Quitaron el reloj de La Bombonera: adiós a una provocación tribunera y sin sentido

Gaston Hirschbrand

​El 25 de junio de 2017, luego de alcanzar la estrella número 67 en su historia, ​Boca Juniors decidió adoptar la idea del Hamburgo de Alemania y exhibir un reloj que contaba los años del club en ​Primera División.

El elenco teutón perdió el año pasado la categoría por primera vez y la imagen de los hinchas provocando desmanes en su propio estadio y con el reloj detenido recorrió el mundo entero.


Es cierto que el "Xeneize" sigue conservando ese hito y será muy complicado que lo pueda perder al menos en un futuro cercano, pero está muy claro que la presencia del contador se debía exclusivamente al descenso de su clásico rival ​River Plate, que para sorpresa del planeta bajó a la B Nacional en 2011.


Sin embargo, y más allá de que muchos sigan sosteniendo que forma parte del folklore del fútbol, desde mi opinión se trataba de una provocación patética y con bastante incitación a la violencia, en una sociedad que no la necesita.

Boca no tiene demostrar que es grande con semejante acto de crueldad hacia su rival de toda la vida: con los logros que ha cosechado en su rica historia le basta para poder mantener viva la pasión y el sentimiento que reina en nuestro fútbol y que nos caracteriza en todo el planeta.


La quita del reloj se da en medio de muchas refacciones que está realizando la nueva dirigencia encabezada por el flamante presidente Jorge Amor Ameal en La Bombonera, medida con la que la mayoría de los fanáticos boquenses se mostraron de acuerdo.



No sos menos hincha por avalar tal decisión: es tener dos dedos de frente, término que se usa mucho en nuestro territorio. Además, desde que se instaló fue River el que se impuso en los Superclásicos, por lo que lejos estuvo de hacer temblar a los futbolistas "Millonarios".


Colaboremos entre todos para hacer del fútbol argentino un lugar más ameno. Que no se pierda el folklore nunca, que sigan envidiándonos por cómo sentimos este deporte. Pero tampoco incentivemos la violencia desde los clubes, no contaminemos al hincha de maldad. Si lo hacemos, nos vamos a arrepentir y seguiremos lamentando hechos desafortunados.