Los casos médicos más extraños de 2020

Miguel Artime
·5  min de lectura

Como cada año por estas fechas, toca hacer repaso de las noticias médicas más extrañas que nos dejó el 2020, año especialmente prolijo en enfermedades raras. Había quien pensaba que el 2019 y su crisis de listeriosis por la carne mechada había sido malo, pero entonces llegó el 2020 y nos sacó del error. Si, ya sé que técnicamente el COVID se debe a un virus identificado en 2019, pero sus efectos devastadores no se hicieron notar hasta el año pasado. Y lo que te rondaré morena…

Orina tintada de verde tras seis días de sedación con propofol. (Crédito imagen Wikimedia Commons).
Orina tintada de verde tras seis días de sedación con propofol. (Crédito imagen Wikimedia Commons).

Comencemos el repaso a los episodios médicos más raros de 2020 con el caso de un hombre de 62 años de Chicago que padecía EPOC. Los doctores que atendieron de urgencia a este hombre en el hospital Weiss Memorial, por dificultades de respiración, acabaron por ingresarle en la UCI y le administraron un anestésico llamado propofol para poder conectarle a un respirador. Cinco días después descubrieron que su orina era de color verde. ¿La razón? Por causas que aún se desconocen, el citado analgésico puede provocar ese cambio en la pigmentación de la orina en casos muy concretos. Una vez se recuperó el paciente y se le retiró la medicación, la orina recuperó su tono normal.

El caso quedó reflejado en la revista Green Urine | NEJM The New England Journal of Medicine.

Calefacción, ideal si tienes alergia al frío. (Imagen CC vista en Pixabay).
Calefacción, ideal si tienes alergia al frío. (Imagen CC vista en Pixabay).

También en Estados Unidos, un hombre de 34 años desarrolló una reacción alérgica al frío tan grave, que estuvo a punto de costarle la vida. El suceso tuvo lugar en un spa en Colorado, cuando después de una ducha caliente, nuestro protagonista se introdujo en un baño frío. Inmediatamente el hombre comenzó a experimentar dificultades para respirar y su piel se cubrió de ronchas rojizas. Básicamente sufrió un ataque anafiláctico, una reacción alérgica que afecta a la totalidad del cuerpo.

Los doctores que le trataron le diagnosticaron Urticaria por frío - Síntomas y causas - Mayo Clinic urticaria por frío, y le trataron antihistamínicos y esteroides, lo cual le hizo mejorar casi de forma inmediata. Se ha recuperado, aunque desde entonces lleva un auto-inyector de epinefrina por si vuelve a tener una anafilaxis.

Regaliz negro. ¿Sabías que tiene un compuesto tóxico? (Imagen cc vista en Wikimedia Commons).
Regaliz negro. ¿Sabías que tiene un compuesto tóxico? (Imagen cc vista en Wikimedia Commons).

El siguiente caso me dejó perplejo, porque reconozco que me gusta el regaliz negro desde que probé las “juanolas” de mi abuelo hace más de 40 años. ¿Sabíais que este dulce contiene un compuesto llamado glicirrina, que en grandes dosis puede resultar tóxico? Bien, nuestro protagonista, otro hombre de 54 años de Massachusetts, tampoco lo sabía. La ignorancia le costó la vida, ya que según puedo leer comió tanto regaliz que perdió la consciencia tras experimental problemas con su ritmo cardíaco. El problema viene como digo por los efectos de la glicirrina, que puede provocar caídas en los niveles de potasio en el cuerpo, lo cual a su vez provoca alzas en la presión arterial y arritmias cardíacas. Por lo que puedo leer, si ingieres diariamente alrededor de 60 gramos diarios de regaliz negro, durante dos semanas, tu corazón comenzará a experimentar problemas, especialmente si tienes más de 40 años.

El caso se publicó en The New England Journal of Medicine.

Alfileres de costura, mantenlos alejados de tu corazón aunque te encante coser. (Imagen CC vista en pxhere).
Alfileres de costura, mantenlos alejados de tu corazón aunque te encante coser. (Imagen CC vista en pxhere).

Continuamos advirtiendo a todo aquella persona que tenga la costura como afición, para que no sostengan los alfileres en la boca. En la revista The Journal of Emergency Medicine relatan la historia de una chica de 17 años que acudió a emergencias por un dolor agudo en el pecho, que se irradiaba hacia la espalda. Cuando le hicieron un escáner descubrieron un cuerpo extraño metálico y alargado (de unos 3,5 centímetros) que se había alojado en su corazón. En efecto, se trataba de alfiler de costura que los doctores tuvieron que extraer en una operación a corazón abierto. Afortunadamente la chica se recuperó y quiero creer que ha dejado de sostener los alfileres entre los labios.

Alambique portátil antiguo, algo que no te hace falta cuando padeces el síndrome de la autocervecería. (Imagen CC vista en wikimedia).
Alambique portátil antiguo, algo que no te hace falta cuando padeces el síndrome de la autocervecería. (Imagen CC vista en wikimedia).

El siguiente caso es mi favorito. Se trata de una señora de 61 años que padecía cirrosis, razón por la que estaba a la espera de un hígado nuevo para trasplante. Obviamente en esas circunstancias, los doctores exigen que quien está en lista de espera no pruebe una gota de alcohol. Nuestra protagonistas juraba y perjuraba que no empinaba el codo, pero el resultado de los análisis de orina decía otra cosa. ¿Mentirosa compulsiva? Va a ser que no.

La señora padecía un extraño trastorno llamado el síndrome de la autocervecería. Quienes lo padecen cuentan con una colonia de microbios en el intestino, capaz de fermentar la glucosa y transformarla en alcohol. En realidad la señora “obraba” esta milagro de convertir el agua en vino en su vejiga, por lo que no hablamos exactamente del mismo mal, aunque el principio operativo era idéntico.

El trabajo se publicó en la revista Annals of Internal Medicine.

Y por no hacerlo demasiado largo, citaré otros casos más.

En Michigan apareció una mujer cuyo bazo se movía libremente por su abdomen, tras debilitarse los ligamentos que lo mantenían “anclado” a su lugar natural. (En 2009 se dio un caso exactamente igual en nuestro país, recogido en este artículo).

Otra mujer de 71 años consiguió sorprender a la comunidad científica al seguir dando positivo (y contagiando) el COVID hasta 70 días después de haber sido detectada. Conté su historia en este artículo.

Finalmente otra mujer con dolor abdominal acudió a emergencias con vómitos. ¿Resultado? Una calcificación intestinal de 4 centímetros que se había ido formando durante toda su vida. Al parecer, cuando tenía seis días de vida, la mujer sufrió un bloqueo intestinal que requirió cirugía. Una pequeña porción de su intestino quedó inutilizada y comenzó a acumular sustancias que acabaron por formar una piedra de un tamaño más que notable que fue extirpada por los doctores sin consecuencias.

Me enteré leyendo The strangest medical cases of 2020 | Live Science

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