“Quise escribir una novela de la que nadie saliera inmune”: Carla Guelfenbein

Carla Guelfenbein
Carla Guelfenbein

Carla Guelfenbein quiso ponerse un reto para su más reciente novela. Se planteó escribir sobre temas universales como el amor, la atracción o el sexo, pero no utilizándolos como elementos accesorios a la historia, sino ubicándolos al centro en torno al cual giraran sus personajes.

El resultado del desafío fue La naturaleza del deseo (Alfaguara, 2022), un libro con el que considera haber logrado “mover” a sus lectores y que ninguno de ellos se quedara sin haber sentido un abanico de emociones.

“Uno no atraviesa el libro, por lo que me han contado, inmune; no se permanece inmune a la novela y eso me hace sentir bien porque esa era un poco la idea, que nadie saliera inmune”, dice en entrevista.

En La naturaleza del deseo, la narradora chilena cuenta la historia de S y F, una escritora y un abogado con vidas separadas que se conocen en Londres e inician una relación que incluye encuentros esporádicos en ciudades lejanas de donde viven —ella reside en Reino Unido, él en Chile—, así como mensajes constantes.

Autora de otros libros como El revés del alma y Contigo en la distancia (Premio Alfaguara de Novela 2015), Guelfenbein reconoce que uno de sus retos con esta última obra fue escribir sin el “pudor” que había guardado en textos anteriores.

Pregunta: ¿Cómo ha sido recibido el libro?

De todas mis novelas, quizá esta es la que más ha resonado porque toca un tema que nos atañe a todos y que nos atraviesa a toda la raza humana. Hay lectores que se sienten identificados, produce emociones, rabia, angustia, placer, uno no atraviesa el libro, por lo que me han contado, inmune; no se permanece inmune a la novela y eso me hace sentir bien porque esa era un poco la idea, que nadie saliera inmune.

¿Quería hacer un libro que cimbrara?

Tal cual, que los mueva, y sin duda siento que este es el libro de todas mis novelas que más ha producido eso.

¿Cómo fue el proceso para hacer este libro?

La verdad es que esta era una idea que me rondaba hace mucho tiempo. De alguna manera, siempre he rozado yo este tema, en todas mis novelas anteriores está el tema del amor, de la pasión, pero rodeado de otros temas que también son importantes en la construcción de estas novelas y siempre había un espacio en el que yo salía por la puerta de los amantes, de puntillas, y los dejaba y pasaba a la siguiente escena. Puede ser que por pudor, pero también yo sentía que las novelas que escribía no lo necesitaban. Las novelas son orgánicas, necesitan ciertas cosas, y cuando tú les metes elementos a presión, violencia, sexo, se nota. Como que el autor está ahí dirigiendo a su personaje. Por supuesto que uno está, pero la idea es que fluya de una manera en que no se note.

Entonces, la verdad es que no lo había necesitado, pero también había un elemento de pudor y de pronto dije “Ok, vamos a esto”. Toda la novela en realidad ocurre dentro de esa alcoba que siempre evité, no solamente dentro de la alcoba física, sino de la alcoba mental, de ella. Es como entrar a todo lo que significa este despertar después de todo este duelo en el fondo, porque eso es, ella está en un duelo (por perder a un hijo), y el héroe, el eros, entra a pelearle al tánatos con fuerza. El eros en la figura de un hombre, en este caso F.

¿Qué desafíos implicó escribir sobre algo tan íntimo como la atracción, el sexo?

Muchas cosas. Hay una película de Buñuel que se llama El discreto encanto de la burguesía. Los personajes van al baño en público pero comen en privado, es decir, lo pudoroso es comer, lo que no puede ser mostrado, y sin embargo, defecar es compartido con los demás. A mí me fascinó porque te da la vuelta a la noción de que el pudor en el fondo es una convención. Obvio que es más cómodo compartir comer que defecar, también hay algo natural, pero también es una convención, y en el sexo es una convención de que el sexo es un lugar que es privado completamente, que puede ser, no expuesto, pero conversado, verbalizado, a pesar de que es algo que todos hacemos. 

Un adulto, una experiencia que todos tenemos es la experiencia del sexo, así como todos defecamos. Entonces, estaba la idea de dar vuelta al tejido y mostrarlo, estaba esa intención. Obviamente que me encontré con millones de dificultades, no fue una novela fácil de escribir. Es una experiencia humana que atraviesa la historia y se ha escrito muchísimo desde diferentes formas, a pesar de que es un espacio de pudor personal… Por lo tanto, el desafío era no caer en lugares comunes, que son miles, millones. Ese era un desafío interesante: cómo contar lo mismo pero desde otro lugar, eso fue un poco lo que yo me planteé, y descubrí que quería contarlo desde el interior de un personaje, porque la experiencia es única para cada uno, incluso para un personaje.

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¿Buscó también contar la historia desde la habitación mental de ella, el personaje de S?

Esa habitación personal es totalmente única para cada uno. Yo soy bióloga y una de las cosas que descubrí, que me pareció fascinante, es que todos los seres humanos somos únicos, tenemos una composición genética única, nunca ha existido ni va a existir… Desde ahí escribo, desde la certeza de la experiencia única. Al final, todos hablamos un poco de lo mismo, de la vida, la muerte, el amor, el abandono, el exilio, etcétera, de la experiencia humana, de las guerras, pero la particularidad es encontrar la construcción de ese personaje cuya mirada sea propia, como un ser humano en el fondo.

¿De qué manera haber estudiado Biología influye en su escritura?

Creo que tiene mucho, en el sentido de que la ciencia te otorga una gigantesca rigurosidad. La gente que me conoce cuenta que soy obsesiva, el tiempo que paso sentada es muchísimo. Soy terriblemente rigurosa en la forma en que investigo, escribo. En un experimento, tú tienes que estar ahí, ocurre y tú tienes que estar ahí para observarlo, cuantificarlo. La escritura tiene eso mismo, hay que estar escribiendo. Construir una historia de verdad se hace mientras estoy sentada y se hace con miles de vericuetos: boto y lo vuelvo a hacer, veo puntos de vista, que es lo mismo que hacía en la ciencia. Cuando tú estudias un fenómeno biológico, tienes que hacer todo ese recorrido.

¿Ya tiene una próxima novela en desarrollo?

Ya estoy en otra novela y es una novela que tiene como personaje central a un personaje real pero que yo lo ficciono. Es una escritora chilena que se llama María Luisa Bombal, que nace a comienzos del siglo XX y que es una mujer que marcó la literatura latinoamericana de una manera poderosísima y que, sin embargo, es bastante desconocida. Amiga de Borges, de Neruda, y que murió sola, alcohólica, en un hospital público, habiendo nacido en una familia poderosa. Es un poco acompañarla en este proceso creativo, imaginar qué pasó con ella y, de alguna manera, redimirla a través de la ficción.

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