Frente a Putin, Pussy Riot invade cancha en la final

Por JAMES ELLINGWORTH
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Una mujer que irrumpió en la cancha se acerca al delantero francés Kylian Mbappé durante la final del Mundial en el estadio Luzhniki de Moscú, el domingo 15 de julio de 2018. (AP Foto/Thanassis Stavrakis)

MOSCÚ (AP) — El grupo de activistas Pussy Riot, que durante años ha sido una piedra en el zapato del presidente ruso Vladimir Putin con sus protestas e interpretaciones de punk, se atribuyó el domingo la responsabilidad por la invasión de cancha que realizaron cuatro personas y que interrumpió la final de la Copa del Mundo entre Francia y Croacia.

Pussy Riot afirmó en un mensaje difundido en su cuenta de Twitter que el acto fue una protesta.

A los 52 minutos, las cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, ingresaron a la cancha del estadio Luzhniki de manera simultánea, ataviadas con lo que parecían uniformes policiales antiguos, y fueron derribadas por personal de seguridad.

El zaguero croata Dejan Lovren empujó a un hombre que se manifestaba con el grupo y colaboró para que el personal de seguridad lo detuviera.

“Yo estaba realmente enojado, porque estábamos jugando bien en ese momento”, dijo Lovren. “Estábamos jugando buen fútbol y entonces vino la interrupción. Simplemente perdí la cabeza, sujeté al tipo y deseé que lo echaran del estadio”.

Croacia perdió por 4-2 y Francia se coronó.

Una mujer manifestante intercambió palmadas, usando simultáneamente ambas manos, con el delantero francés Kylian Mbappé en el círculo central.

Pussy Riot afirmó que había organizado la invasión, y emitió en Twitter una lista de exigencias al gobierno ruso, incluida la de liberar a los presos políticos, poner fin a los “arrestos ilegales durante las protestas”, y “permitir la competencia política en el país”.

“Hola a todos desde la cancha del Luzhniki, esto es fabuloso”, dijo el grupo en Twitter.

Su comunicado también aludió al caso de Oleg Sentsov, crítico de la anexión rusa de Crimea a Ucrania en 2014, y que en 2015 fue sentenciado a 20 años de cárcel por conspiración para cometer actos terroristas. Niega los cargos y ha estado en una huelga de hambre desde mediados de mayo.

El grupo dijo que los uniformes policiales simbolizan cómo las acciones de la policía rusa no cumplen con la descripción “celestial” en los textos y pidieron reformas. No quedó claro si usaron los uniformes para poder ingresar al estadio en medio de un estricto dispositivo de seguridad. No se pudo contactar al grupo para obtener comentarios adicionales.

“Los ciudadanos involucrados fueron trasladados a un cuartel de policía”, informó la rama de Moscú del Ministerio del Interior, sin dar más detalles.

Más tarde la dependencia, citada por la agencia Interfax, informó que se les imputarán los cargos de violar los derechos de los espectadores y utilizar ilegalmente símbolos policiales. Podrían enfrentar sanciones de hasta 11.500 rublos (185 dólares) o 160 horas de trabajo comunitario.

Redes sociales rusas circularon un video tras el partido en el que se muestran a dos de los manifestantes, aún con los uniformes policiales, siendo interrogados en un cuartel de policía. Dozhd, un canal de televisión por Internet, identificó a uno de ellos como Pyotr Verzilov, uno de los miembros más prominentes del grupo.

Mientras recibía cuestionamientos a voz alta de un individuo que estaba fuera de la cámara, Verzilov respondió: “Estoy a favor de Rusia, al igual que tú”.

“A veces deseo que fuera 1937”, dice el hombre no captado en cámara, aludiendo al año en que las purgas estalinistas estaban en su apogeo.

Pussy Riot ganó fama global cuando mujeres que integran el grupo, cubriéndose con pasamontañas, entonaron una canción en contra del presidente ruso Vladimir Putin en la principal catedral de Moscú en 2012. Dos de sus integrantes estuvieron en prisión durante casi dos años. Putin presenció el partido junto a su contraparte francés Emmanuel Macron y el presidente de la FIFA Gianni Infantino.

La FIFA no respondió de inmediato a una solicitud de reacciones.

La protesta salió brevemente en la señal televisiva internacional, aunque FIFA tiene como instructivo no mostrar los actos de invasión de cancha.