"Estoy quemado". El hastío por la pandemia reforzó el cansancio habitual de fin de año

Cintia Perazo
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"Creo que este año sentimos más agotamiento debido a la angustia del primer momento de pandemia. Recuerdo que en San Isidro pasaba un móvil de la comunidad que por megáfono pedía que no salgamos de nuestras casas. Esa sensación de encierro, esa imposición nos coartó mucho. Eso se sumó la realidad de cada uno en sus hogares. En mi caso, mi esposa es licenciada en letras y necesitaba silencio porque tenía que dar clases por Zoom. Yo, al mismo tiempo, necesitaba hablar con mis clientes. Vivimos en un departamento chico así que fue estresante", explica Leonardo Vizioli (47), quien tiene, junto a su padre, una distribuidora de artículos sanitarios.

La evolución de la pandemia

Además, para Leonardo, la incertidumbre de no saber hasta cuándo sería el aislamiento agravó esa situación. "Luego se sumó el tema económico y el aumento del dólar, que en los productos que comercializo complicó más las cosas. Y la cuarentena prolongada, además, provocó faltantes en mercadería, lo que impidió que pudiera cumplir con los pedidos. Yo hago espectáculos de stand up. Es mi cable a tierra y tampoco pude hacerlo este año. Terminé buscando refugio en los cursos online", reconoce.

Pero no es el único, es frecuente oír, por estos, días que familiares, amigos y compañeros de trabajo sienten un profundo agotamiento con expresiones como: "estoy quemado". "Creo que este año trabajamos mucho más de lo habitual. En muchos casos con los pagos completamente detenidos y en una decisión de 'o seguir trabajando y cobrar en algún momento; o perder por completo los ingresos de esos clientes'. Si bien en mi caso estoy acostumbrado a trabajar desde casa, en este contexto fue mucho más agobiante por no cortar ni tener momentos de esparcimiento junto a la familia", dice Santiago Correa, director de la agencia digital IP360.

Cansancio y estrés

Si bien es normal que hacia fines de año los trabajadores lleguen cansados y estresados, siempre continúan haciendo un último esfuerzo porque tienen aliciente de las vacaciones. Hoy para muchos ni siquiera está esa "zanahoria". Por otro lado, este año las situaciones tristes, las preocupaciones y los estragos que provocó el coronavirus dieron como resultado que más personas padezcan los que se conoce como síndrome burnout o "trabajador quemado".

Investigaciones realizadas por Adecco Argentina aseguran que el 47% de los argentinos admitió tener algunos días buenos y otros malos durante el período de aislamiento y un 9% reconoció que el encierro se le hizo difícil de llevar. A eso se podría sumar un 36% que sentía temor por el futuro.

Al hablar de las preocupaciones de los argentinos las principales son: la salud (32%) y en casi igual medida la economía del país (30%); luego el tema laboral, que no se queda muy atrás con el 21%.

Diversos estudios confirman que este fenómeno afecta más a las mujeres que a los hombres. También son más susceptibles a padecerlo personas sin pareja o con poco apoyo familiar. Además, suele aparecer en los primeros años del desarrollo profesional de los trabajadores. Por eso, las estadísticas revelan que el porcentaje de empleados jóvenes con síndrome del trabajador quemado es mucho más elevado que en los mayores de 35 años.

Un problema grave

"Estar 'quemado' por el trabajo se ha convertido en un grave problema que primero se estudió en profesionales de la salud, educación y asistencia social; y ahora se está visualizando en todos los ámbitos de trabajo. La vulnerabilidad a este síndrome depende de la personalidad, de sus expectativas y de la adecuación que pueda hacer de ellas en su accionar", aclara Olga Josefina Cartañá, psicóloga y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Al mismo tiempo, la psicóloga agrega que la sobrecarga de trabajo y el poco reconocimiento -tanto económico como emocional- expone a las personas a mayor riesgo de burnout. "Además el temor y la angustia de ser contagiados y contagiar el Covid-19 disparó todas las alarmas y no es fácil tranquilizarse", destaca.

Este año la organización de una familia se descompaginó y de ahí vienen los problemasAdrián Besuschio, médico psiquiatra y psicoanalista

"Es importante señalar que todos los inconvenientes e incertidumbres que tuvimos que atravesar, y que continúan sucediendo, generan un caldo de cultivo muy especial para el burnout. Este es un síntoma que venía creciendo y que la pandemia agudizó. Los niveles de estrés y ansiedad se han disparado y nos ha pasado a todos. En cierta forma puede decirse que el Covid-19 ha tomado las riendas del mundo tal como lo conocíamos y nos ha desestabilizado un poco a todos", señala Alexandra Manera, directora de Recursos Humanos del Grupo Adecco Argentina y Uruguay.

Adrián Besuschio, médico psiquiatra y psicoanalista, coincide y agrega que otro factor importante es que las normas de teletrabajo no contemplan las situaciones familiares. "Este año la organización de una familia se descompaginó y de ahí vienen los problemas. ¿Cómo hace una madre y un padre para poder trabajar si tienen que cuidar a sus hijos, compartir con ellos la señal de Internet y, en algunos casos, hasta las computadoras? El resultado es que muchos terminaron trabajando durante la madrugada o hasta altas horas de la noche. Por eso muchas personas que nunca tuvieron licencia psiquiátrica necesitan tomarla ahora", sostiene.

Además, el médico resalta que se trabaja más horas porque los objetivos de las compañías no cambiaron o, por el contrario, son más exigentes. "Por eso el empleado termina trabajando más horas, desgastándose más, y generando situaciones de angustia, ataques de pánico, insomnio o depresión", resume.

Antes de concluir, Cartañá asegura que el trabajo virtual, que nos ha servido y mucho desde el comienzo de la pandemia, nos dejó interrogantes que todavía hay que evaluar. "¿Cómo manejar la fatiga provocada por los Zooms?, ¿Es conveniente que el teletrabajo continúe después de la pandemia? ¿El trabajo remoto pone a la persona en riesgo de 'quemarse'? Es posible que hoy no podamos responder estos interrogantes, pero es un desafío a futuro para el mundo del trabajo post- pandemia", finaliza.

Síntomas básicos de pacientes con burnout

Agotamiento intenso, con una sensación enorme de falta de energía.Desapego por el trabajo y todo lo relacionado con él.Baja o nula autoeficacia y sensación de ausencia de realización personal.

"Todo esto se asocia, frecuentemente, con ansiedad, hostilidad, ira, depresión o tristeza. Además, se produce una alteración del comportamiento, abriendo paso a hábitos tóxicos", explican desde Adecco Argentina.