¿Qué fue de 'La niña de la mochila azul'? María Rebeca alcanzó la felicidad lejos de los escándalos

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Su belleza es muy parecida a la de su madre, la icónica actriz mexicana, Irma Lozano —una de las más grandes estrellas de cine de los 60 — y tiene el carisma de su padre, José Alonso, respetado actor de cine, teatro y TV, especialista en algunos de los villanos más memorables de su tiempo. Pero más allá de esta herencia, María Rebeca tiene su propia historia de triunfo, de esfuerzo y sobre todo, de independencia.

MEXICO CITY, MEXICO:  Mexican actress Maria Rebeca poses for a photo during the presentation of the magazine PLAYBOY's Mexican edition in Mexico city, 10 January 2006.  Maria Rebeca starred along with singer and actor Pedro Fernandez in 1979 Mexican film
María Rebeca (Alfredo Estrella/AFP via Getty Images)

Nacida en Ciudad de México en marzo de 1970, María Rebeca creció viendo a sus padres trabajar, y vivir vidas separadas, lo que la hizo comprender que para tener una familia y amor, no tenían que vivir todos bajo el mismo techo: sus padres se llevaban bien y ambos le procuraron amor, educación y libertad, con el ejemplo de que una pareja se separa sin que haya drama o platos rotos.

"Tuve un muy buen ejemplo de mis padres", señaló en una entrevista con el diario El Universal. "De ellos heredé no solo el amor de la actuación, también la disciplina del trabajo, la sencillez, la buena educación. Aunque ya no estaban juntos jamás los vi pelearse por nada y cuando coincidían, se veían con genuina amistad y afecto. Mi mamá siempre me habló bien de mi papá y viceversa. Fue el mejor ambiente en el que pude crecer, acompañándolos a los teatros, a los foros y a los sets, porque aprendía de lo que hacían y encontré mi vocación a edad muy temprana, además de que aprendí que cuando el amor de pareja se acaba, puede transformarse en respeto, amistad, afecto. Que en la vida no es necesario guardarle rencor a nadie."

Fue precisamente en una de sus visitas a los estudios Churubusco con su madre que María Rebeca llamó la atención del director Arturo Ripstein, quien invitó a la pequeña a participar en el rodaje de la cinta 'La Tía Alejandra', un emblemático filme de terror protagonizado por Diana Bracho y la enorme Isabela Corona, en 1978. En la película, es la hija menor de una familia de clase media (Bracho y Manuel Ojeda) que recibe a una anciana familiar que se ha quedado sola y se instala a vivir con ellos; lo que saben, hasta demasiado tarde, es que la mujer practica la brujería y tiene siniestros planes para ese hogar.

"Era muy pequeña cuando hice esa película ['La Tía Alejandra'], y para mí era más como un juego. Conocía a Diana y Manuel porque eran amigos de mi mamá y mi papá, y me encantaba ir al set. Yo no sabía que Arturo Ripstein era un director importantísimo, para mí era Arturo y me decía lo que hacer, como un maestro, un amigo. Mi mamá me había explicado que no debía de asustarme por algunas escenas, que todo era como en los cuentos que me leía, todo era imaginario y no era real. Por eso me lo pasé muy bien. Isabela Corona era una señora divina, cariñosísima. Muy paciente. Una gran actriz y le teníamos mucho cariño. Fue una experiencia muy bonita, aunque no vi la película completa hasta que tuve 15 o 16 años, y me sorprendió todo lo que habíamos hecho. Lo que sí es que cuando terminamos de rodar, mi mamá me preguntó si me había gustado hacer una película. Le dije que sí y que quería hacer más. Lo consultamos con mi papá y dijo que sí, mientras no descuidara la escuela y así comenzó mi carrera en el cine."

Pronto, hizo mancuerna con Pedro (entonces Pedrito) Fernández convirtiéndose en los actores infantiles más recordados de la década de los 70 y 80, que protagonizaron cintas producidas por los hermanos Galindo como ‘La niña de la Mochila Azul’, 'El oreja rajada' y ‘La Mugrosita’, que fueron grandes éxitos de taquilla en ambos lados de la frontera (y muy especialmente en Estados Unidos).

Según señaló la actriz, que posteriormente continúo su trabajo en telenovelas tanto en TV Azteca como Televisa, siempre recordará con cariño a su compañero; "fuera de la pantalla fuimos muy amigos, pero nunca fuimos novios ¿Cómo creen? Si éramos unos niños chiquitos. A él siempre lo he visto y lo veré como un modelo a seguir por la disciplina y constancia que demostraba en el trabajo. Él se dedicó más a la música y yo a la actuación."

María Rebeca perfeccionó sus estudios de arte dramático y se dedicó principalmente al teatro como productora y actriz. La farándula en realidad nunca le resultó atractiva, ni importante. "La fama va y viene, no es una razón para dedicarte a este oficio. No dura. Nunca vas a vivir de la fama, sino de tu trabajo. Y eso es lo más importante que hay: la satisfacción de que le das al público lo mejor de ti, en cualquiera que sea el personaje que te toca interpretar. Los escándalos, los chismes y todo eso, no sirven absolutamente para nada."

Talentosa y llena de proyectos, además de muy dedicada al activismo por la protección animal, María Rebeca decidió no tener hijos por voluntad propia. Sin embargo, asegura que no siente que le falte nada en su vida: "me siento plena, feliz, orgullosa de lo que mi trabajo me ha dado. No necesito nada más para sentir que mi vida tiene sentido, porque la única responsable de ella, soy yo misma."

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