¿Qué pasó con la mujer que emergió del lodo en Perú?

Benito Kozman

Las imágenes han recorrido medio mundo. Era Evangelina Chamorro, la peruana que emergió del lodo, entre maderos que flotaban, pero a muy pocos metros del caudal asesino, donde por obra de un golpe de mala suerte podía haber caído de nuevo. Había sido vilmente arrastrada por la fuerza de las aguas, en medio de una catástrofe nacional sin precedentes.

De ahí la tensión que se respira cuando la mujer levanta la cabeza, luego el torso, se arregla su pesada cabellera, aterida de tanto fango, y avanza, en shock, pero segura de quiere salvarse, vuelve a caer, se incorpora, se entrega a los brazos de quienes han corrido para socorrerla.

Evangelina Chamorro cuando emergió del alud. Foto: People.

¿Qué ha sido entonces de la vida de esta sobreviviente, a unos pocos días de su rescate?

Según ha trascendido, la mujer que cobró notoriedad cuando sobrevivió a un río de fango y de muerte en la caída de huaicos (riada) de Punta Hermosa ha salido ya del hospital María Auxiliadora, en San Juan de Miraflores, en el sur de Lima, la capital peruana.

Sin ninguna herida grave ni hemorragia interna que hicieran peligrar su vida, solo con algunas contusiones y daños en la piel de un brazo y en la cara, Evangelina, de 32 años y madre de dos hijas, fue también atendida por psicólogos, para descartar cualquier daño producto de la traumática experiencia por la que pasó.

Según el diario peruano El Comercio, Evangelina y su esposo Armando Rivera estaban alimentando a sus cerdos en un terreno bajo que habían comprado con todos sus ahorros, cuando el estruendo de la riada proveniente de la avenida Pampa Pacta, a la altura del kilómetro 40 de la Panamericana Sur, los sorprendió, arrastrándolos varios metros y poniendo realmente sus vidas en peligro.

“Estaba con mi esposo cuando escuché algo fuerte -relató Chamorro esta mañana- ‘¿Qué suena?’, le dije a mi esposo. Salgo a ver y el lodo estaba en ambos costados”.

Todavía le temblaba la voz, todavía no puede entender la manera en que salvó la vida, saliendo del barro.

“A mí me estaba llevando el lodo”, contó Evangelina Chamorro, quien en todo momento estuvo escuchando la voz de su esposo, quien ya había salido a terreno sólido.

Hubo un momento en que pensó que no podría más, que su cuerpo sería arrastrado por un golpe de las aguas, que moriría mientras sus dos hijas estaban en la escuela.

“Pasé lodo, tragué lodo, me llené de barro”, señaló. Dio unos pasos más y vio que desde el puente de Punta Hermosa bajaban unos hombres a auxiliarle: “Gracias a Dios, le agradezco a Dios. ‘Dame fuerzas’, le dije”.

“Solo pensaba en mis dos hijas”, contó.

Con un ramo de flores entregado por su propio esposo delante de la prensa y del personal del hospital, Evangelina sintió el aplauso poderoso que estremecía la sala.

“Gracias a Dios, al señor Todopoderoso”, dijo Armando, mientras acompañaba a su esposa.

Julio Medina, del hospital María Auxiliadora, detalló que durante esta última semana a Evangelina se le realizaron una serie de exámenes para descartar fractura en el cráneo, daño cerebral, hemorragia interna, problemas en los pulmones y fractura en la cadera.

Para su fortuna, el nombre de Evangelina Chamorro no pasó a integrar la lista creciente de los 75 muertos y 20 desaparecidos que han dejado las intensas lluvias que caen en buena parte de Perú desde hace semanas a causa del llamado “Niño Costero”.

Pero su nombre y el de su familia sí aparecen entre los más de 700.000 afectados. Ahora ya todo ha pasado, aunque ya no les queda nada con qué vivir. Su casa de gente humilde había sido construida, junto a otras similares, sobre una quebrada inactiva que inescrupulosamente la asociación agrícola Súmac Pacha había invadido, lotizada y posteriormente vendida a través de una mal llamada “Agrupación Ecológica”.

Desde hoy, sin su tierrita, sus pertenencias y sus animales, la pareja residirá con sus dos hijas en la casa de la hermana mayor de Rivera, en un sitio la ciudad que no corre peligro por las lluvias y las inundaciones que azotan a esa región peruana.

Entre lo que se llevó el agua turbulenta, según había relatado Armando Rivera a BBC Mundo, la familia conservaba 7.000 soles (unos 2.150 dólares) en efectivo, producto de la venta de una camada de cerdos, que habrían sido empleados para comprar útiles escolares para sus hijas y para el alimento de los cerdos que le quedaban.

Pero ahora ya todo eso es historia. Mientras Evangelina Chamorro se ha convertido en un símbolo de la sobrevivencia, ella y su familia tienen que empezar sus vidas desde cero.