mensaje fue inmediatamente compartido miles de veces por la red de cuentas automatizadas. Los mensajes de amigos y colegas preocupados comenzaron a acumularse, a pesar de que Nimmo seguía bastante vivo.

No le tomó mucho tiempo a Nimmo, quién había ayudado en investigaciones pioneras sobre la desinformación en la red, entender lo que estaba pasando: se había convertido en el objetivo de un sombrío grupo tras reportar, junto a otros, que organizaciones estadounidenses de extrema derecha habían adoptado mensajes pro-Kremlin en las redes sociales sobre Ucrania. La falsa noticia de su muerte había sido un intento siniestro de desinformación, la cual se basa en difundir mentiras con la intención deliberada de engañar.

“Eso lo hizo personal”, dijo Nimmo, de 47 años, cuya dirección de residencia en un pueblo cerca de Edimburgo y otros datos personales, como su información bancaria, también fueron publicados en línea.

Durante los últimos cinco años, Nimmo, fundador del Laboratorio de Investigación Forense Digital del Atlantic Council, ha sido el líder de una pequeña pero creciente comunidad de detectives en línea. Estos investigadores son una especie de fuerza policial informal de internet que combate intentos maliciosos de usar información falsa para influenciar a la opinión pública, sembrar discordia política y fomentar desconfianza en instituciones tradicionales como los medios informativos y el gobierno.

El trabajo de Nimmo se hizo conocido luego de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, cuando las agencias de inteligencia concluyeron que Rusia había usado Facebook y otras plataformas en línea para manipular votantes. Desde entonces, su investigación ha causado que Facebook y otras compañías eliminen miles de cuentas relacionadas con desinformación. También ha sido nombrado como experto por gobiernos que estudian la injerencia extranjera.

En la actualidad, sus habilidades se necesitan más que nunca, ya que se aproximan las elecciones presidenciales de 2020 y las tácticas de engaños en línea han sido adoptadas por gobiernos, grupos activistas y granjas “cazaclics” en al menos 70 países. Al mismo tiempo, ha surgido una industria de “desinformación por encargo”. Las actividades de desinformación interna en Estados Unidos también se han incrementado.

“No importa cuánto dinero inviertas en el problema, o cuántos avances tecnológicos tengas”, dijo Jenni Sargent, directora general de First Draft, un grupo en Londres que rastrea desinformación y entrena periodistas. “Sin la capa humana de alguien como Ben diseccionando la manera en que las personas usan internet, no estaríamos tan adelantados como lo estamos en términos de entender el problema y su escala”.

La meta de Nimmo es detectar temprano la desinformación. En esencia, erradicar el fuego antes de que se propague.

Sus técnicas han cambiado a medida que sus adversarios se han vuelto más astutos. Debido a que Facebook, Twitter y YouTube ahora vigilan sus plataformas de forma más estricta, Nimmo ya no puede confiar tanto en claves obvias como torrentes masivos de publicaciones automatizadas de Twitter y cuentas falsas de Facebook.

El camino de Nimmo a la investigación de la desinformación no fue evidente. Nimmo es un inglés que estudió Literatura en la Universidad de Cambridge y que trabajó como instructor de buceo en Egipto, así como escritor de viajes y periodista en Europa. En 2007, mientras cubría las protestas violentas en Estonia para Deutsche Presse-Agentur, recibió un cabezazo de un manifestante que le quebró la nariz y que todavía hoy sigue desviada.

En 2011, comenzó a trabajar en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como encargado de prensa. Estando allí en 2014, Nimmo fue testigo de cómo Rusia hizo esfuerzos para enturbiar las percepciones de su invasión a Crimea ese año, incluyendo tergiversar la presencia de los soldados rusos como “fuerzas locales de autodefensa”.

“Había un constante ritmo de desinformación rusa”, afirmó.

Motivado a investigar a fondo, ese mismo año se convirtió en investigador independiente. Se mudó a Escocia para estar más cerca de su familia y empezó a realizar trabajos por contrato en Rusia, para centros de estudio prodemocracia como Institute for Statecraft.

Durante la campaña electoral estadounidense de 2016, Nimmo ayudó a fundar el Laboratorio de Investigación Forense Digital del Atlantic Council, un grupo ubicado en Washington que estudia la desinformación en línea. Facebook permitió que él y el laboratorio fueran de los primeros externos en estudiar las redes de desinformación en su portal antes de que fueran eliminadas por la compañía.

El año pasado, Nimmo se convirtió en el jefe de investigaciones de la compañía de análisis de redes sociales Graphika.

“Él estuvo allí mucho antes de que esto fuera una tendencia”, dijo Alex Stamos, quien conduce investigaciones similares sobre desinformación en la Universidad de Stanford y previamente fue jefe de seguridad de Facebook. Tanto Graphika como el Laboratorio de Investigación Forense Digital han recibido financiamiento de Facebook.

Nimmo habla con fluidez ruso, francés, alemán y letón —y puede mantener conversaciones en otros distintos idiomas—, gracias a su propia iniciativa de comprar libros de la trilogía de “El señor de los anillos” en idiomas que estuviera intentando aprender. Eso le facilita conseguir evidencias, como por ejemplo errores que comete un hablante nativo ruso cuando escribe publicaciones de desinformación en inglés.

La cantidad de desinformación se ha incrementado recientemente. En octubre, el equipo de Nimmo en Graphika explicó cómo cuentas de propaganda pro-China convirtieron a manifestantes de Hong Kong en objetivos. En noviembre, Nimmo ayudó a desenmascarar una operación que utilizó plataformas marginales para filtrar un delicado documento comercial británico antes de las elecciones generales del Reino Unido. En diciembre, analizó la primera gran jornada de Facebook de eliminación de cuentas falsas con fotografías de perfil generadas mediante inteligencia artificial.

Más recientemente, ha investigado la desinformación iraní luego de que Estados Unidos asesinara al líder de la maquinaria de seguridad de Irán, Qasem Soleimani, el mes pasado. Nimmo está también rastreando campañas vinculadas a Rusia, incluyendo una iniciativa para culpar a Estados Unidos del derribo del vuelo 752 de Ukraine International Airlines, el cual Irán admitió haber derribado por error el mes pasado, lo que causó la muerte de 176 personas.

La semana pasada, luego de que problemas técnicos retrasaran el reporte de los resultados de los caucus en Iowa, Nimmo estuvo en alerta buscando desinformación. Hubo poca, dijo, y lo que encontró principalmente fueron troleos alegres de simpatizantes republicanos y grupos de derecha.

Nimmo ha cometido algunos errores en la identificación de culpables. En 2018, señaló varias cuentas de Twitter como “troles rusos”, cuando una de ellas era de un ciudadano británico simpatizante de Rusia.

Hace unas pocas noches, empezó a trabajar a las 19:00, buscando pistas de desinformación iraní relacionada con el asesinato de Soleimani. Una cuenta de Twitter sospechosa le dio claves que lo llevaron a varios videos de YouTube. De allí, Nimmo encontró enlaces a páginas de Instagram y Facebook. Luego de unas horas, había rastreado cómo memes de un sospechoso sitio web iraní progobierno habían viajado por todas partes en la red.

Para el momento en el que Nimmo se fue a dormir después de las 2:00, tenía más de 50 pestañas abiertas en su navegador, pero ninguna evidencia definitiva de una campaña por parte del gobierno de Irán.

“Es muy cuidadoso”, dice Camille François, directora de innovación en Graphika, y la responsable de contratar a Nimmo. “Es importante detectar y estudiar las amenazas, pero también es importante no reaccionar exageradamente a ellas”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company