¿Quiénes son los líderes del nuevo gobierno talibán? Esto es lo que sabemos hasta ahora

·7  min de lectura
En una fotografía que proporcionó el FBI, Sirajuddin Haqqani en una foto sin fecha. (FBI vía The New York Times).
En una fotografía que proporcionó el FBI, Sirajuddin Haqqani en una foto sin fecha. (FBI vía The New York Times).

El martes, los talibanes declararon formalmente un gobierno provisional, para el cual nombraron un gabinete interino de ministros que en su gran mayoría fueron fieles a la agrupación en sus primeros años en el poder durante la década de 1990.

Hasta el momento, la lista de ministros ha sido el indicio más claro de que el grupo considera el poder como algo que solo se puede compartir entre los vencedores, en vez de cumplir su promesa de formar un gobierno inclusivo que tuviera en cuenta la realidad de un Afganistán cambiado, donde las mujeres y las minorías étnicas fueran representadas en la toma de decisiones.

Aunque muchas de las figuras experimentadas del nuevo gobierno han tenido papeles similares dentro del movimiento talibán durante años, se sabe relativamente poco de ellas. A continuación, algunos detalles sobre las autoridades, con base en reportajes de The New York Times.

Mulá Muhammad Hassan, primer ministro

Hassan, considerado uno de los miembros fundadores de los talibanes en los años noventa, tendrá el papel del primer ministro que se ocupa de las operaciones diarias del gobierno.

Hassan fue vice primer ministro y ministro del Exterior durante el gobierno talibán que tomó el control en la década de 1990. En las dos décadas de insurgencia posteriores a la caída del poder de los talibanes, Hassan mantuvo un bajo perfil y permaneció en las sombras, desde donde ayudó a coordinar y dirigir el consejo de líderes talibanes en Quetta, Pakistán.

Mulá Abdul Ghani Baradar, vice primer ministro

Khalil Haqqani, un líder de la red Haqqani afiliada a los talibanes, al centro, encabeza una reunión de ancianos tribales en Kabul, Afganistán, el 26 de agosto de 2021. (Jim Huylebroek/The New York Times).
Khalil Haqqani, un líder de la red Haqqani afiliada a los talibanes, al centro, encabeza una reunión de ancianos tribales en Kabul, Afganistán, el 26 de agosto de 2021. (Jim Huylebroek/The New York Times).

Baradar, quien según la Interpol nació en la provincia de Uruzgán en 1968, luchó al lado de Mulá Mohammad Omar, el fundador de los talibanes, en contra de la ocupación soviética. Tuvo altos cargos en el primer gobierno talibán, el cual inició en 1996, y se ganó la reputación de uno de los más brutales comandantes en el campo de batalla mientras los talibanes buscaban contener a sus opositores de la resistencia del norte. En 2001, Baradar era viceministro de Defensa y, como otros líderes, huyó a Pakistán.

Cuando los talibanes se transformaron para convertirse en una insurgencia, Baradar fue el principal suplente de Omar y lideró las operaciones militares del movimiento. En 2006, Baradar supervisó una escalada dramática de la insurgencia, pero también participó en reuniones secretas con los emisarios del presidente Hamid Karzai y organizaciones de ayuda internacional.

Sirajuddin Haqqani, ministro del Interior

Haqqani, quien se cree tiene 48 años, es el hijo de Jalaluddin Haqqani, el comandante muyahidín y fundador de la red Haqqani, y está surgiendo como uno de los ganadores más importantes del regreso de los talibanes al poder. Haqqani será el ministro interino del Interior —a cargo de la ley y el orden y tal vez incluso del gobierno local— y también les ha garantizado puestos a sus comandantes en otros departamentos clave del gobierno.

En 2016, Haqqani se convirtió en uno de los dos representantes del líder supremo talibán, el jeque Hibatullah Akhundzada, cargo donde supervisó una creciente red de combatientes y escuelas religiosas, y encabezó buena parte de las iniciativas militares talibanas.

Su red Haqqani, conocida por sus lazos cercanos con el servicio de inteligencia pakistaní, fue la opositora más persistente de la presencia estadounidense en Afganistán. Fue responsable de toma de rehenes, asesinatos selectivos y atentados suicidas, entre ellos algunos de los inmensos camiones bomba que asesinaron a civiles en Kabul.

Mawlawi Mohammad Yaqoub, ministro de Defensa

Yaqoub, quien se cree tiene unos 30 años, es el líder de la comisión militar de los talibanes y el hijo mayor de Omar.

