Quita del ATP: el sector editorial pide un "respirador" para sobrevivir al 2020

Daniel Gigena
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Este mediodía, representantes de diversas entidades vinculadas con el sector editorial, como la Cámara Argentina del Libro (CAL), la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP), la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (Falpa), la Federación Argentina de la Industria Gráfica (Faiga), la Fundación el Libro (FEL) y el Sector Libros de la Cámara Española de Comercio (Secra), brindaron una conferencia de prensa por Zoom para dar a conocer las graves consecuencias que acarrea en la industria editorial la decisión del Gobierno nacional de considerar a las empresas del sector "actividades no críticas" y dejar de apoyar a editoriales y librerías con el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción. Por seis meses, el Estado argentino acompañó a las empresas y comercios (librerías, editoriales e industrias gráficas) con el pago de una parte de los salarios a través de los ATP. No obstante, a partir de noviembre dejará de hacerlo. Con una imagen dramática, el presidente de la SADE, el escritor Alejandro Vaccaro, solicitó que el Estado brinde al sector un "respirador" para sobrevivir en lo que queda de 2020.

Mientras tanto, los representantes de las cámaras mantienen conversaciones con el ministro de Cultura, Tristán Bauer, para llegar a un acuerdo con el Gobierno nacional. "A partir de noviembre hubo un cambio de estrategia respecto del ATP -dijo Martín Gremmelspacher, presidente de la CAL, durante la conferencia-. Aunque todavía está empantanado, el sector no recibe más el salario complementario de los trabajadores, sino que solo puede requerir créditos con intereses que van del 27% al 33%". Con una caída en la producción y en las ventas que rondan el 50% respecto de 2019, que fue un año de bajísima performance para el sector, pocas editoriales y librerías pueden tomar nuevos créditos.

La cancelación de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el principal evento cultural del país, fue otro duro golpe a las expectativas. "Abril fue el peor mes de la historia para el sector editorial y librero, que apenas pudo facturar un promedio del 5% de lo que se factura en ese mes", dijo Gremmelspacher. "Necesitamos que se revea esta decisión y el Estado nos acompañe en noviembre y diciembre". Según indicó, el sector recibió del Gobierno ayuda económica para solventar parte del salario de diez mil trabajadores, a un promedio de $20.000 pesos por cada trabajador registrado. Fuentes del Ministerio de Cultura indicaron a este diario que ese organismo no tiene injerencia en el programa de ATP, sino que le corresponde al Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas. Desde ese Ministerio no ofrecieron respuesta alguna sobre la cuestión.

Rodolfo Reyna, presidente de la CAP, indició que la pandemia ha causado un "tremendo estrago" en la capacidad económica y financiera de las editoriales. "Muchísimas familias dependen del libro -agregó, en referencia a los trabajadores directos e indirectos (no todos registrados) de la industria editorial-. El libro es un vector de cultura y educación". Y José Roza, de Falpa, señaló que la crisis en las librerías lleva más de cuatro años. "La pandemia nos encuentra muy debilitados", dijo, e hizo mención de los altos costos de alquiler de las librerías ubicadas en calles céntricas, precisamente las más despobladas durante los largos meses de aislamiento social, preventivo y obligatorio. "Estamos en una situación límite", dijo e informó que, en los últimos días, en la avenida Corrientes cerraron dos librerías, y otra en la calle Lavalle. "En la avenida de Mayo estamos en una situación similar y lo mismo pasa en ciudades y localidades de las provincias. Ahora que estamos llegando a la orilla, nos quitan el salvavidas", dijo. Roza agregó que el gobierno de la ciudad de Buenos Aires no prestó ningún apoyo económico significativo a las librerías, excepto la condonación del ABL por pocos meses y la posibilidad de que los libreros saquen mesas con libros a la calle en la avenida Corrientes. los fines de semana. Según expresó, la cadena de valor está afectada en todas las instancias.

Las cifras que arrojará 2020 respecto de la producción y venta de libros serán las peores en dos décadas. María Teresa Carbano, que preside la FEL, señaló que las ventas efectuadas por medio del comercio electrónico cubren apenas una pequeña parte de lo que representa la venta presencial en librerías. "A todo esto se suma el daño cultural que se le hace al país", dijo Vaccaro en su exposición. Al mismo tiempo, se mostró seguro de que los funcionarios considerarán el pedido de las entidades para mantener el programa de ATP a editoriales y librerías. Juan Carlos Sacco, de Faiga, luego de agradecer al Gobierno la ayuda prestada hasta octubre, apeló a la sensibilidad de los funcionarios de Gobierno para que el apoyo se extienda hasta noviembre y diciembre.