Qué tan letal es el COVID-19 en comparación con otras enfermedades

La pregunta es punzante: ¿qué tan letal es el Covid-19? Las cifras globales son desoladoras: más de 320,000 fallecimientos se han registrado hasta ahora en relación a esa enfermedad, más de 90,000 de ellos en Estados Unidos.

Y a escala global existe un debate sobre qué tan exactas, o inexactas, son esas cifras. Muchos fallecidos por Covid-19 a los que no se les hizo la prueba no son contados en esa estadística e incluso se discute si ha de dividirse ese conteo entre las personas que murieron a causa del coronavirus de quienes, padeciendo esa enfermedad, fallecieron también por el impacto paralelo de otras enfermedades preexistentes.

Hay además polémica sobre la transparencia y modalidades en el conteo de muertes en algunos países, lo que aumenta la incertidumbre.

Cada muerte es en realidad una tragedia y, en el caso de la presente pandemia, se trata de fallecimientos que no se habrían registrado como sucedieron de no haber estallado la crisis de Covid-19.

Un entierro en masa de personas fallecidas por Covid-19 en Manaus, Brasil. (Andre Coelho/Getty Images)

Así, como se plantea en el sitio del World Economic Forum (WEF), una vía de análisis es comparar qué tan letal es el Covid-19 en relación a otras causas de muerte.

Utilizando datos del proyecto Our World in Data, el WEF en colaboración con la entidad Visual Capitalists plantean un modo de medir si la cantidad de fallecimientos por Covid-19 es, comparativamente, más pesada (al menos numéricamente) que la de  otros males.

Según datos de 2017, unas 150,000 personas fallecen cada día en el mundo. De ellos, casi 49,000 son producidos por enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte a escala mundial, seguidas del cáncer con más de 26,000 fallecimientos al día y de enfermedades respiratorias no contagiosas en general con más de 10,000 muertes diarias en promedio. Enfermedades del sistema digestivo matan en promedio diario a 6,514 personas, la diabetes mata cada día a 3,753 personas y enfermedades hepáticas a 3,624 diariamente.

Pero todas esas enfermedades no son contagiosas, y entre las que lo son en 2017 las que más mataron fueron enfermedades respiratorias agudas con un promedio de 7,010 al día. Enfermedades diarreicas contagiosas se cobran la vida de 4,300 diariamente y el VIH-sida mata en promedio a 2,615 personas cada día en el mundo.

El gráfico muestra las principales causas de muertes en el mundo, contabilizadas por fallecimientos diarios. A la cabeza, se encuentran los problemas cardiacos, con 48.742 muertes diarias. Fuente: Visual Capitalist. World Economic Forum. IHME. Global Burden of Disease via Our World in Data.

El nuevo coronavirus, en comparación, ha matado en promedio diariamente a 2,205 personas en el mundo entre el 31 de diciembre y el 15 de mayo y si esas cifras se focalizan en el momento del mayor pico global de fallecimientos (a mediados de abril), la cifra diaria de muertos por Covid-19 a escala mundial sería de 7,504 personas.

Es decir, en esos momentos agudos de la pandemia el Covid-19 es más letal que el conjunto de las enfermedades respiratorias infecciosas agudas y excede a enfermedades como males diarreicos, diabetes y sida. La presente pandemia también ha matado más, en promedio diario, que los accidentes automovilísticos y sus cifras son mayores que las de muertes por homicidio.

En comparación con la influenza, que estacionalmente se cobra miles de muertes, el Covid-19 sería también más letal (en cantidad de fallecimientos) y más contagioso, de acuerdo a LiveScience.

Y,  ciertamente, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son, en cantidad de fallecimientos, bastante más letales que el Covid-19, según esas cifras.

Personal sanitario entierra cuerpos de víctimas del Covid-19 en una fosa común en Hart Island, Nueva York. (AP)

Hay que seguir tomando muy en serio al coronavirus

Pero que existan causas de muerte cuyo saldo registrado exceda el del coronavirus no implica que haya que minimizar o soslayar la gravedad del Covid-19. En realidad, la presente pandemia es una catástrofe mayúscula y el conteo de cifras, en realidad, sigue al alza. La cantidad presente de fallecimientos es, desafortunadamente, solo una parte del saldo letal que esa enfermedad tendrá de aquí a que, con una vacuna o tratamientos efectivos, pueda ser controlada significativamente.

También debe considerarse que las cifras presentes habrían sido mucho mayores si no se hubiesen establecido a gran escala medidas de cierre de actividades, órdenes de quedarse en casa y prácticas de distanciamiento social, situaciones que no resultan aplicables para enfermedades no infecciosas y que no tienen precedente en la historia reciente.

Y hay otra dimensión de la letalidad del Covid-19: aunque hay otras causas de muerte cuyas cifras de muertos son mayores, en el caso de las enfermedades estas no colapsan los sistemas hospitalarios de una ciudad o país ni se concentran en enormes cantidades en un periodo muy corto de tiempo en lugares específicos. En cambio, estos factores en la presente pandemia de Covid-19 hacen más difícil prestar atención a los enfermos, golpea severamente a los profesionales de la salud y, en paralelo, personas que padecen otras enfermedades han dejado de acudir a recibir atención médica, lo que incrementa sus riesgos.

Así, la crisis de coronavirus no solo suma las muertes causadas por el Covid-19 sino que implica que otras personas han fallecido o podrían fallecer por falta de  atención oportuna, algo que resulta prevenible pero que la epidemia estaría posiblemente catalizando.

El hecho de que en varios países las cifras de fallecimientos en general en 2020 sean considerablemente mayores que lo sucedido en el mismo periodo de años pasado muestra el rudo impacto de la epidemia.

Y es claro que las cifras de casos y muertes por Covid-19 están cargadas de incertidumbre, por razones que van desde insuficiencias en el conteo hasta consideraciones de transparencia. Lo que es indudable es que la cuota de sufrimiento y muerte de la presente pandemia es enorme, y ciertamente marcará un momento especialmente dramático en la historia contemporánea de la humanidad.

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