¿Qué es el impuesto a los supermillonarios propuesto en EEUU para financiar el megaplan de inversión social de Biden?

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A fin de incrementar los recursos fiscales de Estados Unidos para pagar un amplio plan de inversión en servicios sociales, demócratas en el Senado han planteado reformar el modelo bajo el cual se grava las ganancias de los más ricos, un esquema que, se afirma, produciría cientos de miles de millones de dólares en impuestos que podrían canalizarse a programas de bienestar social.

Un proyecto de nuevo impuesto aplicable a los supermillonarios se discute en el Congreso de EEUU. (Getty Creative)
Un proyecto de nuevo impuesto aplicable a los supermillonarios se discute en el Congreso de EEUU. (Getty Creative)

Eso supone, de aprobarse en el Congreso, que unos 700 supermillonarios, aquellos que ganan más de 100 millones de dólares al año o poseen 1,000 millones de dólares o más en activos por tres años consecutivos, serían sometidos a un nuevo impuesto aplicable a su riqueza, según reportó la radio pública NPR.

Es decir, personajes como Jeff Bezos, Elon Musk, Mark Zuckerberg, Bill Gates o Warren Buffett estarían entre los magnates que tendrían que pagar este nuevo impuesto, planteado como una opción por los senadores demócratas para financiar el gran plan de inversión social del presidente Joe Biden, bautizado Build Back Better Act (algo así como Ley para una Reconstrucción Mejor).

Según cálculos citados por The Washington Post, si se establece ese impuesto Musk tendría que pagar unos 50,000 millones de dólares en cinco años, y Bezos unos 44,000 millones de dólares.

¿Qué se propone gravar con nuevos impuestos?

La propuesta de nuevo impuesto a los supermillonarios, señala The New York Times, implica que las ganancias aún no realizadas de activos financieros (acciones, bonos, efectivo y otros activos) paguen impuestos incluso aunque aún no se hayan concretado. Es decir, por ejemplo, que si un magnate posee acciones que han subido de precio, deberá pagar anualmente un impuesto por ese valor adicional aunque esa ganancia aún no se haya concretado (lo que sucede cuando esas acciones son vendidas).

Elon Musk ha criticado el plan de gravar las ganancias de capital aún no realizadas que se aplicaría a los supermillonarios. Si eso se aprueba, el tendría que pagar miles de millones de dólares en impuestos. (Reuters)
Elon Musk ha criticado el plan de gravar las ganancias de capital aún no realizadas que se aplicaría a los supermillonarios. Si eso se aprueba, el tendría que pagar miles de millones de dólares en impuestos. (Reuters)

Hasta ahora, las ganancias de capital solo eran gravadas en el momento de suceder, pero eso podía demorar años y, en tanto, los supermillonarios podían, por ejemplo, obtener créditos usando esas ganancias futuras y de ese modo hacerse de recursos sin pagar impuestos.

Bienes más complejos, como los bienes raíces, también serían gravados pero solo cuando se vendan y realicen sus ganancias, añadiéndoles una nueva tasa o interés adicional.

Sería la primera vez que se establece un impuesto a esas ganancias aún no realizadas y se les cargaría, según el Times, la tasa de 20% a las ganancias de capital que pagan los individuos con ingresos mayores de 445,850 dólares.

Además, el proyecto demócrata incluye establecer un impuesto de 15% a las corporaciones con base en las ganancias que reportan a sus accionistas y no las que declaran al Servicio de rentas Internas (IRS).

Con todo, aún no se ha contabilizado formalmente cuánto podría recaudarse de esos gravámenes, pero los demócratas estiman que podría sumar cientos de miles de millones de dólares, que serían usados para pagar los esquemas de inversión social de la Build Back Better Act.

Jeff Bezos, fundador de Amazon y el hombre más rico del mundo, tendría que pagar miles de millones de dólares si se aprueba el nuevo impuesto a las ganancias no realizadas de capital de los supermillonarios. (Getty Images)
Jeff Bezos, fundador de Amazon y el hombre más rico del mundo, tendría que pagar miles de millones de dólares si se aprueba el nuevo impuesto a las ganancias no realizadas de capital de los supermillonarios. (Getty Images)

¿Qué se propone financiar con ese impuesto?

Ese plan, bautizado Build Back Better Act (algo así como Ley para una Reconstrucción Mejor), que al ser propuesto planteaba una inversión de 3.5 billones de dólares (trillions en inglés) y ha debido ser recortado a unos 1.5 billones por oposiciones internas dentro de los demócratas, ha causado fuerte polémica, como también la ha provocado las vías que se han propuesto para financiar ese gasto sin incurrir en déficit.

La Build Back Better Act plantea una inversión pública para apoyo de las familias estadounidenses que incluye establecer educación preescolar universal gratuita, conceder dos años de educación superior gratuita en los colegios comunitarios, crear un esquema de baja médica pagada, expandir la cobertura de los servicios médicos públicos Medicare y Medicaid, reducir el costo de los medicamentos de receta, incrementar el crédito fiscal pagado mensualmente para apoyo del cuidado de menores, invertir en vivienda asequible y programas de asistencia para el alquiler, y dar incentivos para la compra de vehículos eléctricos y para que empresas y comunidades transiten hacia esquemas de energía limpia para mitigar el cambio climático, entre otras medidas.

