Québec cierra su única central nuclear mientras Ontario planea otra

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El nuevo gobierno de Québec, que asumió sus funciones el miércoles, anunció el jueves el cierre de la única central nuclear de la provincia, mientras que activistas por el medio ambiente acudieron a los tribunales para parar la construcción de nuevos reactores en Ontario.

La primera ministra quebequense Pauline Marois declaró a la salida de su primer Consejo de ministros que aplicará "el compromiso adquirido durante la campaña de proceder al cierre de la central nuclear de Gentilly-2".

Abierta en 1983 y paralizada desde finales de julio a causa de una avería, la central debía ser renovada para continuar con su actividad.

En 2008, el precio del recambio de su reactor fue evaluado en 1.900 millones de dólares.

"Quiero que este gesto se convierta en un símbolo para Québec, para el medio ambiente y el bienestar de las generaciones futuras", afirmó Marois durante una conferencia de prensa.

La mayor parte de la electricidad de Québec procede de las inmensas represas hidroeléctricas del norte de la provincia, lo que dejaba a Gentilly-2 como responsable de alrededor del 2% de la producción total.

Por otra parte, Greenpeace Canadá y la Asociación Canadiense de Derecho Ambiental pidieron a un tribunal federal este jueves que deniegue una licencia recientemente otorgada a la Ontario Power Generation para comenzar a preparar su sede en Darlington para el proyecto de construcción de nuevos reactores nucleares.

La Comisión Canadiense de Seguridad Nuclear otorgó una licencia por diez años el pasado 17 de agosto a la compañía de Ontario (este) para construir y operar nuevos reactores en la orilla norte del Lago Ontario.

Mientras, la ministra de Recursos Naturales de Québec, Martine Ouellet, afirmó que el gobierno independentista deseaba "una moratoria completa, tanto sobre la exploración como la explotación de gas de esquisto".

Frente a la indignación de parte de la población de la provincia francófona, el gobierno saliente había convertido en casi imposible realizar perforaciones para extraer o buscar gas natural, y en este momento un comité de evaluación medioambiental y estratégica sobre el gas de esquisto investiga el impacto de esta industria emergente en el medio natural. Su informe está previsto para octubre de 2013.

Pero para Ouellet, no hay ninguna duda: "No veo el día en el que habrán tecnologías que permitan una explotación segura", afirmó a los periodistas.

Desde el descubrimiento en 2007 de vastas reservas de gases no convencionales en el valle de Saint-Laurent, 31 pozos de explotación fueron perforados por la industria suscitando la preocupación por la contaminación de las aguas subterráneas tal y como ocurrió en el estado de Pensilvania (nordeste) en el país vecino.

El nuevo gobierno de Québec, que asumió sus funciones el miércoles, anunció el jueves el cierre de la única central nuclear de la provincia, mientras que activistas por el medio ambiente acudieron a los tribunales para parar la construcción de nuevos reactores en Ontario.

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