Puertas adentro: el humor y los reproches de Donald Trump tras su segundo impeachment

LA NACION
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WASHINGTON.- Ayer los legisladores de Estados Unidos hicieron algo que nunca antes habían hecho: aprobaron por segunda vez en la misma gestión el juicio político para un mismo presidente, el republicano Donald Trump. La Cámara de Representantes votó a favor por 232 votos contra 197. El mandatario, que cederá el poder al demócrata Joe Biden el 20 de enero, fue inculpado por "incitar a la insurrección" en la toma del Capitolio por sus partidarios la semana pasada, que dejó cinco muertos y decenas de heridos. Y la noticia fue recibida en la Casa Blanca como un golpe muy duro.

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De acuerdo con una fuente consultada por la cadena CNN, desde que se conoció la decisión del recinto en Washington "todos están enojados con todos" y en especial, Trump, está molesto porque cree que su equipo no lo defiende lo suficiente. "Está en modo de autocompasión", afirmó.

Según esta fuente, muchos de los asesores del mandatario entienden que él es el único responsable, por sus acciones, de lo ocurrido ayer. "Instigó a una muchedumbre a cargar contra el edificio del Capitolio, no va a encontrar muchos republicanos comprensivos", agregó.

Por eso el clima sigue tenso en la casa de gobierno, donde no abundan los movimientos para asegurarse que el día de la votación, aunque ocurre una vez que el republicano ya no esté en funciones, los legisladores de su partido muestren su apoyo.

"Está solo, no tiene mucha gente con la que intercambiar ideas. Y siempre que eso sucede, recurre a sus peores instintos. Ahora que Twitter no está disponible, solo Dios sabe cuál será la salida", dijo la fuente, al evidenciar algo que ya se intuía: en la Casa Blanca ya no quedan casi incondicionales a Trump. De hecho, en los últimos días, después del ataque al Congreso, muchos miembros del personal renunciaron, incluida una de sus confidentes, Hope Hicks.

Otra fuente, también cercana al Salón Oval, confirmó a la cadena que desde anoche el presidente "está encerrado en la residencia".

A futuro

Ahora que el presidente será otra vez llevado a juicio político, estos son algunos de los posibles escenarios a los que podría enfrentarse:

En el Senado

La presidenta demócrata de la Cámara, Nancy Pelosi, presentará el artículo de destitución al Senado en el momento que ella decida. El Senado luego llevará a cabo el proceso. Por ahora el reciento está en receso, por lo que la fecha no llegará antes del 19 de enero, 24 horas previas a la partida de Trump.

"Dadas las reglas, procedimientos y precedentes del Senado que rigen los juicios de destitución presidencial, simplemente no hay ninguna posibilidad de que un juicio justo o serio pueda concluir antes de que el presidente electo Biden preste juramento la próxima semana", explicó el jefe de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell.

Después de la presidencia

En total tres presidentes de Estados Unidos fueron impugnados en la historia del país, sin embargo ninguno fue juzgado después de dejar el cargo. Los tres procesos de destitución anteriores -de Trump y de los presidentes Andrew Johnson y Bill Clinton- ocurrieron mientras estaban en la Casa Blanca.

Algunos académicos constitucionales sostienen que un expresidente no puede ser juzgado por el Senado. Pero el Senado sí juzgó a exsenadores y jueces cuando ya no estaban en el poder. Eso sí: si el juicio comienza después del 20 de enero, los republicanos ya no tendrían mayoría. Se necesita una mayoría de dos tercios de los senadores presentes para condenar al presidente.

Nuevo mandato

Trump expresó en varias oportunidades su interés en volver a presentarse a la presidencia en 2024. En el juicio, una simple mayoría del Senado podría impedirle hacerlo al inhabilitarlo de por vida para futuros cargos. Este podría ser uno de los objetivos principales de los demócratas para no detener el proceso pese a los pocos días que le quedan en el Salón Oval.

Agencias Reuters y AFP