Putin dice que las sanciones contra Rusia debilitan a Occidente

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El presidente ruso, Vladimir Putin, preside una reunión sobre temas económicos por videoconferencia en la residencia de Novo-Ogaryovo, a las afueras de Moscú
Mikhail Klimentyev

PARIS.– En un discurso para consumo interno, destinado a alentar el patriotismo de los rusos que comienzan a padecer los efectos de las sanciones occidentales, Vladimir Putin aseguró este lunes que esas sanciones contra Rusia debilitan por el contrario a Occidente. En momentos en que la economía de su país se sumerge inexorablemente en la recesión, a las puertas de un default de su deuda externa el autócrata del Kremlin aseguró sin embargo que la inflación está en vías de estabilización y la demanda ha regresado a la normalidad.

Las sanciones occidentales contra Rusia se multiplican desde hace semanas y, es verdad, los sobresaltos engendrados por la invasión rusa a Ucrania podrían costar 1 o 2 puntos de crecimiento a la Unión Europea (EU). Pero, para Vladimir Putin, todas las medidas de retorsión tomadas por Occidente contra su insensata guerra, solo han servido para provocar “un serio deterioro en Occidente”, así lo afirmó este lunes durante un discurso sobre la situación económica rusa.

Su intervención se produce un día después de que la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, explicó que la sexta ola de represalias contra Moscú por la invasión de Ucrania podría, esta vez, sancionar a otros bancos rusos, en particular a Sberbank, y también al petróleo.

“Nos inclinamos con mayor atención (para aplicar sanciones) por el sector bancario. Sobre todo por Sberbank, que representa el 37% del sector bancario ruso. También estudiamos el sector energético”, declaró la dirigente europea a la prensa alemana, cuando le preguntaron sobre los puntos clave de las nuevas sanciones.

Hasta el momento, la UE no castigó al banco más importante de Rusia pues representa, junto con Gazprombark, uno de los principales canales de pago del petróleo y el gas rusos que el bloque compra a pesar del conflicto en Ucrania.

En su discurso sobre el estado de la economía rusa Putin afirmó que la inflación de su país se está estabilizando y la demanda ha regresado a la normalidad. Sin embargo, la semana pasada, Alexei Koudrine, ex ministro de Finanzas del actual jefe del Kremlin entre 2000 y 2011, declaró a la agencia rusa Ria Novosti que “la previsión oficial debería establecer una contracción de más del 10% (del PIB)” en 2022. Justo antes del discurso de Putin, la gobernadora del Banco Central ruso, Elvira Nabioullina, admitió una posible nueva reducción de las tasas de interés, agregando que serán necesarios dos años para que la inflación vuelva al objetivo del 4% que se fijaron las autoridades. El alza de precios al consumo en Rusia alcanzó el 17% en marzo.

Hoy, los rusos consagran un promedio de 40% de sus ingresos disponibles para alimentarse. Es decir, dos veces más que antes de la guerra, según el director del buró de enlace de la Agencia Alimentaria de Naciones Unidas en Rusia. Las cifras del gobierno ruso demuestran que la inflación anual de productos alimenticios alcanzó el 18,75% el 1° de abril.

Ante ese fenómeno inflacionario, el Banco Central ruso elevó su tasa rectora a 20% el 28 de abril —contra el 9,5% anterior— después de la caída del rublo provocada por el comienzo del conflicto y las primeras sanciones occidentales. El 8 de abril, esa tasa fue fijada al 17%.

“Debemos poder reducir rápidamente la tasa directora”, dijo este lunes Nabioullina en un discurso ante los diputados. “Tenemos que crear las condiciones que nos permitan aumentar la disponibilidad del crédito en la economía”, agregó.

Según la funcionaria, hasta ahora las sanciones afectaron sobre todo los mercados financieros “pero ahora comenzarán a afectar cada vez más la economía”, reconoció. Nabioullina precisó que Moscú prevé iniciar juicios contra el bloqueo de los activos rusos, en oro y divisas entre otros, pertenecientes a residentes rusos.

Por el momento, Rusia evitó el default a pesar de las sanciones impuestas por Occidente. Sobre todo porque el Tesoro de Estados Unidos permitía la utilización de divisas en poder de Moscú en el exterior para pagar deudas externas. Ahora, eso se terminó. Washington endureció las sanciones a comienzos de abril, dejando de aceptar dólares en poder de Moscú en bancos estadounidenses.

La decisión fue adoptada cuando Rusia debía pagar una deuda de cerca de 650 millones de dólares: dos obligaciones que se vencían en 2022 y 2042. Moscú las canceló el 4 de abril, pero en rublos y no en dólares, como lo había anunciado el ministro ruso de Finanzas, Anton Silouanov. Para la agencia de notación Moody’s, esa operación en rublos “modifica las condiciones de pago estipuladas en los contratos iniciales. En consecuencia, puede ser considerada como un default” si Moscú no honora esa deuda antes del 4 de mayo, es decir, al concluir el periodo de gracia.

Silouanov indicó que la deuda exterior de Rusia representa entre 4500 y 4700 millardos de rublos (unos 52.000 millones de euros). Es decir, 20% de la deuda pública total. A juicio de varios analistas, un default del Estado ruso es actualmente más que probable, incluso inevitable. Si así fuera, Rusia perdería el acceso a los mercados financieros durante años.

El jueves pasado ante la Duma (parlamento), el primer ministro ruso, Mijail Michoustine, reconoció que las sanciones habían sumergido a Rusia en una situación que “podría sin duda ser calificada de la más difícil de los últimos 30 años”.

“Nunca semejante sanciones habían sido utilizadas contra Rusia, ni siquiera en los momentos más oscuros de la Guerra Fría”, agregó.

Para los occidentales, es verdad que la guerra en Ucrania pesa en las economías. A nivel europeo, el conflicto —según su duración— podría amputar “de un punto a un punto y medio” de crecimiento, mientras la inflación podría aumentar “entre dos puntos y dos puntos y medio”, según estimó la semana pasada la jefa economista de la OCDE, Laurence Boone.

Empecinado, decidido a vender “su propia verdad”, Vladimir Putin continúa engañando a sus conciudadanos, ofreciéndoles una realidad que no existe. Si faltara alguna prueba: el presidente ruso concedió este lunes un título honorífico a la brigada acusada de cometer las peores atrocidades en la ciudad ucraniana de Bucha.

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