El régimen cubano caerá, la pregunta es cómo y cuándo | Opinión

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Cabe preguntarnos cómo caerá el régimen cubano, ¿será con un gobierno de facto, o abrazando descaradamente al capitalismo como lo hizo China?

La mayoría de la población en Cuba está en contra del régimen y las protestas son cada vez más generalizadas, por lo tanto es de esperar que el sistema no continúe de la forma que lo conocemos.

A continuación, analizaremos los factores que están incidiendo en la desaparición de la dictadura comunista en Cuba, así como en la forma de gobierno que pudiera surgir posteriormente.

Evidentemente, el primer factor es endógeno y se encuentra dentro del país. Está conformado por más de un 80% de la población que está descontenta y hastiada por tantos maltratos y persecuciones, lo que aunado a la miseria rampante y falta de oportunidades, los ha llevado a ser críticos del sistema y a participar en protestas callejeras, aún a costa de palizas públicas, detenciones y desapariciones, tal como acontece en todas las dictaduras.

Ya el pueblo cubano, trás más de seis décadas de represión, no cree en los dogmas doctrinarios adornados con consignas luminosas, los cuales culpan al imperialismo yanqui y al bloqueo comercial por las penurias que sufre la sociedad, aún a pesar que el régimen comercia con más de 100 países y ha obtenido diversas fuentes de financiamiento, incluido el Club de París, que por cierto condonó la mayor parte de la deuda cubana, cuyos fondos sin duda fueron a parar en la compra de armamentos y en la red de espías internacionales que mantiene la dictadura.

El segundo factor es exógeno y lo constituye la presión internacional por parte de países, organizaciones, personalidades y exiliados, los cuales a través de diferentes mecanismos, nunca han dejado de denunciar al régimen y han publicado la mayoría de sus crímenes, incluidas entrevistas a opositores en la clandestinidad, quienes relatan la represión de que son objeto. Por su parte muchos países, incluyendo últimamente a EE.UU, han impuesto diversos tipos de sanciones a la dictadura y a los dirigentes responsables de adoptar las medidas que reprimen al pueblo.

El tercer factor, y no menos importante, es la música. Algunos temas han sido el vehículo que han encendido la mecha de la inconformidad y la protesta. Por ejemplo, “Ya vienen llegando” del reconocido Willy Chirino, para muchos es el segundo himno nacional cubano ya que constituye el más puro sentimiento del cubano exiliado, quien ha tenido que sufrir los rigores de la dictadura comunista. Esta canción ha unido a millones de cubanos en el mundo en una causa común.

Más recientemente, la mejor canción del año en los Latin Grammy, “Patria y Vida”, fue la que detonó la insurrección civil, espontánea y generalizada, el 11 de julio pasado. Simplemente, la histórica canción contrariaba al más dogmático lema comunista conocido en Cuba “Patria o Muerte, Venceremos”.

Es tanto el rechazo de los cubanos y del mundo a la dictadura comunista, que es muy posible que pronto ocurra un cambio allí, incluso liderado por jerarcas del régimen que yá no soportan tanta maldad y represión.

Muchas cosas pueden ocurrir, entre ellas la imposición de un gobierno de facto, que conforme una junta de 12 civiles notables, imponga la creación de partidos políticos y convoque a elecciones en 90 días.

La inversión que se espera en Cuba superará con creces los $100,000 millones, los cuáles se invertirán en reconstruir las calles, parques, monumentos históricos así como en remozar las playas. De igual forma, se reinstaurará el Registro Mercantil y se abrirá un Banco Rescate para financiar los proyectos económicos, de manera que Cuba regrese por sus fueros y vuelva a ser el emporio económico latinoamericano que una vez fué.

Desde luego, aunque improbable, otro cambio que puede ocurrir es que el régimen cubano, sin dejar de ser comunista, adopte el modelo chino. El actual presidente chino Xi Jingpin, en el 2017 en Davos, Suiza, expresó textualmente, “El enemigo no es el país vecino, sino el hambre y la pobreza”.

En ese sentido China, a pesar del control que ejerce sobre su población, se ha encargado de dinamizar su economía capitalista. Por ejemplo, con una inversión billonaria, firmó un programa de negocios con 138 países, que abarca cuatro continentes, pero deja por fuera al hemisferio Occidental, incluido EEUU.

Sin embargo, el Partido Comunista Chino con 95 millones de miembros, es la única fuerza política que existe allí. Xi Jingpin lidera el Estado, el partido y el ejército, y se considera que ha perfeccionado tanto la tecnología que hoy China es un Estado policial perfecto. Según Human Rights Watch, el gobierno chino “mantiene un control estricto sobre internet, los medios masivos y la academia”.

Según Forbes, en abril 2021 existían 626 chinos con una fortuna superior a $1,000 millones, solo superado por EEUU quien tenía 724 super adinerados. Y según la revista Fortune, de las 500 corporaciones más grandes del mundo, 124 son chinas y 121 estadounidenses.

Aún y con todo su poder económico, la Organización Mundial de Comercio (OMC) no reconoce a China como una economía de mercado, algo insólito ya que muchos países comercian con ella y poco les importa que sea comunista.

Entre un gobierno de facto y un modelo chino, me voy con el primer cambio.

Yo diría que en unos tres años al caer Venezuela y su petróleo, de tropezón también cae Cuba.

Así reinará de nuevo la democracia.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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