Puerto Rico patenta una mascarilla con la que se puede comer sin retirarla

San Juan, 2 nov (EFE).- Investigadores de la Universidad de Puerto Rico (UPR) presentaron este martes la patente de la llamada "Mascarilla Facial Dinámica", diseñada para permitir la ingesta de alimentos sin necesidad de retirarla, como medida sanitaria contra la covid-19.

La patente, que lleva por número 11134729 y fue otorgada por la Oficina de Patentes y Comercio de Estados Unidos, utiliza la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID) con el fin de que, cuando una persona quiera beber o comer, la mascarilla se abra automáticamente.

Según explicó en una presentación el director del Centro de Innovación Biomédica -adscrito al Departamento de Farmacología y Toxicología del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR-, Abe Schwartz, el proceso de patentar este prototipo arrancó en diciembre de 2020, pero no fue hasta octubre de este año que fue aprobada.

SE TRATARON DOS PROTOTIPOS

"Decidimos hacer un proyecto de grupo para saber si con este prototipo podíamos ir a comer en grupo de una manera segura. Así, poco a poco tuvimos discusiones virtuales y parámetros de las situaciones para desarrollar las mascarillas", indicó Schwartz, dueño de al menos 30 patentes.

Explicó que para concretar la patente se trataron dos prototipos, el primero de los cuales no funcionó al no contar con la tecnología RFID. El segundo sí fue exitoso.

La mascarilla viene con utensilios como tenedores y cucharas que se pueden esterilizar contra la covid-19 con la idea de que los comercios los puedan utilizar y más personas puedan ingresar a los restaurantes.

Schwartz detalló que los utensilios adjuntos llevan una etiqueta RFID, mientras que la mascarilla cuenta con un receptor del transpondedor y un servomecanismo para abrir y cerrar una apertura que permite comer y beber sin quitarla o tocarla.

Hasta este martes y según datos del Departamento de Salud, 151.827 personas se han contagiado de covid-19 en Puerto Rico y otras 3.234 han muerto a causa del virus, mientras que 61 enfermos se encuentran hospitalizados.

CUATRO ESTUDIANTES AYUDARON EN LA INVENCIÓN

La patente fue desarrollada por ocho inventores, cuatro de ellos estudiantes subgraduados provenientes de tres unidades de la UPR, quienes participaron en los talleres ofrecidos por el Centro de Innovación Biomédica.

Estas universitarias son Abigail Toledo y Verónica Díaz, ambas de la UPR en Bayamón; Paola Rodríguez, de la UPR en Mayagüez, y Jessiry Abreu, de la UPR en Humacao y estudiante de Farmacia de la Universidad de Mercer (EE.UU.).

Actualmente, el grupo a cargo de la patente ha desarrollado dos prototipos de la mascarilla utilizando impresoras tridimensionales, demostrando la viabilidad de la invención.

"Gracias a Dios, esta experiencia fue bien exitosa porque me ayudó a generar más confianza en proyectos futuros, específicamente en los tridimensionales", indicó Rodríguez.

Díaz, por su parte, resaltó que como interesada en el campo de la salud, con esta invención podrá ayudar a bajar el riesgo de la covid-19 y apoyar a "la economía de los comercios y restaurantes que se vieron afectados por la pandemia".

PRÓXIMO PASO: COMERCIALIZACIÓN

La UPR, a su vez, es la dueña de la patente, y la Oficina de Propiedad Intelectual y Transferencia de Tecnología, dirigida por el ingeniero Yahveh Comas Torres, coordinará la comercialización del invento.

"Esto es un proyecto significativo para el portafolio de patentes de la UPR", afirmó Comas Torres, quien mencionó que la principal institución educativa en la isla cuenta con 109 patentes.

"Esta patente, a su vez, nos da una ventaja de comercialización y de generar ingresos a la UPR", agregó el ingeniero, quien dijo que en los pasados cuatro años el número de patentes en la UPR ha aumentado 30 % a su portafolio y un ingreso de 110.000 dólares.

De acuerdo con Comas Torres, "más allá del aspecto económico de esta patente, es ver cómo investigadores de la URP desarrollan tecnología novel y que impacta el mundo".

"Esto no solo se debe medir a nivel económico, sino su impacto intelectual que aporta a la comunidad, no solo puertorriqueña, sino también al hemisferio y al mundo", resaltó el ingeniero, calificando el invento de "novedoso, útil y no obvio".

En la misma línea, la rectora interina del Recinto de Ciencias Médicas, Wanda Maldonado, sostuvo que esta invención "es un reflejo adicional de lo que aporta la UPR en la sociedad, en y fuera de la isla".

(c) Agencia EFE

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