Todo queda en España. Louise Glück cambia Pre-Textos por Visor de Poesía

Daniel Gigena
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Luego de las protestas de Manuel Borrás, editor del sello Pre-Textos, por el modo en que se había enterado de que ya no sería el encargado de publicar la obra de la poeta Louise Glück al español, se confirmó que Visor, otra editorial española, había adquirido los derechos para publicar la obra completa de la escritora estadounidense ganadora del Nobel de Literatura 2020. Este episodio se produjo semanas después del anuncio del máximo galardón literario internacional y generó la protesta de editores, traductores y críticos por el modo en que se gestionó el "pase" literario del año. Según Borrás, fueron los editores de otros sellos los que le informaron que el agente literario de Glück, el estadounidense Andrew Wylie, apodado el "Chacal" por la prensa británica, ofertaba la obra de la ganadora del Nobel a sus espaldas.

El mismo Chus Visor, fundador de la célebre editorial Visor, confirmó que poco después del anuncio del Nobel de Literatura, Wylie se había puesto en contacto con él para ofrecerle los derechos de toda la obra de Glück. "Respondí que no quería interferir con Pre-Textos y llamé inmediatamente a Manolo Borrás y se lo comenté -dijo Visor al diario El Mundo-. No supe más hasta cuatro o cinco días después, cuando me volvieron a escribir de la agencia para reiterar su oferta, diciendo que en ningún caso iban a hacerlo con Pre-Textos porque habían incumplido sus acuerdos anteriores. Entonces les dije que sí". El acuerdo se firmó por toda la obra, incluso dos libros inéditos, y por un plazo de siete años. Visor de Poesía tiene en su catálogo libros de autores tan diversos y destacados como Mario Benedetti, Georges Bataille, Ida Vitale, Diana Bellessi, Luis García Montero, Joan Margarit, Elvira Sastre, Hugo Mujica y Audre Lorde.

Los acuerdos incumplidos a los que alude Visor fueron confirmados por Wylie e incluso por Borrás. "Descuidos pueden haber existido -admitió a este diario-. Aunque no quita que Pre-Textos haya dado siete de los once libros de Glück en catorce años. ¿Qué empresa no puede tener un traspiés de ese tipo?" Borrás señaló que para él la decisión de Visor no representaba una traición, aunque, añadió, él no lo hubiera hecho. "Nadie me puede achacar una maniobra de ese tipo en cuarenta y cinco años como editor. Pero allá él, tiene su empresa y comprendo que quiera defender sus intereses".

Para Visor, estas "maniobras" forman parte del negocio editorial. "¿Cuántas editoriales hay que descubren a un poeta y lo acaba publicando otra editorial, por las razones que sean? Eso ha sido así toda la vida". Sin ir más lejos, en la Argentina hay muchos ejemplos de imprevistos cambios de camiseta editorial. En el país, la editorial y revista Buenos Aires Poetry y el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires difundieron una carta firmada por escritores, editores y críticos en rechazo de la estrategia wyleana y de la autora, lo que a su vez generó la respuesta de otros colegas, que entendían que era una decisión válida y en absoluto reprochable y que, en parte, esas críticas sin fundamento se hacían porque Glück era mujer. La autora, que no participó en forma pública de la discusión, había elogiado las ediciones de Pre-Textos años atrás. Su primer libro en ese sello fue El iris salvaje, lanzado en 2006 con traducción del poeta peruano Eduardo Chirinos (1960-2016).

A cargo ahora de la obra de la poeta que busca belleza en un mundo donde esta no abunda, Visor comentó que las estrategias del agente literario estadounidense no son tan agresivas como su apodo hace presuponer. "Es más normal y accesible que la gran mayoría de las agencias españolas, incluso a nivel económico -contó-. A lo mejor Wylie ha sido un chacal con Martin Amis, Borges o Salman Rushdie, pero con autores como los que yo edito es una agencia de lo más normal, con un trato muy educado y comprensivo". La última batalla de este conflicto tan poco poético es saber qué pasará con los ejemplares de los libros de Glück que posee Pre-Textos, algunos de los cuales se encuentran en librerías criollas. "No hay ninguna cláusula en el contrato que nos obligue a destruirlos -dijo Borrás-. Pero no sé lo que haremos finalmente, porque si Visor ha pagado para hacer los libros, nosotros tendremos que plegar velas".