Por qué Nishikori y Osaka ganan más por publicidad que Rafa Nadal

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Que Rafa Nadal es uno de los jugadores más populares y carismáticos de la historia del tenis está fuera de toda duda. A Rafa le hemos visto anunciar coches, bancos, ropa de alta costura y zapatillas deportivas durante años y años. Le hemos visto jaleado por aficionados de todo el mundo y convertido en un referente incluso fuera de las pistas por su implicación social y su negativa a mantenerse al margen de los debates públicos. No solo eso: a Rafa Nadal le hemos visto ganar muchísimo. Todo el carisma de un deportista queda en poco cuando no acompañan los resultados. Nadal acabó 2018 como número uno del mundo a los 32 años. Ya lo había logrado diez años antes, a los 22.

Todo este aura de éxito en torno al mallorquín debería traducirse en jugosos patrocinios. No es que Nadal pueda quejarse por ganar 26 millones de dólares en un año, casi el doble de lo que ganó por jugar al tenis, pero sí es verdad que la lista que la revista Forbes publica cada año con los deportistas mejor pagados (uniendo salarios, premios y publicidad) nos ha dejado la sorpresa de ver a Rafa no ya por detrás de Roger Federer (número uno indiscutible) o de Novak Djokovic, reciente ganador del Open de Australia, sino que, si atendemos solo el dinero recibido por publicidad, a Nadal le superan los japoneses Naomi Osaka -auténtico fenómeno mediático en su país- y Kei Nishikori, un buen jugador, cuyo mejor momento pasó hace aproximadamente seis años, cuando fue finalista del US Open.

¿Qué explica este desajuste entre resultados, fama mundial... y capacidad de explotar al máximo un mercado? La respuesta se podría resumir en una palabra, o, más bien, en una marca: Uniqlo. La marca japonesa de ropa deportiva logró que Roger Federer dejara Nike después de más de quince años de relación con una oferta que muchos vieron fuera del mercado y que se cifra (datos no oficiales) en unos 300 millones de dólares, incluyendo la posibilidad de continuar con el patrocinio incluso una vez retirado.

Para esta temporada, Forbes estima en 70 millones las ganancias del suizo gracias a sus acuerdos con Uniqlo pero también con otras marcas exclusivas de champán o relojería. Recientemente, aceptó promocionar una marca de pasta, que no es precisamente lo más glamuroso del mundo, y acabó llevándose 40 millones por el camino, siempre según la revista estadounidense. Federer mezcla elegancia, simpatía y carisma de campeón, lo que le convierte en un filón para las marcas publicitarias... pero aun así, hasta que no fichó por Uniqlo, no consiguió llegar a lo más alto de una lista de ganancias tradicionalmente encabezada por atletas estadounidenses como Floyd Mayweather Jr. o Tiger Woods con apariciones puntuales en los últimos años de Leo Messi o Cristiano Ronaldo.

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Es lógico que los jugadores de deportes individuales destaquen en este tipo de lista, pues su capacidad para negociar y publicitar al margen de otras entidades superiores (clubes y ligas, básicamente) les privilegian. Ahora bien, lo de Uniqlo y el mercado japonés está suponiendo un auténtico cambio de reglas en el sistema. La pasión por Federer se puede entender, incluso Naomi Osaka es una atleta de élite y un icono social que se apoya aún en una juventud desbordante... pero, ¿Kei Nishikori? Según Forbes, Nishikori ingresó en los pasados doce meses 1,1 millones de dólares en premios relacionados con el tenis... y 31 millones en patrocinios.

¿Y quién patrocina a Nishikori? Uniqlo, por supuesto... pero, aparte, prácticamente todas las marcas que a su vez patrocinaban los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y que suponemos que seguirán en la brecha para 2021. Nishikori da nombre a su propio modelo de coche, su propio modelo de avión e incluso sus propias bebidas sin alcohol. Nishikori, en definitiva, es un fenómeno social en Japón y buena parte de Asia pese a llevar prácticamente cinco años entre algodones por sus distintas dolencias físicas. En la actualidad, es el número 31 de la clasificación ATP.

Volviendo a Nadal, es imposible pedirle que compita económicamente contra símbolos sociales. El tenis no ha movido nunca tanto dinero como el golf, por ejemplo. Quizá resulte sorprendente para muchos, pero cuatro de los seis deportistas que más dinero han ganado a lo largo de la historia son golfistas. Es un mercado exclusivo que se nutre a sí mismo y que no necesita de grandes campañas de televisión ni portadas en los medios. Lo que seguro que no sorprende a nadie es que Michael Jordan sea el número uno de esa clasificación histórica, donde ningún tenista (no, tampoco Federer) se asoma al top ten.

En la actualidad, Rafa cuenta con seis grandes patrocinadores, que casi todos ustedes conocen porque apelan sobre todo al mercado hispano. ¿Podría sacar más dinero? Es posible, pero hay que tener en cuenta que los 26 millones que ingresa por ese concepto son el doble de los que ingresa Lewis Hamilton, más de los que ingresa James Harden y está a la altura de lo que le pagan a Neymar Jr., el gran símbolo del fútbol latinoamericano. Cuando uno llega a determinadas cifras, la fidelidad, el buen trato y la confianza acaban priorizándose sobre cualquier otro elemento. Cuesta imaginar a Nadal abandonando Nike solo por dinero. En su derecho estaría, pero no parece probable. De hacerlo, ¿sería tan fácil de vender la imagen de Rafa en el mercado asiático al precio de un Federer? No duden de que alguien estaría dispuesto a averiguarlo.

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