¿Dónde se dicen más mentiras? ¿En las llamadas, los mensajes de texto o los correos electrónicos?

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La gente, con frecuencia, dice mentiras. Blancas, piadosas, motivadas por la ostentación o cargadas de dolo. Y muchas son las que se profieren mediante las diferentes tecnologías de comunicación, que van en la actualidad (aparte del poco recurrido arte de escribir cartas y enviarla por correo postal, y qué decir del telégrafo) desde las llamadas telefónicas hasta la videoconferencia, pasando por el email, los mensajes de texto SMS y las redes sociales y sus diversas aplicaciones.

Pero ¿qué tanto mienten las personas a través de esas tecnologías de comunicación?

Dos personas realizan una conversación vía videoconferencia, (Getty Creative)
Dos personas realizan una conversación vía videoconferencia, (Getty Creative)

Para ayudar a dilucidarlo, David Markowitz, profesor de análisis de datos de medios sociales de la Universidad de Oregon, retomó un estudio pionero de hace casi dos décadas, lo actualizó para incluir las tecnologías y usos que se dan en 2021 y compartió algunos de sus hallazgos en The Conversation.

En principio, Markowitz concluyó que, en efecto, las personas mienten al comunicarse entre ellas vía tecnologías diversas, aunque la noción de que los entornos digitales están plagados masivamente de mentiras en realidad no se probaría con los datos disponibles.

Es decir, la mayor parte de esas comunicaciones entre personas serían, presumiblemente, veraces, aunque la mentira tiene un sitio importante en ello.

Markowitz menciona un estudio realizado en 2004 por el investigador de la comunicación Jeff Hancock, en el que él hizo que 28 estudiantes le reportaran durante siete días la cantidad de interacciones que tuvieron con otras personas mediante comunicación cara a cara, teléfono, correo electrónico y mensajería instantánea y le indicaran cuántas veces mintieron durante esas interacciones.

Hancock halló que, en esa época, cuando el iPhone aún no estaba en el mercado, Twitter aún no existía y Facebook estaba limitado a su uso entre estudiantes de universidades estadounidenses, las personas mentían más al hablar por teléfono y menos en el correo electrónico.

Ese estudio identificó que la gente tendía a mentir más en medios que tenía una comunicación bidireccional (sincrónica) rápida entre personas distantes entre sí, que permiten una conversación fluida. Es por ello que la mayor cantidad de mentiras se vertían entonces, según ese estudio, vía telefónica. Al ser un sistema mucho más estático y que deja registro, el correo electrónico era donde se emitían menos mentiras.

Markowitz decidió entonces reproducir el estudio de Hancock, con una muestra mucho más grande (y por ello más representativa) e incluyendo tecnologías de comunicación actualmente disponibles que no existían en 2004, como son el videochat y las redes sociales.

Así, se pidió a 250 personas que durante siete días reportaran la cantidad de interacciones que tuvieron cara a cara, vía telefónica, redes sociales, mensajes de texto, video chat y correo electrónico, indicando también cuántas veces mintieron en ellas.

El resultado fue similar al del estudio de Hancock: en el estudio más amplio de Markowitz, las personas mintieron más en los medios sincrónicos y que no dejan un registro, es decir en las llamadas telefónicas y en el videochat. Ciertamente es posible grabar tales conversaciones, pero esa no sería su naturaleza primordial, a diferencia de los mensajes de texto, el email y los mensajes en redes sociales, que dejan inherentemente un registro. El medio, nuevamente, donde se dijeron menos mentiras fue el correo electrónico.

Una persona consulta sus mensajes de correo electrónico. (Getty Creative)
Una persona consulta sus mensajes de correo electrónico. (Getty Creative)

Con todo, las diferencias entre cada medio no fueron muy amplias y la cantidad de mentiras se dio en una porción relativamente reducida, aunque importante, de las interacciones.

El videochat fue el medio donde más mentiras se emitieron, pues en el estudio se mintió en el 12.31% de las interacciones por esa vía. Le siguió el teléfono con 11.77%, las conversaciones cara a cara con 9.55%, las redes sociales con 8.61%, los mensajes de texto con 8.15% y el correo electrónico con 7.76%.

Las razones de esas cifras pueden ser variadas. Por ejemplo, muchos usuarios usan el correo electrónico mayormente para cuestiones laborales, y por ello mienten menos. En cambio, el teléfono o el video chat pueden simplificar el mentir y reducir la probabilidad de ser descubiertos en la mentira y son usados en gran medida para conversaciones persona a persona, comenta Markowitz.

Y, al final, más que las mentiras, Markowitz destaca que en realidad su estudio señala que la mayoría de las personas serían honestas (o dicen serlo) en sus comunicaciones interpersonales, pues incluso en el medio donde se profieren más mentiras, el 87% de esas interacciones serían honestas.

La comunicación, así, no estarían tan deteriorada como podría suponerse (al menos en el ámbito de las interacciones persona a persona), aunque ciertamente el estudio de Markowitz es solo una notable aproximación a un fenómeno inmenso como el océano.

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