"Yo no quise, pero me bajaron" del escenario: Ignacio López Tarso

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CIUDAD DE MÉXICO, mayo 1 (EL UNIVERSAL).- "No hay más que esperar", dice convencido Ignacio López Tarso, al considerar lo que debe hacer un actor para adaptarse durante la pandemia.

Él mismo lleva más de un año sin pisar un escenario, pues se encontraba presentando con su hijo la obra "Mi vida en teatro", cuando por la Covid-19, todos los espacios para espectáculos en vivo fueron cerrados para evitar contagios.

Desde septiembre sólo ha participado en puestas en escena virtuales, lo que para mucho es una reinvención de los artistas.

"Recuerdo las palabras de mi maestro de teatro en la Academia de Bellas Artes que me dijo: si te vas a subir a un escenario, ten cuidado, no te bajes nunca. Tengo 96 años de edad, 73 como actor, y es la primera vez que no me bajo, yo no quise, pero me bajaron", dice bromista el actor de "Macario".

"Es una época terrible para el espectáculo, para la humanidad entera, una época espantosa y ojalá pase pronto, ojalá que ya todos estemos vacunados y de alguna manera inmunes, para volver a un mundo normal, todo mundo busca de dónde obtener dinero, el dinero se ha escondido, la vida es muy difícil ahora, más difícil que siempre", subraya.

Este martes anterior, Ignacio López Tarso ofreció una conferencia de prensa para anunciar la próxima entrega de los premios AMCI, que da la Asociación Mexicana de Cineastas Independientes, que se realizará el mes próximo de manera virtual.

La Claqueta que se entrega lleva el nombre del propio histrión, quien a su vez será reconocido por el apoyo que por años ha dado a la Asociación dirigida por Pedro Araneda.

"El cine es el cine", exclama el ganador del Ariel de Oro, máxima presea que anualmente otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

El nonagenario actor contabiliza más de 100 producciones en cine y televisión desde 1954, cuando tuvo una breve aparición en "La escondida", dirigida por Chano Urueta.

A pregunta expresa dice que en su hogar tiene pocas de sus películas y, cuando ve alguna suya de casualidad en televisión, le da gusto.

"Veo poco cine, me gusta más pescar películas que nunca he visto, en tele. (También) me gusta ver mis películas, tengo interesantes, divertidas, hice con Roberto Gavaldón muy buenas como 'El gallo de oro', 'La vida inútil de Pito Pérez', hice con Ismael Rodríguez esa de 'El hombre de papel' en donde era un pepenador y estuve yo en la colonia de ellos, me hice amigo de los pepandores, me invitaron a comer y yo les llevaba botellas de tequila para bebernos un buen trago antes de la comida", narra.