¿Puede ser despedido un trabajador que falte al trabajo por el azote de un huracán en EEUU?

En la jornadas y horas previas del azote del huracán Irma en la Florida, decenas de miles de personas tuvieron que evacuar sus hogares para dirigirse a lugares con menor riesgo y muchos millones, aunque no se desplazaron grandes distancias, sí tuvieron que dejar sus trabajos para acudir a sus casas y prepararse junto a su familia para encarar el impacto de la tormenta.

El problema es que en Estados Unidos muchas personas no tienen en automático una protección o justificación legal para apartarse de su trabajo sin sufrir sanciones por ello, incluso ante el arribo de un fenómeno natural de potencial catastrófico como fue el huracán Irma.

Ese fue el caso, como narró el periódico Naples Daily News, de un trabajador de la ciudad de Naples, justo en la zona donde el huracán Irma tocó tierra en la península de la Florida. Ese trabajador, recién contratado en el departamento de servicios a la comunidad del municipio de Naples, al parecer perderá su empleo luego de que, simplemente, dejó su puesto la semana pasada cuando se enteró de las responsabilidades inherentes a su cargo en caso de emergencia.

El personal de seguridad y rescate, como policías, bomberos y paramédicos, son de importancia crítica durante una emergencia, e indispensables en su puesto en desastres como el del huracán Irma en Florida. (AP)

Y es que, como el gerente municipal de Naples explicó al citado periódico, a todos los empleados públicos de esa ciudad se les requirió mantenerse en sus funciones para permitir que la ciudad continúe funcionando en todo lo posible, incluso en casos como la llegada de un huracán y cuando la población en general debe evacuar o buscar refugio.

Y, en general, en Estados Unidos los empleados públicos que sean considerados esenciales para mantener la operación básica no tienen protección legal de consideración si abandonan o huyen de sus puestos en caso de emergencia. El despido es una consecuencia muy factible en esos casos.

Pero como explicó al Naples Daily News un experto en normas laborales, en caso de trabajadores que no son parte de servicios críticos (como los policías, bomberos, personal de rescate o de logística ante emergencias), si el área donde residen está sujeta a evacuación obligatoria sí podría haber justificación para el abandono de su puesto de trabajo.

¿Se justifica, así, el despido del trabajador en Naples? Es complejo decirlo sin un análisis mayor del caso, pero de tratarse de un empleado público con una función crítica (y en caso de emergencia muchos de ellos lo son, más allá de lo que indique su labor en condiciones normales) el abandono de su puesto sería ciertamente reprobable y posiblemente sancionable. Pero si su función no era de tipo crítico, atenuantes como el estar sujeto a una evacuación masiva podrían mitigar su responsabilidad.

Pero todo ello sería en cierto modo condicional. En estricto sentido, como indicó el periódico The Washington Post, despedir a un empleado municipal que evadió su responsabilidad durante un huracán es legal en Florida y también lo sería en el caso de un trabajador de una empresa privada. Incluso, dice el Post, si el trabajador faltó a su trabajo porque escapó de las inundaciones del huracán.

Sólo en el caso en que se ordene una evacuación obligatoria resultaría prohibido quedarse en un lugar en donde se decretó tal medida, y en ese sentido faltar al trabajo si este se realiza en una zona de tal naturaleza podría no ser sancionable, siempre que al empleado no le fuera requerido realizar su trabajo en otro lugar donde no exista tal evacuación forzosa.

Esto es así porque no existe en la ley de Estados Unidos una norma que permita tomar licencia laboral en caso de desastre si bien, como explica el Post, en ciertos casos contratos sindicales tienen provisiones que protegen a algunos trabajadores y las leyes de seguridad en el trabajo podrían, en otros, ser aplicables para evitar que tenga que trabajarse en condiciones consideradas peligrosas.

Pero todo ello, en todo caso, presumiblemente tendría que litigarse a posteriori. Es decir, después de que el despido ya tuvo lugar.

El personal municipal, de otras instituciones o voluntario que labora en refugios y ayuda a las personas afectadas es también de importancia crítica durante una emergencia como el huracán Irma en Florida. (AP)

Esto porque, como señaló al Post la profesora de derecho Mary Ziegler, en multitud de casos en Estados Unidos un empleador puede despedir a un empleado, aunque eso resulte moralmente reprensible.

Y, ciertamente, esa insensibilidad sería evidente en el caso de la evacuación masiva en caso de un huracán, y por sentido común es de suponer que muchas empresas e instituciones no despiden a sus trabajadores por no haber ido a trabajar mientras su ciudad estaba en alerta grave por el huracán e, incluso, bajo aviso de evacuación.

No lo hacen, presumiblemente, porque la situación misma es de suyo grave y porque hacerlo, por añadidura, implicaría el descrédito para el empleador. En caso de empleados públicos considerados de función crítica la situación es diferente.

Un singular balance, de gran inteligencia y sensibilidad, entre el deber a mayor escala y las labores que pueden posponerse, y entre las funciones de servicio comunitario y la protección del propio trabajador y sus familias se requiere en estos dramáticos casos.

Muchos en el área más afectada por Irma, o que están lejos de sus hogares por haber sido evacuados, tardarán en poder volver a sus empleos. Es una realidad de peso mayúsculo.

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