Pulseada: la turbulencia vuelve a Cuba con nuevos desafíos al régimen

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BOGOTÁ.– “Estamos preparados para enfrentar cualquier acción”, clamó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en la cuenta regresiva del que podría ser uno de los mayores desafíos para la revolución en sus más de 60 años de historia. El régimen castrista se ha lanzado a una estrategia de múltiples acciones para enfrentar el reto de los jóvenes rebeldes, que empieza este domingo en La Habana y que seguirá durante las marchas cívicas por el cambio a partir del lunes, pero que ya se adelanta en las redes sociales.

Junto a la represión y al hostigamiento, el régimen ha reiterado las apariciones de Díaz-Canel, que se paseó por La Escalera, a orillas del río Quibú, donde “sus vecinos, a pie de obra, participan en cada detalle”.

“Estremece el entusiasmo de la gente”, adoctrinó el mandatario al recorrer un barrio en ruinas.

El elegido de Raúl Castro también ha llamado a sus amigos ideológicos para enfrentar al “Imperio” y ha puesto en marcha fiestas y recitales, incluso reparto de la comida tan desaparecida a muy buenos precios. Cantantes como Arnaldo Rodríguez y grupos como Buena Fe, siempre obedientes a la revolución, anunciaron conciertos para su público. Incluso simpatizantes de la revolución acamparon en Parque Central, una de las plazas más céntricas de La Habana. La orden en centros de trabajo, incluso para los médicos y enfermeras, es que nadie se vista de blanco en estos días.

Especial agresividad, como siempre, ha alcanzado el aparato de propaganda cubano. La víctima gubernamental favorita es el dramaturgo Yunior García Aguilera, el líder más visible de la plataforma de acción ciudadana Archipiélago, que cuenta con miles de activistas tanto fuera como dentro de la isla.

Tanto han crecido que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció a Facebook por facilitar sus encuentros online, sorprendido por la atrevida democracia digital que se respira en ellos.

Desde que lanzaran su desafío hace semanas contra el sistema, Archipiélago no deja de crecer y multiplicarse, mientras García Aguilera sortea como puede las zancadillas que van apareciendo en su camino. Hasta un ritual de santería, con aves decapitadas colgadas en la reja de acceso a su vivienda, tuvo que soportar durante el amedrentamiento, además de las citaciones de la Fiscalía.

A pesar de todo, el director de la compañía Trébol Teatro, en un nuevo giro de tuerca propio de su mundo artístico, anunció que recorrerá este domingo varias calles del Vedado habanero hasta el Malecón con una rosa blanca en la mano, pese a las amenazas del gobierno, que le advirtió que tiene una celda preparada para él. El castrismo prohibió la marcha al aducir que el sistema socialista es irrevocable.

“Teníamos que hacer una nueva jugada pensando en la gente haciendo un llamado a la sensatez, a la no violencia y a tratar de retar nuevamente al régimen”, explicó García Aguilera.

La televisión le dedicó en la noche del viernes un programa especial, presentado por el propio Díaz-Canel, durante el cual intentaron enlodar la imagen del que fuera uno de los artistas teatrales favoritos de la revolución.

Los ejemplos de persecución se multiplicaron en las últimas horas: Daniela Rojo, otra de la coordinadoras de Archipiélago, está desaparecida desde la mañana del viernes; a la periodista independiente Luz Escobar la atacaron por donde más duele: sus hijas. La amenaza velada es citarlas ante el “órgano de menores” si continúan con su comportamiento “contrarrevolucionario”.

Convocatoria global

Hasta en 110 ciudades del mundo llegó la convocatoria de la marcha cívica por el cambio en Cuba. Mientras, en la isla, los rebeldes piden a los cubanos que vistan de blanco, que cuelguen ropas y telas de ese color en sus ventanas, que se hagan fotografías y las muestren en sus redes sociales y que silencien los noticieros de la televisión local, principal vocera de la propaganda castrista.

La libertad de los presos políticos y “la búsqueda de una solución democrática al problema nacional” son la base de sus reclamos. En su mayoría pertenece a una generación que ha crecido en Cuba a la sombra del Periodo Especial, con todas las angustias y limitaciones que ello conlleva.

“Somos partidarios de que a la juventud se la eduque bien, se la enseñe bien, se la forje bien. Y quizás la revolución no tenga ninguna otra cosa más importante que esa: preparar a las nuevas generaciones para una vida superior”, pontificó, por el contrario, Díaz-Canel, al parafrasear a Fidel Castro.

La realidad es que buena parte de esas nuevas generaciones están hartas de su vida bajo la bota militar y policial de un régimen de partido único, el Partido Comunista de Cuba (PCC). Las consecuencias de la jornada del 11 de julio pasado, cuando el estallido social arrastró a las calles a miles de cubanos, cuestionan cuánta gente se atreverá a mostrar su repudio este 15 de noviembre.

Por lo menos 1270 personas fueron detenidas por manifestarse, incluso simplemente por saludar la protesta, según Cubalex, que da cobertura a parte de los detenidos. A por lo menos a 120 se los quiere castigar por el grave delito de sedición.

En la actualidad el régimen mantiene encarcelados a 590 presos políticos, muy por delante de Venezuela (252) y Nicaragua (180, tras los operativos electorales). De ellos, 370 han ingresado en prisión desde el 11 de julio, víctimas del plan terror puesto en marcha por el gobierno, según la organización Prisoners Defenders.

Las últimas peticiones de condena se acercan a los 30 años para varios activistas de Holguín, ciudad en el este del país.

Entre los encarcelados se encuentran figuras prominentes de la sociedad cubana, como el artista Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro; José Daniel Ferrer, cabecilla de la popular Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), y el rapero Maykel Osorbo, uno de los autores del himno “Patria y Vida”, el grito de libertad que los cubanos escuchan dentro y fuera de la isla.

“La cúpula que dirige el país tiene una desconexión total con la realidad. Lo único que tienen para ofrecer es propaganda y represión”, subrayó a LA NACION la artista y editora Salomé García Bacallao, a quien no se le escapa un detalle que ha compartido con otros compañeros activistas de derechos humanos: “Muchos jóvenes sufren peticiones de cárcel con más años de prisión que los años vividos”.

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