Quién es Mike Pompeo, el nuevo secretario de Estado de Estados Unidos

La hoja de vida de Mike Pompeo, el hombre escogido por el presidente Trump para dirigir la política exterior de Estados Unidos, no incluye ninguna experiencia diplomática.

Pompeo, de 54 años, era director de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, desde enero de 2017, y ahora sustituirá al frente del Departamento de Estado a Rex Tillerson, quien tuvo un accidentado paso por el puesto, y frecuentes enfrentamientos con Trump.

Mike Pompeo/ AP Photo/Jacquelyn Martin

Tras hacerse pública su nominación, Pompeo resaltó que el liderazgo de Trump “ha hecho que Estados Unidos esté más seguro” ahora que en los años previos a su llegada al Despacho Oval.

“Estoy profundamente agradecido al presidente por permitirme servir como director de la CIA y por esta oportunidad de ejercer como secretario de Estado”, indicó en un comunicado enviado por la Casa Blanca.

Un ultraconservador afín a Trump

Militar de carrera, Pompeo se graduó con honores de la academia militar de West Point y más tarde se convirtió en abogado por la universidad de Harvard. Lanzó un exitoso negocio aeroespacial entre 1998 y 2006, y llegó a la Cámara de Representantes en 2011 como legislador por Kansas, como parte de la ola del movimiento ultraconservador del Tea Party.

Es conocido por ser de la llamada “ala dura”, y su estilo es confrontacional -algo que lo equipara a Trump-, pero suele ser una desventaja en el mundo diplomático.

Antes de llegar al gobierno, Pompeo fue un crítico abierto de Hillary Clinton y la manera en que manejó el ataque contra el complejo diplomático de EEUU en Bengasi, Libia, en 2012, cuando era secretaria de Estado. El embajador estadounidense y tres miembros del personal de seguridad murieron en el ataque.

“¿Por qué no despides a alguien?”, le dijo Pompeo en una audiencia en el Congreso 2015. “¿Cómo es que nadie ha sido responsabilizado hasta la fecha?”

Su paso por la CIA, asegura, le ha enseñado a moderar sus opiniones.

“He aprendido el arte del matiz en mis 10 meses” en la CIA, declaró recientemente, al referirse a las tensiones con Corea del Norte. “Así que basta con decir: espero que la presión diplomática y económica ayude a resolver esto de una manera que no requiera un resultado militar que sé que a nadie le entusiasma”.

REUTERS/Aaron P. Bernstein

Su postura en política exterior

Pompeo también ha sido un destacado crítico del acuerdo nuclear con Irán firmado bajo el gobierno de Obama. Asimismo, considera que Teherán y el terrorismo yihadista son las principales amenazas de la seguridad nacional del país, posiciones alineadas totalmente con las del presidente.

Su postura en relación con Rusia, sin embargo, es mucho menos crítica, algo que sin dudas será muy cuestionado durante su audiencia de confirmación en el Congreso.

En medio de la polémica sobre la injerencia rusa en las pasadas elecciones, se llegó a reunir a petición de Trump con un antiguo funcionario de inteligencia, William Binney, que defiende una teoría conspirativa sobre el papel del Partido Demócrata en la presunta interferencia de Moscú.

Además, el hasta ahora director de la CIA ha reiterado en varias ocasiones que el Kremlin intentará influenciar nuevamente las elecciones en EEUU, de la misma manera que, según su opinión, hizo en las presidenciales de 2016.

Además, apoya la decisión de Trump de mantener abierta la prisión estadounidense de Guantánamo.

Una forma de pensar “similar” a Trump

Según varios observadores, Pompeo tiene una buena comunicación con Trump. Se reúnen entre 3 y 4 veces por semana para compartir información confidencial, como es de rigor en la Casa Blanca, y a menudo el presidente le pide que se quede después para seguir conversando con él.

El propio Trump confirmó sus simpatías por el nuevo secretario de Estado.

“He trabajado con Mike Pompeo durante bastante tiempo, tiene una energía tremenda y un intelecto tremendo”, dijo Trump a los periodistas. “Siempre estamos en la misma onda. La relación siempre ha sido buena y eso es lo que necesito como Secretario de Estado”.

Durante sus catorce meses como director de la CIA fue criticado, principalmente por los demócratas, por dejar que su lealtad a la Casa Blanca interfiera con su labor como líder de la agencia de inteligencia más importante del mundo.

Complementado con información de EFE.