El régimen cubano se endurece: militarizará la isla para aplacar una protesta disidente

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Raúl Castro y el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, encabezan un acto político en la Avenida del Malecón, en la Ciudad de La Habana, el 17 de julio del 2021, seis días después de una serie de protestas en diversas partes del país.  (AP Foto/Eliana Aponte)
Raúl Castro y el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, encabezan un acto político en la Avenida del Malecón, en la Ciudad de La Habana, el 17 de julio del 2021, seis días después de una serie de protestas en diversas partes del país. (AP Foto/Eliana Aponte)

LA HABANA.- El gobierno cubano convocó a un ejercicio militar para el 20 de noviembre, la misma fecha en que grupos disidentes habían solicitado una autorización para realizar marchas pacíficas.

Un comunicado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias publicado en medios oficiales el viernes indicó que “considerando el mejoramiento de la situación epidemiológica en el país” se mantendría la celebración del “Ejercicio Moncada” desde el 18 hasta el 20 de noviembre, en que se festeja el Día de la Defensa Nacional.

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Las jornadas de defensa son relativamente habituales en la isla y suelen conllevar la movilización de civiles y militares como parte de lo que las autoridades llaman “guerra de todo el pueblo”, y busca aceitar los mecanismos para situaciones extraordinarias que van desde una intervención armada externa al país hasta una catástrofe natural como un ciclón.

Simpatizantes del gobierno cubano en San Antonio de los Baños en las protestas antigubernamentales en las que participaron miles de personas, en San Antonio de los Baños, en julio pasado
Anadolu Agency


Simpatizantes del gobierno cubano en San Antonio de los Baños en las protestas antigubernamentales en las que participaron miles de personas, en San Antonio de los Baños, en julio pasado (Anadolu Agency/)

Pero en esta ocasión, grupos de activistas opositores habían presentado cartas a los gobiernos locales solicitando realizar marchas pacíficas, más de dos meses después de unas manifestaciones antigubernamentales que ganaron titulares en el mundo por ser inusuales.

En septiembre, una veintena de personas, incluidos artistas como el dramaturgo Yunior García Aguilera, periodistas independientes como Luz Escobar y disidentes políticos como Manuel Cuesta Morúa, entregaron una solicitud para manifestarse en La Habana “contra la violencia, para exigir que se respeten todos los derechos de todos los cubanos, por la liberación de los presos políticos” y por la solución de las diferencias entre los ciudadanos “por vías democráticas y pacíficas”.

El documento estimó una participación de unas 5000 personas y en él se demandaban garantías para la realización de esta actividad. Pocos días después cartas con pedidos similares -en algunos lugares se recibió oficialmente el escrito en las dependencias oficiales y en otros activistas dijeron que habían sido impedidos de llegar a ellas- fueron realizados en otras regiones como Villa Clara, Guantánamo, Santiago, Pinar del Río y Las Tunas.

Hasta la fecha las autoridades no habían respondido si autorizarían o no las manifestaciones.

Pretenden militarizar aún más al país para el 20-N. Ante el civismo de nuestra marcha, responden con la amenaza de las armas”, escribió el viernes en su cuenta de Twitter el dramaturgo García Aguilera. “¿Por qué tanto miedo a que la gente diga lo que piensa? ¡Armas, no! ¡Derechos!”.

Otros críticos al gobierno, pero desde la izquierda, dijeron que no saldrían a marchar el 20 de noviembre por no coincidir con la agenda de demandas -a las cuales consideran liberales-, aunque defendieron los derechos de la ciudadanía a protestar en las calles cuando no están de acuerdo con el gobierno.

Miles de cubanos salieron a las calles el 11 de julio por soluciones para demandas tan variadas como el hartazgo por los cortes de luz, las colas, la carestía o cambios políticos. Muchas de las manifestaciones -algunas se extendieron hasta el 12- terminaron en enfrentamientos con la policía y con el saldo de una persona fallecida. Fueron las primeras manifestaciones antigubernamentales desde los años 90.

Un número no determinado de personas -diversos grupos estimaron cientos- quedaron detenidas y algunas todavía permanecen en las cárceles con cargos como asalto, vandalismo o desacato, mientras otros, como el propio García Aguilera, fueron liberados pocos días después.

Cuba atraviesa una dura crisis económica producto de la pandemia del Covid-19 y un incremento de las sanciones estadounidenses -que no cesaron con el presidente norteamericano, Joe Biden, a pesar de sus promesas electorales de flexibilización- que buscan asfixiar a la isla para presionar cambios políticos. Largas colas para conseguir alimento, faltas de medicinas y mercado negro afectan al país.

Aunque reconoció que algunas demandas eran justas, el gobierno atribuyó las protestas a una campaña en redes sociales orquestada como una operación desde Estados Unidos por grupos de interés dispuestos a todo para acabar con la revolución.

Agencia AP

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