Con todo, la oposición de dos senadores demócratas moderados, Joe Manchin de Virginia del Oeste y Kyrsten Sinema de Arizona, ha hecho que hasta el momento no haya votos suficientes para aprobar el plan en el Senado y por ello para lidiar con sus objeciones a ciertos rubros y montos se ha reducido el total de inversión propuesto de 3.5 billones a 1.5 billones de dólares, lo que podría dejar fuera opciones como el colegio universitario comunitario gratuito y muchos de los incentivos en materia de cambio climático.

¿Por qué se propone el impuesto a los supermillonarios?

En principio, porque el hecho de que las grandes corporaciones con frecuencia paguen muy poco o nada de impuestos incluso aunque hayan registrado inmensas ganancias y de que los supermillonarios tengan también la posibilidad de deducir y reducir significativamente lo que han de pagar (el caso de Donald Trump pagando cero impuestos por años ha sido emblemático) ha causado agudo malestar en la sociedad estadounidense.

Ello ha motivado a que, sobre todo desde el lado demócrata y progresista, se plantee la necesidad de que todos, incluidos los más ricos, contribuyan con una parte justa al fisco y al financiamiento de los esquemas de gasto público y bienestar social. Otros se oponen al señalar que subir impuestos penaliza el éxito y frena el libre desarrollo de la economía.

Con todo, el impuesto a los supermillonarios posiblemente no era la primera opción que los demócratas plantearon para lograr ese mejor equilibrio y, en realidad, señaló el Times, sería resultado de la oposición de la senadora Sinema a elevar los impuestos convencionales. Un nuevo impuesto a las corporaciones y a los magnates sería, en cambio, visto favorablemente por ella, cuyo voto, junto al de Manchin, es clave.

Manchin, por su parte, ha expresado su desacuerdo con el impuesto a los supermillonarios por considerar que afecta solo a un cierto grupo de personas.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y uno de las personas más ricas del mundo, tendría que pagar enormes sumas si se aprueba en EEUU un impuesto a los supermillonarios. (AP)
Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y uno de las personas más ricas del mundo, tendría que pagar enormes sumas si se aprueba en EEUU un impuesto a los supermillonarios. (AP)

¿Cuál es la situación del plan en el Congreso?

Por un lado, conservadores se oponen a ese esquema por razones políticas: se trata del plan insignia del presidente demócrata Joe Biden y frenarlo podría incrementar la posibilidad de que los republicanos retomen el control del Congreso tras los comicios de 2020. Y también hay oposición de tono ideológico: para la derecha, contraria a los impuestos y a expandir el alcance y la intervención del gobierno y del gasto público como una vía para compensar los desequilibrios socioeconómicos, este plan supone un ejemplo mayúsculo de todo ello.

Algunas voces también han señalado que el plan de gravar a los supermillonarios podría ser impugnado judicialmente, pues podría alegarse que imponer impuestos federales al valor de activos líquidos que no han sido aún vendidos grava la riqueza y no el ingreso y por ello está en contra de los lineamientos constitucionales.

En todo caso, está aún por verse si esta versión del plan de Biden, recortada en cantidad de recursos y modificado en las vías para financiarlo, será finalmente aprobado en el Congreso.

Eso es incierto pues los senadores Manchin y Sinema se han opuesto sistemáticamente al plan y aunque se le han hecho recortes y ajustes aún no tiene garantizado su voto. Algo que es clave pues el Senado tiene un balance 50-50 entre demócratas y republicanos, y se necesitan todos los votos demócratas, más el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris, para aprobar el plan mediante el esquema de la reconciliación presupuestaria, que no requiere los 60 votos favorables que usualmente se necesitan en el Senado para aprobar una ley.

Los votos de los senadores demócratas Kyrsten Sinema y Joe Manchin son claves para aprobar el gran plan de inversión social de Joe Biden, que incluiría nuevos impuestos para financiarlo. (Getty Images)
Los votos de los senadores demócratas Kyrsten Sinema y Joe Manchin son claves para aprobar el gran plan de inversión social de Joe Biden, que incluiría nuevos impuestos para financiarlo. (Getty Images)

En paralelo, existen cuestiones legales que podrían frenar la aprobación legislativa de ese plan o que podrían frenarlo una vez aprobado. La más importante, algo planteado por los propios demócratas, es la posibilidad de que considerar a las ganancias no realizadas de los activos financiero como ingresos gravables contravenga la Enmienda 16 de la Constitución, que autoriza al gobierno federal a establecer impuestos a los ingresos. La pregunta clave, así, es si las ganancias no realizadas constituyen ingreso o en qué circunstancias lo constituyen (por ejemplo, si posibilitan obtener créditos al ser usadas como respaldo).

Dilucidar eso implica un proceso de gran aliento, que requeriría decisiones de las cortes, incluso llegando hasta el tribunal supremo.

Todo ello, con todo, podría al final resultar innecesario si los demócratas optan por otros esquemas fiscales, por ejemplo, indicó el Post, un impuesto aparte de 3% a quien gane más de 5 millones al año.

Las negociaciones son intensas y qué es lo que finalmente se llevará a votación, se aprobará y podrá implementarse se encuentra aún en tierras inciertas.

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