Protestas en Cuba: quiénes son los disidentes cubanos perseguidos en la “primavera negra”

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Otero Alcántara en uno de sus últimos arrestos en Cuba
Otero Alcántara en uno de sus últimos arrestos en Cuba

CARACAS.- Tan atrevido es el artista Luis Manuel Otero Alcántara que se acercó hasta la Plaza de la Revolución (“nombre robado a la Plaza Cívica, hoy monumento creado al castrocomunismo”, dice él) para recordar a los cubanos y al mundo que la Primavera Negra de Miguel Díaz-Canel contra artistas y periodistas independientes no terminó. Ni mucho menos.

“Hace ya dos meses que los manifestantes [entre cinco y siete] de la Calle Obispo están presos, [el rapero] Mikel Osorbo lleva un mes preso. El régimen también tiene preso a Hamlet Lavastida. Ellos me vigilan, ahora mismo lo estoy. Los europeos y los americanos les llaman la atención y ellos normal. También tienen preso a Esteban Rodríguez. Para ellos [el régimen] es normal, pero para mí no lo es”, denunció entonces Otero a través de una transmisión en vivo en sus redes sociales.

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LMOA, como le dicen, estuvo detenido durante un mes de forma arbitraria en un hospital habanero. Y aún así, sin dudarlo, ayer se sumó a las históricas protestas que tuvieron lugar en distintos puntos de Cuba. “Me voy al Malecón me cueste lo que me cueste”, clamó el artista a través de sus redes.

El líder del Movimiento San Isidro, símbolo hoy de la lucha por la libertad en la isla, está en el centro de la operación represiva contra disidentes, artistas, activistas digitales y periodistas independientes que recuerda a la orquestada por Fidel Castro en 2003. Entonces fueron 75 los presos de conciencia, hoy rondan los 42 tras un mes de junio en el que no ha frenado el hostigamiento.

“Cantar una canción que no le agrada al gobierno o reportar las noticias de forma independiente son motivos suficientes para terminar preso en Cuba. Estos abusos no son incidentes aislados, más bien parecen formar parte de un plan para silenciar de manera selectiva a voces críticas”, denuncia José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW).

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Los tiempos en que las canciones de Celia Cruz o de Willy Chirino se escuchaban a escondidas parecen volver a Cuba. Las letras prohibidas de hoy son las de “Patria y Vida”, la canción que se ha impuesto a la proclama fidelista de “Patria o Muerte”, con casi seis millones de visualizaciones en YouTube. Quienes participaron y están en la isla, como Osorbo, están encarcelados o, como poco, estuvieron detenidos.

Llevar adelante cualquier acción artística, como hizo el “contrarrevolucionario” Hamlet Lavastida, es una buena excusa para acabar con tus huesos en prisión. El artista visual fue detenido el sábado pasado, acusado de instigación a delinquir por haber convocado a “acciones de desobediencia civil en la vía pública, utilizando las redes sociales y la influencia directa sobre otros elementos contrarrevolucionarios”. Permanece en el cuartel general de Villa Marista, con una larga historia de violación de derechos humanos.

El último informe de HRW pormenoriza las detenciones arbitrarias, las restricciones a la circulación y a las comunicaciones, que se destacan dentro de las “violaciones sistemáticas de los derechos humanos”. El gobierno cubano ha vuelto a usar sus televisiones para “acusar falsamente a algunos artistas y periodistas de conspirar contra Cuba y participar en delincuencia”.

El propio Otero Alcántara permaneció internado a la fuerza durante cuatro semanas en el hospital habanero Calixto García. Allí fue grabado de forma clandestina, algo habitual en los servicios de inteligencia cubana, incluso acusado en la televisión de “zorrear” con una enfermera.

Cuba vive una nueva Primavera Negra, con similitudes y diferencias con respecto a 2003. Como entonces, los nuevos presos en esta Primavera Negra se cuentan por decenas: alrededor de 42 nuevos presos políticos han entrado en prisión sólo en cuatro meses, 11 en las últimas semanas.

“Ya podemos decir que la nueva Primavera Negra es un hecho oficial. Varios activistas entrevistados por Prisoners Defenders indican que, detenidos y citados por la Seguridad del Estado, los han amenazado con que se ha iniciado una Primavera Negra, pero ´esta vez será diferente, con acusaciones por delitos comunes, y nadie los va a venir a rescatar´. La Seguridad del Estado confía en que fabricar delitos falsos será de ayuda para esconder lo que sucede, pero la situación es distinta. Tras más de 15 años de fabricaciones falsarias de delitos comunes en Cuba, las organizaciones de derechos humanos estamos preparadas para desmontar esta estrategia. La Comisión Europea, el Parlamento Europeo y Estados Unidos, también”, señala a LA NACION Javier Larrondo, presidente de la ONG Prisoners Defenders.

La gran diferencia con otras épocas, sostiene Larrondo, es que los encarcelados en esta nueva Primavera Negra no son periodistas, artistas o intelectuales marginados por el sistema, “sino personas que están imbricadas en la intelectualidad cubana, son respetados y tienen importantes lazos con entidades culturales del mundo entero. Por ello, el precio a pagar no sólo será importante fuera de Cuba, como en la Primavera Negra de 2003. Dentro de la isla, las voces que no comulgan con lo que sucede son demasiado amplias ideológicamente como para no generar un efecto imparable de cascada de repulsa”.

“Perdieron el capital simbólico, los jóvenes solo desean largarse, la gente está hastiada…Es el único recurso que les queda. No hay que olvidar que son militares, sólo entienden el lenguaje de los cuarteles”, sintetiza el escritor Camilo Venegas.

“Su posición es más frágil porque ya no tienen quién los mantenga. Por primera vez no pueden vivir de nadie, ni de la Unión Soviética ni de Venezuela. Cuba durante los 60 años de Fidel fue un país parásito y China y Rusia son ahora muy pragmáticos. Deben lograr que el país funcione y no son capaces. Sólo les queda huir hacia adelante y eso están haciendo con la represión”, sentencia Venegas.

*Este artículo fue publicado originalmente el 30 de junio de 2021

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