La Liga y M5S se abren a una mujer presidenta tras varapalo de la derecha

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Roma, 28 ene (EFE).- La ultraderechista Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5S) se abrieron hoy a que una mujer sea la próxima presidenta de la República italiana, en sustitución de Sergio Mattarella, algo que ocurriría por primera vez en la historia de Italia, una hipótesis que fue sugerida tras el varapalo sufrido por la derecha con su primera propuesta sometida a votación.

La sexta votación, la segunda que se celebró hoy, concluyó con 444 abstenciones, 106 papeletas en blanco y 336 votos a favor de que Mattarella repita en el cargo, de 976 participantes.

Unas horas antes, en el quinto escrutinio, la candidatura conservadora de la actual presidenta del Senado, Elisabetta Alberti Casellati, se estrelló recibiendo incluso menos votos que los que suma la coalición de derechas, lo que abrió tensiones entre los socios por la incertidumbre sobre quién se había saltado las indicaciones.

¿UNA PRESIDENTA?

La principal novedad que se produjo a última hora de este viernes fue la apertura de la formación ultraderechista Liga y del M5S para que sea una mujer la que ocupe la Jefatura del Estado.

"Estoy trabajando para que haya una mujer presidente de la República", dijo Salvini a la salida de la Cámara, una afirmación que respaldó el líder del M5S, Giuseppe Conte, quien dijo que hay muchas mujeres válidas para el puesto.

Fuentes de la formación progresista Partido Demócrata (PD) confirmaron que entre los nombres que se han puesto sobre la mesa en los últimos días se encuentran los de la actual jefa de los servicios secretos del país, Elisabetta Belloni, y el de la actual ministra de Justicia, Marta Cartabia.

El exprimer ministro Matteo Renzi escribió, sin embargo, en las redes sociales que es "inaceptable" que "la jefa de los servicios secretos se convierta en Presidente de la República" y que su partido, Italia Viva, no la votará.

UN VARAPALO PARA LA DERECHA

Este viernes comenzó con el órdago lanzado por la formación conservadora Forza Italia y las ultraderechistas Hermanos de Italia y Liga, que propuso a Casellati, pero sacó en la primera votación 382 papeletas, lejos del quórum requerido, que se sitúa en 505, la mayoría absoluta de los 1.009 "grandes electores" que tienen derecho a participar.

La presidenta del Senado sacó incluso unos 60 votos menos de los que suman esos tres partidos, lo que desató las tensiones y unas dudas entre los socios por saber quién había desobedecido la línea consensuada.

"Casellati es la mejor opción", había dicho Salvini al anunciar su candidatura, que fue tildada de "error" por parte de la coalición de izquierdas, formada por los progresistas PD y Libres e Iguales, junto con el M5S.

Este bloque se abstuvo, argumentando que es necesario que el Parlamento elija figura de alto perfil y que cuente con un amplio respaldo, algo que no ocurre con Casellati, muy afín al conservador Silvio Berlusconi.

El PD afirmó que la legislatura habría terminado si Casellati fuera elegida y Conte calificó la propuesta de "cortocircuito institucional".

Tras este fiasco, la derecha se desinfló y optó por abstenerse en la segunda votación.

DRAGHI SIGUE SIENDO UNA OPCIÓN

El Parlamento italiano, reunido en sesión conjunta desde el pasado día 24, con 1.009 "grandes electores" -630 diputados, 321 senadores y 58 delegados regionales- debe elegir al sucesor de Mattarella en la presidencia de la República para los próximos siete años.

El líder del PD, Enrico Letta, ha apostado en los últimos días porque sea el actual primer ministro, Mario Draghi, opción hasta ahora rechazada por la derecha y que tampoco convence al M5S, pues justifican que debe seguir al frente del Gobierno.

Y es que, si Draghi ocupara la Jefatura del Estado, la coalición gubernamental, que incluye a partidos desde la izquierda a la extrema derecha, debería encontrar un sustituto para evitar elecciones anticipadas y agotar la legislatura, que acaba en marzo de 2023.

Sin embargo, Salvini afirmó hoy que no pone vetos a nadie, tampoco a Draghi, aunque añadió: "Como italiano estaría más tranquilo si siguiera siendo primer ministro".

¿OTRA VEZ MATTARELLA?

Ante la situación de parálisis, expertos y analistas en el país se preguntan si la salida no será un segundo septenio de Mattarella, que ha reiterado en varias ocasiones que no le gustaría repetir.

"Ya ha dicho veinte veces que no quiere", declaró Salvini, a los periodistas que le preguntaban por esta hipótesis.

La elección del nuevo presidente se encuentra en un punto muerto en el que la derecha, encabezada por Salvini, juega al ataque para colocar a alguien afín, mientras que la izquierda no ha apostado por nadie concreto.

Mañana, sábado, los partidos volverán a intentarlo en otras dos votaciones, una que se celebrará a primera hora de la mañana y otra por la tarde, si la primera no da sus frutos.

Laura Serrano-Conde

(c) Agencia EFE

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