Su nombre llamó la atención pública durante la sucesión del liderazgo talibán en 2016. Aunque Yaqoub tenía el respaldo de algunos comandantes militares del movimiento, las inquietudes por su edad influyeron en la decisión final de elegir a Akhundzada como el líder general de la insurgencia.

En los años que han pasado desde entonces, la prominencia de Yaqoub ha ido en ascenso. Y en días recientes, asumió un papel cada vez más público cuando intentó mantener el orden entre las tropas triunfantes de la agrupación, advirtiendo que cualquiera que fuera atrapado realizando saqueos “pagará las consecuencias” y cualquier robo de propiedad gubernamental sería considerado una traición al país. “Nadie tiene permiso de tomar el auto, la casa ni nada más de otra persona”, señaló.

Amir Khan Muttaqi, ministro del Exterior

Muttaqi, quien hasta hace poco tiempo era la cabeza de la poderosa Comisión de Guía e Invitación de los talibanes, que fue responsable de persuadir a muchos miembros del ejército y las fuerzas policiacas de Afganistán para que se rindieran en meses recientes, ha sido recompensado con el puesto clave de ministro del Exterior.

En el primer gobierno talibán, Muttaqi fungió como ministro de Información y Cultura y luego de Educación. Durante las dos décadas de insurgencia talibana, ayudó a dar forma a la estrategia del grupo para la guerra propagandística y psicológica, antes de ser jefe de gabinete del líder supremo y miembro de la delegación política talibana en Catar.

Abdul Haq Wasiq, jefe de Inteligencia

Wasiq fue uno de los cinco prisioneros que fueron liberados del centro de detención de Guantánamo a cambio del último prisionero de guerra estadounidense, el sargento Bowe Bergdahl. Tras su liberación, Wasiq llegó a Doha, Catar, y se convirtió en un miembro clave de los talibanes en las conversaciones con Estados Unidos, en las que pasó meses negociando con quienes fueron sus captores para que salieran de Afganistán. Wasiq es originario de la provincia de Gazni y se cree que en años recientes cumplió 50 años.

Aunque los cinco detenidos que fueron parte del intercambio de Bergdahl han obtenido altos puestos en el nuevo gobierno —tres de ellos son ministros, uno es viceministro y uno es gobernador—, Wasiq cubre el papel clave de liderar la misma agencia de inteligencia en la que sirvió como viceministro en los años noventa. Esta agencia fue fundamental para que los talibanes mantuvieran el poder como un Estado policiaco que operaba extensas redes de informantes.

Su expediente de interrogación durante el tiempo que pasó en Guantánamo acusa a Wasiq de tener vínculos cercanos con Al Qaeda, incluidos acuerdos para que la agrupación terrorista capacitara a agentes de inteligencia del gobierno talibán.

Zabihullah Mujahid, viceministro de Información y Cultura

Mujahid, quien asegura tener 43 años y es originario de la provincia de Paktiyá, ha sido durante años el principal vocero y propagandista en jefe de los talibanes: es quien responde las llamadas de los reporteros y mantiene actualizada una lluvia de publicaciones en redes sociales. Sin embargo, el mundo no vio su rostro sino hasta el 17 de agosto, cuando dirigió la primera conferencia de prensa talibana presencial en Kabul.

Desde entonces, ha sido una figura central en el proceso de instar a los afganos y al mundo a aceptar a los talibanes como los gobernantes legítimos de Afganistán y afirmar que la agrupación se está alejando de algunas de las duras políticas de su primer periodo en el poder.

“Ya no queremos que Afganistán sea un campo de batalla: a partir de hoy, la guerra se terminó”, mencionó en la conferencia de prensa.

Khalil Haqqani, ministro para los refugiados

Haqqani es un representante especial del líder supremo talibán y tío del ministro del Interior de los talibanes. Desde hace tiempo ha sido un importante recaudador de fondos para la red Haqqani, con vínculos cercanos en la región del golfo, y se encuentra en las listas de terroristas globales de Estados Unidos y las Naciones Unidas.

En días recientes, Haqqani ha tenido la función pública de establecer la autoridad talibana en Kabul. Tan solo unos días después de la caída de Kabul, apareció en una prominente mezquita en la ciudad y le dijo a una multitud entusiasta que la “primera prioridad de los talibanes en Afganistán es la seguridad: si no hay seguridad, no hay vida”.

Haqqani ha sido la principal figura de los talibanes para garantizar un Bay'a, un juramento islámico de lealtad, de prominentes figuras afganas a lo largo de las últimas dos semanas.

© 2021 The New York Times Company

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.