¿Te cuesta recordar, imaginar y soñar? En tus pupilas podría estar la pista

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¿Las pupilas de los ojos no responden a la intensidad de la luz? Podría tratarse de un síntoma de 'afantasia', y por eso algunas personas no pueden imaginar cosas, soñar ni ver imágenes en su mente. (Foto: Getty)
¿Las pupilas de los ojos no responden a la intensidad de la luz? Podría tratarse de un síntoma de 'afantasia', y por eso algunas personas no pueden imaginar cosas, soñar ni ver imágenes en su mente. (Foto: Getty)

Los ojos nos proporcionan una gran cantidad de información sobre nuestra salud y nos avisan de muchas anomalías. De hecho, nuestras pupilas pueden revelar una condición neurológica que impide a quien la padece visualizar imágenes mentales. Se conoce como 'afantasía' y también se asocia a otros cambios en procesos cognitivos importantes.

Este trastorno ocurre cuando al pensar en personas u objetos, la persona con afantasía no es capaz de verlos porque ha perdido esas imágenes mentales. Es decir, que este trastorno incapacita a quien lo sufre para generar o proyectar imágenes mentales, lo que impide recordar el pasado, imaginar el futuro, tener sueños o incluso asustarse con historias de miedo, según las evidencias.

Entre el 2 y el 5 por ciento de la población no dispone de esa capacidad: no puede soñar despierta ni recrearse en un recuerdo agradable. Las regiones cerebrales que permiten percibir el mundo físico no funcionan cuando intentan replicar en la mente la realidad, ya sea un paisaje, un beso, o el rostro de un ser querido.

Por ejemplo, cuando vamos a ir a un sitio nuestra mente valora las posibles rutas, imagina y calcula cuál es la mejor, ¿verdad? Algo tan simple y cotidiano resulta imposible para aquellos con afantasía.

Es más, si te pido que pienses en tu canción favorita, seguro que las estás 'oyendo' ahora mismo como si tuvieses un reproductor en la cabeza, esto es algo que tampoco pueden hacer las personas con este raro trastorno. Ni siquiera pueden evocar la imagen de su pareja si la echan de menos.

Sin embargo, tienen sus sentidos en perfecto estado, pueden ver, oler, sentir, escuchar o saborear sin problema. La dificultad se encuentra en la proyección de estos sentidos en la mente, generando algo así como una 'mente vacía o ciega' incapaz de visualizar ninguna imagen en ella.

Pero, ¿qué relación puede tener este extraño fenómeno con nuestros ojos?

Todos sabemos que cuando los ojos se exponen a la luz brillante, nuestras pupilas se contraen, mientras que cuando se exponen a la oscuridad se expanden para permitir que entre más luz en la retina. Sin embargo, también se sabe que nuestras pupilas pueden cambiar de tamaño debido a tareas cognitivas.

Los científicos creen que cuando se mira algo se activan unas redes cerebrales de áreas que procesan la información más allá de la vista, lo que permite que cuando se cierran los ojos se pueda evocar esa imagen de nuevo. Pero parece ser que esto no ocurre en las personas con 'afantasía', lo que puede interferir de manera directa en su día a día.

La diferencia entre una persona con 'afantasía' y otra sin ella es que el proceso en el que el cerebro intenta reactivar los patrones de actividad de la glándula pineal –el ojo mental– se ve interrumpido, los investigadores creen que por una ausencia de neuronas encargadas en esta función.

Durante mucho tiempo, la 'afantasía' solo podía identificarse gracias a las experiencias de las personas que la padecían. De hecho, los neurólogos llevan décadas intentando descubrir pistas sobre la manera en que surgen estos trastornos mediante cambios en las conexiones del cerebro que vinculan los centros visuales con otras regiones.

Ahora, gracias a la investigación se podrá detectar la 'afantasía' en base a la respuesta de dilatación de la pupila. Es lo que se desprende de un estudio llevado a cabo por la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), y publicado en la revista científica ScienceAlert, que concluye que las pupilas podrían constituir la primera evidencia fisiológica de la enigmática 'afantasía'.

Para demostrarlo los investigadores pidieron a los voluntarios (divididos en dos grupo) que que vieran imágenes con formas claras y oscuras sobre un fondo gris. Ambos mostraron respuestas regulares de dilatación de la pupila, tanto a las imágenes claras como a las oscuras.

Luego, les pidieron que imaginaran las mismas imágenes con los ojos abiertos. Curiosamente, encontraron que las pupilas de las personas con imaginación visual normal aún se contraían y expandían, mientras que las pupilas de las personas con 'afantasía0 no cambiaban de tamaño de manera significativa.

"No hay evidencia de esta respuesta pupilar en individuos sin imágenes mentales (afantasía)”, aseguran.

Por el contrario, los investigadores encontraron que las personas que podían imaginar imágenes más vívidas mostraban una mayor dilatación de las pupilas.

Se trata de un hallazgo importante, ya que por la naturaleza de la propia condición, se conocía muy poco sobre ella y todo lo que se sabía era en base a los testimonios de los pacientes.

Los resultados proporcionan evidencia de que "nuestras pupilas responden a la intensidad y la fuerza de una imagen visual que se tiene en mente, cuanto más fuerte y más vívida sea esa imagen, mayor será la respuesta de la luz de la pupila", afirman los autores en un artículo publicado en eLife.

"El reflejo pupilar es una adaptación que optimiza la cantidad de luz que llega a la retina", explica el profesor Joel Pearson, autor principal del artículo. "Y aunque ya se sabía que los objetos imaginados pueden evocar los llamados cambios 'endógenos' en el tamaño de la pupila, nos sorprendió ver cambios más dramáticos en aquellos que reportan imágenes más vívidas. Esta es realmente la primera prueba biológica y objetiva de la viveza de las imágenes".

Por otro lado, tal y como recoge otro estudio publicado en la revista Scientific Reports, la afantasía no solo se asocia a ausencia de imágenes visuales, sino que también afecta a otros procesos cognitivos, como una reducida habilidad para recordar el pasado, imaginar el futuro y soñar.

Todavía queda mucho por conocer acerca de este trastorno, pues se desconoce la causa exacta, aunque se sabe que puede darse de nacimiento o a posteriori. Incluso se baraja la posibilidad de que las personas con afantasía puedan tener menos probabilidades de desarrollar trastornos asociados con recuerdos de miedo, como el trastorno de estrés postraumático.

Los autores creen que se debe investigar más para poder dar con un tratamiento que resulte eficaz y que devuelva a las personas con afantasía la capacidad de generar imágenes, sonidos y sensaciones en su mente. Al menos ahora se sabemos que las pupilas pueden revelar esta alteración.

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