"Sólo quiero que mi Negrito descanse"

·2  min de lectura

Alhelí Salgado

CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 4 (EL UNIVERSAL).- Jorge Abraham Chávez Morán desapareció hace cinco años, pero su madre, Silvia Morán, recuerda aquel miércoles 19 de julio de 2017 como si hubiera sido ayer cuando dos camionetas, con varios hombres armados a bordo, le cerraron el paso en la calle a su Negrito para "levantarlo".

"Nunca pensé que tendría que buscar a mi hijo entre cientos de fotos de pies, brazos o cabezas mutiladas; en Semefos; fosas comunes y morgues. No quiero hacer justicia, simplemente quiero que mi Negrito descanse y tener un fragmento de él para llorarle", aseguró la mujer de 60 años.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Silvia Morán recordó que mediante una llamada telefónica su cuñada la alertó sobre lo ocurrido: "Lo iban correteando. El Negrito se quería escapar, pero se cayó y en el piso lo patearon. Así desmayado lo subieron", le dijo.

La cuñada de la señora Morán intentó ayudarlo, pero los captores la amenazaron. "¿Usted también quiere ir?", le dijeron, mientras le apuntaban a la cabeza con un arma larga, entonces la mujer se retiró.

De forma inmediata, Silvia Morán dio aviso a Locatel, pues no conocía el proceso ante una desaparición forzada o secuestro; en esa institución la canalizaron a la fiscalía general y de ahí a la Fiscalía Especializada para la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas que había sido inaugurada seis meses atrás.

"Pero es fecha que no me resuelven nada. Se la pasan cambiándome de Ministerio Público o de policía investigador sin avisarme y, cada que me cambian, inician con la carpeta desde cero, dejando pendientes e ignorando pistas.

"Ni el gobierno federal, ni el estatal, ni el local, me han, mejor dicho, nos han apoyado a todas las madres buscadoras en nuestro andar", reclamó.

Convencida de que un cártel mexicano mantiene trabajando forzadamente en sus filas a su hijo o lo asesinó, la mujer originaria de Zapopan, Jalisco, ha recorrido a pie el norte del país en caravana con otras madres buscadoras para encontrar algún rastro de él, ya sea vivo o muerto.

Además de sus esfuerzos por dar con el paradero de Jorge Abraham, en su camino la mujer se convirtió en activista con el objetivo de visibilizar la inacción de los servidores públicos encargados de llevar casos de desaparición forzada.

A la vez, lucha contra la revictimización: "¿Con quién se juntaba?", "en algo andaba", "le gustaba mucho andar de "callejero”, le han increpado en fiscalías. Sin embargo, Silvia Morán se acostumbró a esos señalamientos y pelea por detener ese tipo de violencia sicológica hacia quienes sufren por un familiar desaparecido.