¿Quieres salvar el hábitat de Australia? Entonces come canguro

Canguros saltando en Perth, Australia. (Imagen Creative Commons tomada por Alexandersr y vista en Pixabay).

Los australianos han recibido una extraña petición por parte de los grupos ecologistas. Y es extraño porque atañe a uno de los animales más icónicos (probablemente el más representativo) en la isla continente: el canguro. La bonanza climática, con altos grados de humedad durante una década, ha provocado el crecimiento de grandes cantidades de vegetación en un hábitat habitualmente muy seco. Esto a su vez ha permitido que la población de estos animales haya dado un “salto” enorme, pasando de los 27 millones de ejemplares en 2010 a los 45 millones en 2016. ¿Cómo controlar el descontrol provocado por esta abundancia de marsupiales? Echándole estómago, y lo digo literalmente, los ecologistas pretenden convencer a los australianos de que coman canguro.

Obviamente la idea no ha despertado mucho entusiasmo entre los aussies, que sienten una profunda simpatía por el canguro, al que consideran un símbolo del país. Tal es así, que este marsupial aparece representado en el escudo de armas del país.

No obstante el problema sigue ahí. Con una población de canguros que casi duplica a la de humanos, la situación ha llegado a un punto crítico para el ecosistema australiano. Estos marsupiales pueden acabar rápidamente con las plantas endémicas de la zona, lo que priva a las aves y a otros animales de su comida y habitat.

Ademas, privadas de la sujección que aportan las raíces de estas plantas, los canguros contribuyen a empeorar el problema de la erosión, lo cual acelera la desertificación. Para hacer las cosas más difíciles, los humanos hemos provocado la extinción de varios de los depredadores naturales del canguro, como el tilacino.

¿Qué hacer entonces? Pues solicitar ayuda a la población humana carnívora. Varios estados en Australia han abierto cuotas para la caza de este marsupial, aunque se encuentran con una baja demanda del producto. Más allá de un pequeño grupo de turistas curiosos, los cazadores australianos rara vez se interesan por estas criaturas saltarinas. No obstante los ecologistas argumentan que si se permite que la población de canguros siga creciendo incontroladamente a niveles insostenibles, el final será aún más inhumano. Y es que en cuanto llegue la sequía estas criaturas perecerán por millones.

Algo así sucedió a mediados de la década pasada, cuando la ausencia de precipitaciones provocó el desplome de la población de canguros hasta los 7 millones de animales.

Para hacer más apetecible el consumo de carne de canguro, los ecologistas afirman que es baja en grasas y que además estos animales producen mucho menos metano que las vacas. (Sí, hay científicos que han estudiado las flatulencias del canguro).

En fin, a mi me han convencido y lo buscaré en la carta de los restaurantes que frecuento, porque al parecer su carne se considera una delicatessen en otras latitudes, incluyendo algunos países europeos. ¿Y tu? ¿Te animarías a comerte una ración de carne de canguro?

PD. Hace una década escribí sobre esta misma petición por parte de los ecologistas en mi blog. Se ve que el problema es cíclico y recurrente.

Me enteré leyendo Smithsonian.