Raúl Jalil: "No buscamos un proyecto hegemónico, pero los jueces tienen que rendir cuentas"

Jaime Rosemberg
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"Estamos reformando el Estado, y cambiando a Catamarca. Es ahora o nunca", dice Raúl Jalil, sin levantar el tono de voz y desde su casa en la capital provincial. El gobernador peronista sabe que está en la mira de la oposición, luego de impulsar de manera veloz polémicas reformas en la justicia que incluyen la desaparición del Consejo de la Magistratura y la ampliación de la corte provincial, de 5 a 7 miembros.

En una entrevista con La Nación, Jalil criticará duramente el funcionamiento del Poder Judicial local, con argumentos parecidos a los que utiliza el presidente Alberto Fernández para defender su reforma judicial, y negará a la vez estar buscando concentrar el poder en el PJ. Proveniente del mundo empresario y con una carrera política ligada en sus comienzos al sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo, Jalil enfatizará que su prioridad es reformar la constitución para terminar con la reelección indefinida en Catamarca, y que pretende hacerlo por consenso, aunque dirá que muchos opositores están "cómodos" con ese rol en su provincia.

-Despertó rechazos en la oposición su proyecto. Se habló de intento hegemónico, de buscar un partido único.

-Venimos insistiendo, primero Lucía (Corpacci, exgobernadora), ahora yo, con una reforma constitucional que limite a ocho años los mandatos de intendentes y gobernador. Sería muy sano para el gobierno democrático, el salto tecnológico nos obliga a una reforma del Estado y con ocho años para dar lo mejor de cada uno es suficiente. Esto que hoy se discute es parte de esa reforma, porque venimos trabajando para cambiar el Poder Ejecutivo y el Legislativo, pero toda inversión "termina" en el Poder Judicial, que necesita una reforma profunda.

-¿ De qué modo?

-Creo que parte de la solución es pensar que los jueces no estén en sus puestos para siempre, sino por seis años con opción a seis más, y que no sean elegidos por el gobernador. Con el Consejo de la Magistratura hemos tenido problemas, por eso proponemos que el Colegio de Abogados, la universidad y la asesora del Gobierno sean parte de la comisión que reglamente un sistema de selección de jueces que deje de lado la política, excluyendo al propio gobernador y a los diputados.

-¿Por qué subir la cantidad de jueces de la Corte?

-Pensamos que hay que dividirlos por salas, para controlar los distintos fueros, los asesores piensan que dividirlos en siete salas es lo más conveniente.

-Desde el Frente Cívico y la Coalición Cívica dicen que se enteraron en el recinto de los cambios.

-No, ya veníamos expresando esta opinión, no sabemos por qué la oposición no dio quórum, si lo hubieran hecho no hubiéramos podido sacar las leyes, más allá de tener mayoría. Cuando reformamos la distribución de las regalías mineras les propuse un acuerdo de diez puntos, sólo acordaron en uno. hay dirigentes que están cómodos y quieren seguir siendo oposición. Tenemos que salir de la cultura del conflicto, e ir a una cultura del encuentro.

- La oposición asegura que también se deja de lado el principio de representación minoritaria en los concejos deliberantes, con lo que el PJ se quedaría con todo.

-Acá está el sistema D´Hont, que determina cuantos concejales tiene cada fuerza. Somos un frente político, mi opinión personal es que la oposición tiene que estar representada, pero tanto la ley electoral como la selección de los jueces y la limitación de los mandatos tienen que ser parte de una discusión integral que estamos invitando a debatir.

-Parece haber acuerdo con limitar la reelección indefinida. ¿Pero era el momento, en el medio de la pandemia, para impulsar estos cambios?

-Lucía dejó el gobierno con un 80 por ciento de imagen positiva, nosotros también tenemos una buena imagen en la sociedad. ¿Cuándo es el momento? ¿Nunca? Tenemos que tratar de cambiar las cosas, no sabemos si la pandemia va a durar un año o va a quedar como una forma de vida. El Estado no puede parar y tenemos que seguir gobernando.

-La oposición amenaza con judicializar las reformas.

