Nueva ráfaga de energía proveniente del espacio es distinta a las señales anteriores, dicen los científicos

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Concepción artística de una estrella de neutrones con un campo magnético ultrafuerte, llamado magnetar, que emite ondas de radio (rojas); los magnetares son uno de los principales candidatos a generar ráfagas de radio rápidas (Bill Saxton, NRAO/AUI/NSF)
Concepción artística de una estrella de neutrones con un campo magnético ultrafuerte, llamado magnetar, que emite ondas de radio (rojas); los magnetares son uno de los principales candidatos a generar ráfagas de radio rápidas (Bill Saxton, NRAO/AUI/NSF)

Los científicos han encontrado una nueva ráfaga de radio rápida que nos llega desde el espacio, desde un lugar extraño e inesperado.

La ráfaga es apenas el segundo ejemplo conocido de su tipo y ha generado nuevas preguntas sobre qué son exactamente y cómo se pueden usar para comprender el universo.

El objeto recién descubierto está enviando ráfagas de energía frecuentes y repetidas, dicen los científicos. Se parece a la primera ráfaga de radio rápida, o FRB, cuya ubicación se encontró; pero por lo demás es diferente de muchos ejemplos que se han encontrado.

Las ráfagas de radio rápidas son explosiones de energía muy intensas y breves que nos llegan desde las profundidades del espacio. Fueron detectadas por primera vez en 2007 y los científicos han encontrado docenas desde entonces.

Ese vasto catálogo ha acercado a los investigadores a tratar de entender de dónde vienen, aunque su fuente sigue siendo un misterio. Los investigadores han sugerido de todo, desde agujeros negros hasta tecnología alienígena, aunque probablemente la explicación más probable sea una magnetar, que es un tipo de estrella de neutrones.

Investigaciones recientes también han sugerido que existen diferentes tipos de FRB, y el objeto recién descubierto fortalece aún más ese argumento. Los investigadores tienen dudas sobre si aquellos que repiten sus señales de esta manera podrían ser fundamentalmente diferentes de los demás.

El mayor número de ráfagas de este tipo que se han detectado también ha permitido a los científicos utilizarlas como una forma de estudiar otras partes del cosmos, además de ser interesantes en sí mismas. Se pueden utilizar para medir el contenido del medio intergaláctico o el espacio entre galaxias.

Al observar la forma en que las ráfagas viajan por el espacio entre su origen y la Tierra, los científicos pueden comprender mejor el material, aún en gran medida misterioso, que cubre una gran parte del universo.

Sin embargo, los científicos deben hacer suposiciones sobre las señales y su fuente para usarlas correctamente. En general, por ejemplo, los científicos creen que sus galaxias anfitrionas no hacen que las ráfagas de radio rápidas se dispersen, lo que se expresa utilizando la “medida de dispersión”.

Pero la nueva ráfaga de radio rápida no parece encajar con esa imagen. Si bien es similar en algunos aspectos a la primera ráfaga de radio repetida que se detectó, su galaxia tiene una medida de dispersión mucho mayor.

Las estimaciones habían sugerido que la galaxia debería estar a unos 3 mil millones de años luz de la Tierra. Pero se está dispersando como si viniera de una galaxia tres veces más lejana.

“Esto significa que hay mucho material cerca de la FRB que confundiría cualquier intento de usarlo para medir el gas entre galaxias”, dijo Kshitij Aggarwal, estudiante de posgrado en la Universidad de West Virginia. “Si ese es el caso con otras, entonces no podemos contar con el uso de las FRB como varas de medir cósmicas”.

Esto agrega otro misterio más a las ráfagas, que después de 15 años y numerosos ejemplos siguen siendo fascinantes y desconocidas para los astrónomos que los estudian.

Más investigación sobre las FRB, como la recién descubierta, podría ayudar a resolver parte de ese misterio, así como a responder las preguntas planteadas por los artículos recientes. Los científicos esperan comprender mejor en qué se diferencian las FRB que se repiten y las que no se repiten, por ejemplo, y si podrían provenir de fuentes que tienen diferentes edades o cosas completamente distintas.

Los hallazgos se informan en un artículo, “Una ráfaga de radio rápida repetitiva asociada con una fuente de radio persistente”, publicado hoy en Nature.

A la nueva FRB se le ha asignado el número 20190520B y su galaxia anfitriona es J160204.31−111718.5. Se encontró utilizando el radiotelescopio esférico de apertura de quinientos metros de China, o FAST, en 2019, y desde entonces se han realizado más trabajos para examinarla, utilizando una variedad de equipos diferentes.

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