"Quedaron atrás los días en que ejércitos deponían gobiernos"

Víctor Sancho, corresponsal

WASHINGTON, EU., noviembre 12 (EL UNIVERSAL).- La Organización de Estados Americanos (OEA) celebró un consejo permanente extraordinario para debatir la situación en Bolivia, donde la delegación mexicana mostró su "profunda consternación" por la crisis en el país andino y criticó dura y "enérgicamente" el "golpe de Estado" que obligó al expresidente Evo Morales buscar asilo en México. Luz Elena Baños, la representante mexicana ante el organismo hemisférico, fue muy contundente en su discurso ante sus colegas.

"Deben quedar atrás los días dolorosos donde las Fuerzas Armadas sostenían y deponían gobiernos", enarboló, sin ninguna duda de que lo sucedido en Bolivia es un "golpe de estado". Países como Uruguay respaldaron el pensar mexicano.

Algo que el representante de Estados Unidos, Carlos Trujillo, consideró "ridículo", ya que para Washington la única "amenaza a la democracia" la protagonizaba el gobierno de Morales. Para el diplomático estadounidense, la caída del presidente boliviano deja a América "un paso más cerca" de una situación de "prosperidad". Baños mostró también su "sorpresa" porque el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, "solo ha emitido un breve comunicado", a pesar de su "constante e inusitada actividad mediática se mantenido callado".

Almagro reviró con contundencia: "el golpe de estado se produjo el 20 de octubre con el fraude electoral". Para el secretario general de la OEA, Morales y el órgano electoral boliviano perpetuaron un "robo" de elecciones, y que lo sucedido no es más que un "autogolpe" dictado por el deseo de "perpetuación en el poder" del primer presidente indígena de Bolivia. Un "autogolpe" que comparó con los quehaceres del criminal de guerra y expresidente serbio Slobodan Milosevic o mandatarios africanos.

Quince países, entre ellos Estados Unidos, copatrocinaron una declaración en la que muestran su preocupación por la situación boliviana y la violencia, pero no hacía ninguna referencia al posicionamiento del ejército boliviano ni a un posible golpe de estado, como han denunciado algunos países del hemisferio.

Por su parte, el director del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral del organismo, el mexicano Gerardo de Icaza, presentó el análisis de integridad de las elecciones en Bolivia. Unos comicios de los que "no se puede validar los resultados" por unas "irregularidades que varían desde muy graves hasta indicativas" que llevaron a recomendar la realización de un nuevo proceso electoral.