-La judicialización de la política es lo peor. Acá la ley dice que los jueces de la Corte se jubilan a los 65 años, dos de ellos presentaron un amparo y siguen ahí, con 79 años. Tenemos una gran inversión en minería (el proyecto Agua Rica) y está parada en la Corte hace seis años, los juicios demoran demasiado. Va a ser muy bueno que así como yo voy todos los 1 de mayo a rendir cuentas a la legislatura, que los jueces rindan cuenta una vez por año de sus sentencias, tiene que haber control de gestión también para ellos.

-¿No puede ser tomado como una presión para los jueces? Si a la comisión no le gustan sus sentencias, los pueden remover.

-Tiene que ser como en el Banco Central, que tienen estabilidad más allá de los mandatos del gobernador pero no se quedan para siempre. Tienen que dar cuentas, contarle a la sociedad cuantas sentencias sacaron. Así lo plantea el Presidente también, el sistema judicial no está funcionando, y así tampoco llegan las inversiones. Hay que rediseñar la Justicia, con los jueces adentro.

-Justamente el Presidente también promueve un consejo de juristas para evaluar a la Corte. ¿Es una idea de Cristina Kirchner?

-Por lo que escucho, los ciudadanos en todos lados quieren una Justicia más expeditiva. Es una gran discusión que se da en el país, un intento que se debatirá en las cámaras, y ojalá que la oposición se sume al debate.

-¿Gobierna Fernández o Cristina?

-No tengo dudas de que gobierna Alberto, pero es como en mi caso, yo hablo una vez por semana con Lucía, somos un frente político y hay que tener en cuenta la experiencia, tanto la de ella que gobernó aquí como la de Cristina, con ocho años de Presidenta. Alberto gobierna y escucha a los gobernadores, lo veo todo el tiempo.

-Tuvo una relación fluida con el gobierno anterior, sobre todo con el ministro del Interior. ¿Qué fue lo que falló allí?

-Acompañamos en muchas leyes, igual que los gobernadores, colaboramos. Pero ellos tenían una lógica muy porteña, no tenían un modelo federal. Me reuní el viernes con varios ministros del Gobierno, estamos pensando en un plan quinquenal para Catamarca, eso no existió en el gobierno anterior, más allá de mi muy buena relación con (Rogelio) Frigerio, que la sigo manteniendo.

-Hay provincias del norte donde la oposición prácticamente no existe, como Santiago del Estero, o Formosa. ¿Catamarca va camino a eso?

-Ellos (por el Frente Cívico) gobernaron veinte años (1991 a 2011) y nunca dijimos que eran un proyecto hegemónico, perdíamos las elecciones y reconocíamos el resultado. No hay que desmerecer el pensamiento de los catamarqueños, o de los santiagueños, (Gerardo) Zamora es un gran gobernador y he aprendido mucho de él. En el Interior profundo las obras las realizaron Perón, Néstor y Cristina, y tenemos muchas esperanzas en que ahora las haga Alberto.

-Hablando de la tradición peronista. ¿Hay Justicia social con un 50 por ciento de pobreza?

-La Argentina viene de 4 años donde nos alejamos de la justicia social y de la movilidad social ascendente y los gobernadores pusimos todo el esfuerzo en contener esto. Hoy estamos frente al desafío de recuperarla. Por suerte nos sentimos acompañados por un gobierno nacional que tiene los mismos objetivos que nosotros.

-Van 130 días de cuarentena. ¿Hay salida?

- No hay una receta única, la economía vive en un proceso muy complejo, y hay que ser muy prudentes y solidarios, no somos todos iguales. Y decidas lo que decidas nunca vas a conformar a todos, los empresarios piden abrir la economía, también parte de la gente.

-Catamarca no tuvo casos por largos meses..

- Nosotros veníamos con la experiencia del dengue, eso nos permitió estar mejor preparados, fuimos los primeros en usar barbijos y los últimos en reportar casos, creo hay que navegar en este camino con solidaridad con los que menos tienen y ayudando a las empresas que cerraron. Vamos a necesitarlas para lo que viene.

-El intento de expropiar Vicentín no ayudaría a convencer al sector privado de invertir.

-El caso ya fue aclarado por el Presidente, fue un intento por encontrar una solución. También es cierto que no todos los empresarios son solidarios y prudentes, a veces hay muchas mezquindades, no hemos creído nunca en nuestra moneda y así nos ha ido.